Agosto es ese mes en el que el jardín todavía está en modo invierno, pero ya empieza a dar algunas señales de lo que viene. Los días se alargan de a poco y es un buen momento para empezar a preparar balcones, terrazas y jardines para la primavera.
En Argentina, el calendario de siembra depende de la región y de las temperaturas. En las zonas donde todavía hay riesgo de heladas, muchas especies conviene iniciarlas en almácigos o espacios protegidos y llevarlas al exterior cuando el frío más intenso haya pasado. El INTA recomienda tener especialmente en cuenta las condiciones de cada zona antes de comenzar con las especies de primavera-verano.
La buena noticia es que hay flores que se pueden empezar a cultivar durante este mes y que, con algunos cuidados, van a regalar color cuando llegue la primavera.
1. Caléndula

La caléndula (Calendula officinalis) es una de las opciones más sencillas para empezar en agosto. Tolera bien las bajas temperaturas y puede cultivarse tanto en tierra como en macetas.
Sus flores, en tonos amarillos y anaranjados, aparecen hacia la primavera y pueden mantenerse durante buena parte de la temporada. Necesita buena luz y un sustrato que drene bien. También es una especie atractiva para distintos polinizadores.
Para agosto es una de las elecciones más seguras, especialmente en zonas donde el invierno todavía se hace sentir.
2. Alelí

El alelí (Matthiola incana) es una flor de aspecto delicado y perfume intenso. A diferencia de otras especies típicamente primaverales, se adapta bien a temperaturas frescas y tiene un ciclo asociado a otoño e invierno.
El INTA señala que su cultivo se realiza durante los meses fríos y que necesita temperaturas bajas para desarrollarse correctamente. En producción, se trabaja habitualmente con plantines y puede llegar a la floración alrededor de los 60 días después del trasplante.
Es una buena opción para quienes buscan, además de color, sumar perfume al jardín.
3. Nigella

También conocida como arañuela, la nigella es una flor de aspecto silvestre que aporta un aire más descontracturado a los canteros.
Es una de las especies recomendadas para sembrar durante la recta final del invierno y disfrutar en primavera. Puede cultivarse tanto en jardines como en macetas y se destaca por sus flores livianas, en tonos azules, blancos y rosados.
Una buena alternativa para quienes quieren alejarse de las flores más clásicas y darle al jardín un aspecto más natural.
4. Pensamientos

Los pensamientos (Viola × wittrockiana) son protagonistas de los meses fríos y funcionan muy bien en balcones, terrazas y jardines.
El INTA los incluye entre los plantines de invierno más elegidos junto con las prímulas y los cyclamen. Son resistentes y aportan color incluso cuando muchas otras plantas todavía están en reposo.
En agosto todavía pueden formar parte del jardín y acompañar la transición hacia la primavera.
5. Prímulas

Las prímulas son otra opción para sumar flores durante el final del invierno y el comienzo de la primavera. Funcionan especialmente bien en macetas y espacios donde se pueda controlar mejor la exposición al sol y el riego.
Al igual que los pensamientos, forman parte de las especies de invierno que el INTA identifica como especialmente utilizadas para sumar color durante esta época.
Sus flores aparecen en distintos colores y quedan muy bien agrupadas en macetas o jardineras.
6. Zinnia

La zinnia (Zinnia elegans) es una apuesta más vinculada a la primavera y el verano. Por eso, en las regiones del centro del país donde agosto todavía puede traer heladas, conviene comenzar el cultivo en un lugar protegido y esperar para llevarla al exterior.
Necesita mucho sol, riego moderado y un suelo con buen drenaje. Una vez que las temperaturas acompañan, crece con rapidez y ofrece flores de muchos colores.
Es una buena elección para quienes quieren empezar ahora a preparar el jardín para tener flores más adelante.
7. Cosmos

El cosmos (Cosmos bipinnatus) tiene flores livianas y un aspecto más silvestre. Es otra especie que puede iniciarse hacia el final del invierno, siempre teniendo en cuenta las temperaturas de cada región.
Necesita buena cantidad de sol y un suelo que no retenga agua. En zonas donde todavía hay riesgo de heladas, es preferible proteger los primeros estadios de crecimiento y trasladarlo al exterior cuando las condiciones sean más estables.
Un dato clave: no todo el país tiene el mismo calendario
Antes de sacar las semillas y empezar a plantar, hay que mirar el clima de cada zona. En Argentina, agosto puede significar cosas muy diferentes según dónde esté el jardín.
Según el INTA, para las especies de primavera-verano el comienzo de la siembra se relaciona directamente con la desaparición del riesgo de heladas: hacia fines de agosto en el norte del país, durante septiembre y octubre en la región central y recién en noviembre en Patagonia.
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