Hormigas en el jardín o el balcón: cómo alejarlas sin químicos

Cómo proteger tus plantas de las hormigas cortadoras con métodos naturales y sin recurrir a insecticidas convencionales. Siete estrategias para reducir los daños y mantener el equilibrio en tu jardín o balcón.

Por Florencia Gallino

18 de octubre de 2026, 00:00

hormiga come plantas
Hormigas en el jardín o el balcón: cómo alejarlas sin químicos - Getty

Las hormigas son parte de la biodiversidad de nuestros jardines. Airean el suelo, movilizan nutrientes, dispersan semillas y cumplen funciones importantes dentro del ecosistema. Sin embargo, cuando comienzan a cortar las hojas de nuestras plantas, pueden hacer destrozos en el jardín y desanimar nuestro espíritu plantero.

Lo primero que debemos saber es que no todas las hormigas son iguales. Algunas buscan alimentos azucarados, otras se asocian con pulgones y cochinillas, y están las famosas hormigas cortadoras, capaces de dejar una planta sin hojas en una sola noche.

hormiga come plantas
Hormigas en el jardín o el balcón: cómo alejarlas sin químicos. - Getty

Estas últimas tienen una particularidad fascinante: no se comen las hojas que cortan, sino que las transportan hasta sus hormigueros para cultivar un hongo del que se alimentan. ¡Son verdaderas agricultoras!

Por eso, antes de intervenir, es importante identificar qué están haciendo. Las siguientes estrategias están pensadas principalmente para hormigas cortadoras, aunque algunas también sirven para otras especies que visitan nuestras plantas.

Mi consejo es combinar varias de las siguientes estrategias para realmente disminuir el daño que generan las hormigas en el jardín.

1. Semillas de sésamo: un cebo natural

Cuáles son los beneficios del aceite de sésamo.
Getty

Las semillas de sésamo son una alternativa interesante para el manejo de las hormigas cortadoras. Algunas investigaciones encontraron que determinados compuestos presentes en las semillas pueden afectar el crecimiento del hongo que cultivan dentro del hormiguero.

Podemos probar colocando pequeñas cantidades de semillas de sésamo sin tostar cerca de los caminos por donde circulan las hormigas y observar si las recolectan.

2. Arroz partido y cáscaras de naranja: distraerlas para proteger nuestras plantas

Además de aplicar productos para alejarlas, podemos ofrecerles otra cosa para transportar y distraerlas.

El arroz partido es un recurso tradicional que podemos probar colocando en pequeñas cantidades cerca de sus caminos. La intención es que las hormigas se interesen por este material y desvíen temporalmente su actividad.

Algo parecido podemos intentar con las cáscaras de naranja, cortadas en pequeños trozos y colocadas en un sector alejado de nuestras plantas.

Existe también la creencia de que las cáscaras, al descomponerse, pueden desarrollar hongos que interfieren con el cultivo del hormiguero. Sin embargo, no hay evidencia suficiente para asegurar que esto ocurra de manera efectiva.

Estas prácticas pueden funcionar como distracción momentánea, pero no garantizan que las hormigas dejen de cortar hojas.

3. Plantas sacrificio: ofrecerles otra opción

Una estrategia que me encanta es utilizar las llamadas plantas sacrificio. Consiste en dejar crecer, o incluso cultivar, algunas especies que las hormigas suelen elegir para cortar, desviando su atención de aquellas que queremos proteger.

Podemos experimentar con copetes (Tagetes), plantas rústicas que toleran bien las podas, mizuna, y cualquier planta que veas que las hormigas cortan y se llevan y no es una planta principal del jardín.

También podemos permitir que crezcan algunas plantas espontáneas, como la cerraja y diente de león. 

La clave está en observar qué especies prefieren las hormigas de nuestro propio jardín y cuáles tienen capacidad de rebrotar después de ser cortadas. Así podemos reservarles un pequeño sector, sin esperar que esto garantice la protección del resto de las plantas.

Es una estrategia que nos invita a cambiar la mirada: no todos los yuyos son enemigos, ni todas las plantas del jardín necesitan estar impecables.

hormiga come plantas
Gentileza de la autora

4. Tierra de diatomeas: una barrera protectora

La tierra de diatomeas es un polvo mineral de origen natural, formado por restos fosilizados de algas microscópicas. Actúa sobre los insectos por contacto, dañando su cubierta protectora y favoreciendo la deshidratación.

Podemos colocar una fina barrera alrededor de las macetas o en los sectores por donde circulan las hormigas.

Es importante aplicar sobre superficies secas, ya que pierde eficacia cuando se humedece. Cuando se humedece y penetra el suelo actúa como fertilizante, así que es un recurso útil para las plantas.

5. Barreras físicas para proteger los árboles

Si las hormigas suben por los troncos para alcanzar las hojas, podemos impedirles el paso colocando una banda de gomaespuma alrededor del tronco y, sobre ella, una barrera adhesiva específica para jardinería.

De esta manera evitamos aplicar sustancias directamente sobre la corteza. Es importante controlar que la banda no quede demasiado ajustada, renovarla cada 6 meses y revisar que las hormigas no encuentren otros caminos a través de ramas o paredes.

En árboles jóvenes y frutales, este tipo de protección puede ser especialmente útil.

6. Control biológico: hongos contra hormigas

Así como las hormigas cortadoras cultivan hongos, existen otros hongos capaces de afectar a los insectos. Uno de ellos es Beauveria bassiana, un microorganismo utilizado en control biológico.

Sus esporas pueden infectar insectos susceptibles y existen investigaciones sobre su utilización en cebos para hormigas cortadoras.

Es una alternativa interesante para reducir el uso de insecticidas convencionales, aunque su eficacia depende de la formulación, la especie de hormiga y las condiciones ambientales. Es importante utilizar únicamente productos registrados para ese fin y seguir sus instrucciones. Que sea biológico no significa que sea inocuo para todos los insectos.

7. ¿Y si las hormigas no cortan hojas?

hormiga come plantas
Gentileza de la autora

Si vemos hormigas recorriendo tallos y hojas, pero sin cortarlas, es posible que estén buscando sustancias azucaradas. Muchas veces se asocian con pulgones y cochinillas, a los que protegen de sus depredadores porque se alimentan de la melaza que producen.

En estos casos, la mejor estrategia es controlar los pulgones o las cochinillas, en lugar de perseguir a las hormigas.

Aprender a convivir

No se trata de tener un jardín libre de insectos, sino de encontrar un equilibrio. Las hormigas cumplen funciones ecológicas importantes y, en muchos casos, podemos proteger nuestras plantas sin necesidad de eliminar las colonias.

Observar qué hacen, qué plantas eligen y por dónde circulan es el primer paso para intervenir de manera inteligente.

Florencia Gallino

Florencia Gallino Es fundadora y directora de Sitopia, un proyecto dedicado a acercar la naturaleza a la vida urbana a través de huertas, jardines y educación ambiental. Es autora del libro Huerta Urbana (El Ateneo)