Si querés sumar plantas a tu casa pero no tenés demasiado tiempo para dedicarles, hay una especie que puede convertirse en una gran aliada: la peperomia. Compacta, decorativa y relativamente fácil de cuidar, es una de esas plantas que permiten incorporar verde a los ambientes sin convertir el riego y el mantenimiento en una tarea cotidiana.
Originaria de regiones tropicales y subtropicales, la peperomia pertenece a un género que reúne numerosas especies y variedades, con hojas de distintas formas, tamaños y tonalidades. Algunas tienen hojas carnosas y redondeadas, mientras que otras presentan dibujos, colores o texturas que las vuelven especialmente atractivas para decorar interiores.
Una planta que no pide demasiado

Una de las principales ventajas de la peperomia es que no necesita riegos frecuentes. Sus hojas y tallos carnosos le permiten almacenar agua, por lo que es preferible dejar que el sustrato se seque parcialmente antes de volver a regarla.
Como regla general, es mejor quedarse corto con el agua que excederse. El exceso de humedad puede generar problemas en las raíces, por eso es importante que la maceta tenga buen drenaje y que no quede agua acumulada en el plato.
Mucha luz, pero sin sol directo
Para crecer bien, la peperomia necesita un ambiente luminoso, aunque conviene evitar el sol directo e intenso durante varias horas, especialmente detrás de un vidrio. Una ubicación cerca de una ventana con buena luz indirecta puede ser una buena alternativa.
Si recibe poca luz, su crecimiento puede volverse más lento y algunas variedades pueden perder parte de la intensidad de sus colores o dibujos.
Ideal para espacios chicos
Por su tamaño, la peperomia funciona muy bien en departamentos, escritorios, bibliotecas, estantes y mesas auxiliares. No suele ocupar demasiado espacio y sus distintas formas permiten jugar con la decoración.
Además, hay variedades de porte más compacto y otras con crecimiento rastrero o colgante, por lo que se puede elegir según el rincón de la casa donde se quiera colocar.
¿Cada cuánto hay que regarla?
No existe una frecuencia única que funcione durante todo el año. La mejor referencia es observar el sustrato: cuando la capa superior esté seca, se puede volver a regar. En épocas cálidas probablemente necesite agua con mayor frecuencia que durante los meses fríos.
También es importante adaptar el riego a la cantidad de luz, la temperatura y el tipo de maceta. Una peperomia ubicada en un ambiente fresco y poco luminoso necesitará menos agua que otra que se encuentre en un espacio cálido y luminoso.
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