Desde que existe la agricultura, las personas observamos el cielo para entender cuándo sembrar, cosechar o trabajar la tierra. El calendario biodinámico recupera esa mirada: es una forma de recordar que todo está unido, que somos parte de un ecosistema mucho más grande y que lo que sucede más allá de nuestro planeta también tiene efectos sobre la vida en la Tierra.
El calendario lunar biodinámico busca organizar las tareas de la huerta y el jardín siguiendo distintos ritmos de la Luna. Y no observa solamente sus fases, sino también su movimiento ascendente y descendente, su paso frente a las distintas constelaciones y otros acontecimientos astronómicos. A partir de estos ciclos, propone momentos más favorables para sembrar, trasplantar, podar, cosechar, abonar o trabajar el suelo.

También divide los días según la parte de la planta que se busca favorecer: raíz, hoja, flor o fruto y semilla. No se trata de una regla rígida ni de dejar de cultivar porque el calendario diga que no es el momento ideal. Es una herramienta para observar, experimentar y, cuando podemos elegir, acompañar los ritmos de la naturaleza en lugar de trabajar siempre independientemente de ellos.
Octubre: la huerta y el jardín explotan

En el hemisferio sur, octubre es uno de los meses de mayor actividad en la huerta y el jardín. Suben las temperaturas, los días se alargan y las plantas aceleran su crecimiento.
Es momento de avanzar con tomates, berenjenas, ajíes, pimientos y albahacas, y de sembrar directamente pepinos, zapallos, zapallitos, maíz, chauchas, porotos, melones y sandías. También podemos seguir sembrando lechuga, rúcula, acelga, zanahoria, remolacha y rabanito.
Además, es un buen mes para incorporar compost, colocar mulch antes de que llegue el calor fuerte, revisar el riego y colocar tutores a tomates y trepadoras.
2 de octubre: trígono de hoja
El mes comienza con una fecha interesante: el 2 de octubre tenemos un trígono de hoja. Pero atención al horario: el calendario marca una línea punteada hasta las 8:00, un período considerado desfavorable para trabajar las plantas y la tierra. Como se recomienda dejar pasar tres horas después de que termina, recién a partir de las 11:00 podemos comenzar a trabajar.
Dentro del calendario biodinámico, los trígonos representan un impulso especialmente intenso; en este caso, se potencia el elemento agua y el desarrollo de las partes verdes. Podemos aprovechar el resto del día para sembrar hortalizas de hoja como lechugas, acelgas, rúcula, espinacas y aromáticas de hoja, entre otras plantas en las que buscamos favorecer el desarrollo foliar.
Del 16 al 29: momento de trasplantar
Una de las fechas que marcaría este mes es el período de Luna descendente, desde el 16 de octubre hasta el 29.
Según el calendario biodinámico, durante la Luna descendente las fuerzas de la planta se concentran más hacia las raíces. Es un momento especialmente indicado para trasplantar, plantar, dividir matas, trabajar el suelo, incorporar abonos y favorecer el enraizamiento.
Podemos aprovechar estos días para llevar al lugar definitivo los plantines de tomates, berenjenas, ajíes, pimientos, albahacas, aromáticas y flores. Si podés elegir el horario, hacelo hacia el atardecer para evitar que las plantas se estresen por el sol.
¿Cuándo podar, cosechar aromáticas y cortar el césped?
La Luna ascendente se asocia, en cambio, con una mayor actividad de la parte aérea de las plantas.
Si tenés mentas, melisas, oréganos u otras aromáticas demasiado vigorosas, este período puede aprovecharse para podarlas y controlar su crecimiento. Lo mismo vale para plantas invasoras o demasiado expansivas: una poda durante la Luna ascendente se utiliza cuando buscamos disminuir su vigor.
También es un buen momento para cortar el césped o las malezas si queremos retrasar el rebrote.
Para cosechar aromáticas que vamos a secar o conservar, podemos aprovechar también la Luna ascendente y hacerlo por la mañana, una vez que se haya levantado el rocío. Es, además, el período indicado para cosechar flores, hojas, tallos y frutos que queremos conservar.
Raíz, hoja, flor o fruto: elegí qué querés favorecer

El calendario divide los días según la parte de la planta que recibe mayor impulso.
Los días raíz son ideales para zanahorias, remolachas, rabanitos, cebollas y otros cultivos subterráneos. Los días hoja, para lechugas, acelgas, rúcula, espinacas y aromáticas de hoja. Los días flor, para ornamentales, flores comestibles, medicinales de flor y brócoli. Y los días fruto/semilla son especialmente interesantes en octubre para tomates, berenjenas, ajíes, pepinos, zapallos, maíz, chauchas y porotos.
Este mes podemos prestar especial atención a los períodos de fruto/semilla alrededor del 7 y 8, 17 y 18 y 26 y 27 de octubre, aprovechándolos para trabajar con los grandes protagonistas de la huerta de verano.
¿Y cuándo no hacer nada?
El calendario biodinámico también señala determinados momentos como desfavorables debido a nodos, perigeos, eclipses y otras configuraciones. En octubre aparecen varios períodos marcados con líneas punteadas.
En esas horas, la recomendación es sencilla: no sembrar, trasplantar, podar ni remover intensamente el suelo. Podemos cosechar algo para comer, ordenar herramientas, observar qué necesita la huerta o simplemente esperar.
Quizás esta sea una de las enseñanzas que más me gustan del calendario biodinámico: entender que cultivar no significa intervenir todo el tiempo. Hay momentos para sembrar, momentos para podar, momentos para cosechar y también momentos para no hacer nada.
Florencia Gallino Es fundadora y directora de Sitopia, un proyecto dedicado a acercar la naturaleza a la vida urbana a través de huertas, jardines y educación ambiental. Es autora del libro Huerta Urbana (El Ateneo)



