El término coquette se volvió viral en las redes, en especial en el mundo de la moda, pero también asoma en la decoración.
Lo hiperfemenino llega a los distintos rincones de la casa, a través de colores pastel, textiles con puntillas, flores, moños y detalles que parecen victorianos.
La casa de la influencer Valeria Mendizabal es un claro ejemplo de este estilo que, hoy, tiene muchos adeptos.
En su cuenta de Instagram @vale.mendizabal (con casi 95 mil seguidores) comparte consejos de deco y muestra los distintos rincones de su casa, que está llena de colores suaves y géneros con encajes, tejidos y volados.
“Lo que más me gusta de esta propuesta es que resalta nuestro costado femenino, nos remonta a la época del romanticismo y nos hace revivir de alguna manera nuestra infancia”, cuenta Vale.

Sus mesas se vuelven protagonistas de las escenas que comparte en sus redes, con detalles que van desde las tazas floreadas hasta los moños que se convierten en servilleteros. ¡Y es que los moños son un must de esta tendencia!
“Para mí –dice-, ser coquette está relacionado con un nuevo estilo de empoderamiento femenino”.
¿Cómo lograr el estilo Coquette?

Colores. La base de colores pastel es fundamental. Se destacan el blanco y el rosa, por sobre todo. Y se suman toques suaves de verde, gris y crudos. Todos buscan generar una atmósfera romántica y delicada.
Textiles. Los géneros no pasan desapercibidos: se usan terciopelos, encajes, tejidos, volados y más, para darle un toque de romanticismo a los espacios. Los estampados florales y botánicos representan su esencia.

Muebles. Si son vintage, mucho mejor. Se los puede elegir en madera lavada, pintados de blanco o en colores pastel, como el verde que es tendencia. Lo importante, sobre todo, es cómo se decoran.
Objetos. Los detalles son todo y cuántos más, mejor. Porque todo objeto que hable sobre feminidad es bienvenido. Se eligen: moños, textiles con encajes, espejos, lámparas con caireles, vajilla de otros tiempos, flores y más.
Naturaleza. Las flores -en especial, de color rosa- no pueden faltar: sean al natural o en objetos deco, porque aportan frescura y feminidad. En cuanto a floreros, todo vale: desde jarrones de otros tiempos hasta macetas de cerámica artesanales. Y si se habla de estampas, las campiñas francesas son pura inspiración. Como consejo: llevá el aroma de esos campos a casa con difusores y velas aromáticas.

Soledad Avaca Cuenca Es licenciada en periodismo, redactora y productora deco para OHLALÁ!












