Cómo los mundiales inspiraron Fútbolsonetos, el libro que une fútbol y poesía

Andrea Kobilsky cuenta cómo nació Fútbolsonetos, un libro que une fútbol y poesía a partir de los mundiales de 1986 y 2022.

Por Verónica Dema

3 de junio de 2026, 13:53

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Andrea Kobilsky escribió Fútbolsonetos (Editorial Halley) - OHLALÁ!

Entre haikus escritos como cábala durante el Mundial de Qatar y sonetos que declaran amor a jugadores y entrenadores, Fútbolsonetos convierte la pasión futbolera en materia poética. El libro cruza dos pasiones aparentemente distantes: la literatura y el fútbol, y transforma la épica de los mundiales en una forma de escritura atravesada por la emoción, la memoria y el juego.

En esta entrevista con OHLALÁ!, su autora, Andrea Kobilsky, cuenta cómo nació la idea del libro, qué lugar ocupan los mundiales de 1986 y 2022 en su imaginario y cómo el fútbol, lejos de ser solo un deporte, puede leerse también como relato, experiencia y territorio poético.

¿Cómo nació la idea de escribir Fútbolsonetos y en qué momento entendiste que el fútbol podía convertirse en poesía?

El germen de la idea arrancó durante el Mundial de Qatar con una serie de haikus que fui escribiendo como una especie de cábala a medida que Argentina avanzaba. Cuando terminó el Mundial, se transformaron en un relato de 38 haikus que aparecen como un bonus track de los sonetos al final del libro.

Pero la idea más concreta se me ocurrió el año pasado a partir de una consigna en un taller de escritura, en la que había que escribir un relato en un ascensor. En ese momento pensé qué pasaría si me cruzo con alguno de mis ídolos en un ascensor. ¿Qué le diría? Y ahí surgió la idea de una especie de declaración de amor con forma de soneto. El primero que escribí fue el de Ángel Di María, y después seguí con los otros jugadores y con Scaloni. Cuando terminé, pensé que también tenía que rendirles homenaje a los campeones de México 86 porque este año se cumplen 40 años de ese mundial que a mí me marco mucho de chica. Me queda pendiente el primer Mundial que ganamos en el 78. No llegué a tiempo a escribirlo para este libro.

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Andrea Kobilsky, autora de Fútbolsonetos.  - Prensa

¿Qué te interesaba explorar al unir dos universos tan populares como la literatura y el fútbol?

El deporte siempre fue una parte importante de mi vida, de chica jugué al hockey, de grande me pasé al tenis, y tengo dos hijos varones que practican fútbol. Veo y disfruto mucho el cine sobre el tema. De chica, por ejemplo, me marcaron Karate Kid y la saga de Rocky, y por supuesto Héroes, el documental del Mundial de México. De las películas o series más recientes, me gustaron mucho Ted Lasso y El Partido, el documental sobre el famoso partido entre Argentina e Inglaterra en 1986. También está Garra, la película que dirige Adam Sandler sobre básquet. El fútbol en particular me apasiona, y durante los mundiales me fanatizo. Cuando uno escribe siempre te dicen que lo hagas desde tu experiencia y sobre las cosas que sabés, así que supongo que esa fue la motivación inicial.

¿El libro fue primero una idea literaria o una forma de procesar emocionalmente los mundiales?

Creo que el libro fue primero una forma de procesar emocionalmente los mundiales. Toda escritura es un poco terapéutica, te ayuda a procesar cuestiones y conflictos internos que se manifiestan cuando te sentás a escribir. Después. a medida que avanzaba, se transformó en una idea literaria que también era un juego porque los sonetos tienen que seguir una métrica y rimas. Finalmente, me di cuenta de que podía ser un libro.

Ganar no es lo más importante, es lo único.

Carlos Salvador Bilardo

¿Sentís que hay una forma distinta —o simplemente menos visibilizada— de narrar el fútbol cuando quien lo escribe no responde al canon tradicional masculino?

Me gusta que cada vez hay más mujeres que narran, analizan, hablan y escriben sobre fútbol. También más mujeres que juegan fútbol. Incluso mujeres que arbitran partidos. En mi caso con los sonetos, me interesaba encontrar o inventar detalles que fueran más allá del fútbol. Por ejemplo, a Alexis Mac Allister le digo que me preocupa que su cara se ponga tan roja en los partidos, a Enzo Fernández le confieso que sus dientes blancos me encandilan, a Julián le pregunto si es chozno del Julián Álvarez de la calle, a Burruchaga le declaro que estaba enamorada de él cuando tenía doce años, pero que después lo cambié por Caniggia, y así. Puede ser que esa libertad de irme hacia otros lados se aleje del canon tradicional masculino.

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Contratapa de Fútbolsonetos. - Prensa

En el libro aparecen tanto Qatar 2022 como México 1986: ¿qué diálogo establecés entre esas dos selecciones campeonas?

Por un lado, las diferencias entre los dos equipos campeones son grandes porque el fútbol cambió muchísimo en todos estos años. Hoy los futbolistas son estrellas mundiales, pero también a través de sus redes parecieran ser más accesibles porque nos muestran pedacitos de su cotidianeidad. Cuando fue el Mundial de México, había muy pocos jugadores argentinos en clubes europeos y en la mayoría de los casos no accedíamos a sus vidas personales más allá del fútbol. Sin embargo, creo que los dos equipos también tuvieron mucho en común. Fueron equipos que se construyeron y supieron acompañar a dos genios como Maradona y Messi. Dos selecciones que fueron creciendo, con entrenadores que arrancaron siendo cuestionados y que lograron armar equipos más allá de las figuras. Dos equipos guerreros que lograron resolver momentos y partidos complicados y seguir adelante.

Con el Mundial 2026 en el horizonte, ¿sentís que estamos ya reescribiendo la épica de la Scaloneta en tiempo real? No estoy notando tanto fervor por el fútbol este año, pero no sé cómo lo ves vos...

Es verdad que todavía no se ve el fervor que se percibía antes de Qatar. Creo que hace unos años había como una sensación compartida de urgencia para que Messi ganara un Mundial, no sólo acá sino también en otros países. Se lo merecía, y no sabíamos si iba a llegar para jugar otro. Al final llegó. A medida que nos acerquemos al Mundial, creo que el fanatismo y la épica van a aparecer. De hecho, con la llegada de la selección a la concentración en Kansas, los amistosos previos al arranque del Mundial, y los medios cubriendo todo en tiempo real, ya se siente más entusiasmo.

En tus sonetos aparecen Messi, Maradona, Dibu Martínez, Burruchaga, Bilardo: ¿cómo elegiste a quiénes convertir en poema?

Tuve que poner un corte, y para ser justa, decidí escribirle un soneto a cada uno de los jugadores, incluyendo los titulares y los suplentes, que jugaron las respectivas finales del mundo, contra Francia en Qatar y contra Alemania en México. Les dediqué sonetos a Scaloni y a Bilardo. También escribí un soneto por cada uno de los siete partidos que jugaron las dos selecciones. Ahí aparecen jugadores argentinos a los que no les escribí sus sonetos, y también rivales como Mbappé, Lewandoski, Weghorst, y entrenadores.

No estaba en mis planes ser campeón del mundo, pero lo somos.

Lionel Scaloni

El libro mezcla humor, ironía y emoción: ¿cómo trabajaste ese equilibrio sin que la poesía pierda fuerza?

Me parece que ese equilibrio se dio de manera natural, un poco estimulado por las reglas del soneto. Pero también yo sentía que, si ponía algo de humor, tenía que de alguna forma compensar con algún elemento superador. En el caso de Messi y de Diego, fue difícil elegir desde qué lugar abordarlos. No había forma de encarar los sonetos intentando abarcar todo, así que fui por los detalles. Mi hijo Agustín disfrazado de Lionel y de Diego cuando cumplió seis años, la mano de Maradona asomando clandestina, traviesa, yuxtapuesta en el primer gol contra Inglaterra. Eso sí, con los rivales no tuve compasión. Espero que no me lean en Países Bajos ni en Francia porque no les va a gustar.

¿Qué te permitió el formato del soneto que no te daría otro tipo de escritura?

El formato del soneto me permitió jugar con palabras que quizás no se me hubiese ocurrido combinar en un texto narrativo o en verso libre. Las reglas del soneto a me dieron libertad para juntar cosas que en otro contexto no podrían haber ido juntas. La suma de sonetos y haikus en el libro también me permitió contar los dos mundiales desde mi punto de vista. Tuve que elegir en qué cosas poner el foco, cómo sintetizar partidos en determinadas ideas o conceptos. Por ejemplo, el haiku del partido en que Brasil queda eliminado por Croacia en 2022:

Brasil, la, la

la, la, la, la, la, la

Brasil, Brasil

O el haiku del partido en que dejamos afuera a Países Bajos:

Qué mirás, bobo

Van Gaal, chau, chau, adiós

Dibu te quiero

Verónica Dema

Verónica Dema Editora de Actualidad en OHLALÁ! Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Especialista en Prácticas Redaccionales. Tiene un Máster en Periodismo por LN/Universidad Torcuato Di Tella. Dedicada a temas de géneros, cultura y sociedad.