La popular nariz de payaso, por su nombre científico Sedum Rubrotinctum, es una planta suculenta originaria de México muy fácil de cuidar y reproducir y, por lo tanto, una gran aliada en la jardinería hogareña, en especial en manos principiantes.
Se trata de una especie perenne de crecimiento rápido, muy llamativa y decorativa que se reproduce casi sin problemas en macetas como en tierra.
Te compartimos algunos cuidados básicos para que pruebes cómo te sentís con ella en distintos espacios de tu hogar.

Cuidados básicos
Riego
Antes de regarla, es importante que revises que la tierra se haya secado completamente para evitar que se pudran las raíces al momento de agregar más agua. El riego debe ser directo en la tierra y de forma profunda, evitando en lo posible tocar las hojas.
Luz
A las suculentas les encanta el sol y el calor, por lo tanto, es recomendable ubicarlas en exteriores y en un sitio que reciba una buena cantidad de sol directo de manera diaria. Un dato: la luz solar le otorga a la planta el color rojo en la punta de sus hojas. Sin embargo, también sobrevive en espacios con sombra, pero sus hojas permanecerán verdes y la punta de payaso será muy poco visible.
Abono
Para aplicar fertilizante hay que espera a la primavera, ya que es la mejor estación para revitalizar y potenciar el crecimiento de esta planta. El mejor tipo de feritilizante para la suculenta nariz de payaso es uno que se elabora especialmente para ella (lo podés pedir en cualquier vivero cercano) y debe estar diluido para que la tierra lo absorba de forma óptima.












