En las antiguas rutas de Madagascar, los viajeros sedientos encontraban un aliado inesperado: la Ravenala madagascariensis, popularmente conocida como la Palma del viajero. Esta majestuosa planta, que no es una verdadera palmera sino un pariente cercano del árbol ave del paraíso, guarda en sus entrañas un tesoro líquido que ha salvado innumerables vidas.
Agua potable vegetal
La Palma del Viajero es una de las plantas más fascinantes que podemos cultivar. Su capacidad para almacenar hasta medio litro de agua en sus tallos la convirtió en una salvación para los antiguos viajeros, quienes la reconocían como una fuente natural de agua potable.
Lo más sorprendente de esta planta es que el agua que almacena pasa por un proceso natural de purificación. "El líquido que se acumula en las vainas de los tallos es completamente seguro para el consumo humano", señala Ignacio Acevedo, paisajista de Tracción Nativa.

Así luce la Palma del Viajero en los inicios de su crecimiento. En ambientes silvestres puede vivir hasta entre 70 y 100 años - Getty
Codiciada para crear paisajes exóticos
Más allá de su histórica función como fuente de agua, la Palma del Viajero se ha convertido en un elemento codiciado en el diseño de jardines contemporáneos. Su estructura única, con hojas dispuestas en forma de abanico que pueden alcanzar los diez metros de altura en su hábitat natural, crea un impacto visual extraordinario.
"Para quienes buscan crear un ambiente tropical en sus espacios, esta planta es la elección perfecta", afirma Acevedo. "Sus hojas largas y anchas, de un verde brillante intenso, transforman cualquier jardín en un rincón exótico".
Cuidados básicos
- Luz. La versatilidad de esta especie la hace adaptable tanto a exteriores como a interiores, aunque Acevedo advierte sobre sus necesidades específicas: "La planta requiere luz brillante indirecta y protección contra el sol intenso para evitar que sus espectaculares hojas se quemen. En interiores, puede alcanzar los dos o tres metros de altura”.
- Riego. El cuidado de la Palma del Viajero es sorprendentemente sencillo, considerando su apariencia exótica. "El riego debe ser moderado, permitiendo que el sustrato se seque entre riegos", indica Acevedo. "Es preferible actuar por defecto que por exceso, ya que la planta es naturalmente resistente a la sequía gracias a su capacidad de almacenamiento de agua".
- Ambiente. La temperatura es un factor crucial para su bienestar. "No tolera temperaturas inferiores a los 10°C", advierte Acevedo. "Por eso, en climas fríos, es mejor cultivarla en interiores o invernaderos donde podamos mantener condiciones más estables".
- Sustrato. El suelo también juega un papel fundamental en su desarrollo. "Prefiere suelos ligeros, profundos y bien drenados", explica el experto. "Una mezcla a partes iguales de mantillo de hojas, arena gruesa y tierra vegetal proporciona el sustrato ideal".

Sus tallos y hojas se utilizan para la elaboración de artesanías como canastas y sombreros - Getty
Símbolo cultural
En su Madagascar natal, esta planta es mucho más que una simple especie botánica: es un símbolo nacional que aparece en el escudo del país y en los aviones de la aerolínea nacional. Su importancia cultural se extiende más allá de su capacidad para almacenar agua, ya que sus hojas y tallos se utilizan tradicionalmente en la elaboración de artesanías, desde cestas hasta sombreros.
Cecilia Acuña Cecilia Acuña es redactora de temas de vínculos, salud, bienestar y deco en OHLALÁ!













