Por qué te recomendamos que leas el nuevo libro de Delphine de Vigan

Una obra que parece teatro, pero también puede leerse como una novela corta; un grupo de extras de cine que espera fuera de escena y una autora que vuelve sobre algunas de sus obsesiones. Por qué Los Figurantes puede ser la clave para entender hacia dónde va la literatura de Delphine de Vigan.

Por Carola Birgin

27 de julio de 2026, 13:44

Delphine de Vigan, Los Figurantes
La autora de Nada se opone a la noche y tantas otras novelas inolvidables, ahora va por el género dramático. - Gentileza Anagrama/ Francesca Mantovani

Una primera impresión del nuevo libro de Delphine de Vigan supone que se trata de una obra de teatro: hay actos, escenas, se estructura en diálogos y contiene acotaciones acerca de los movimientos, la iluminación y características de los espacios donde transcurren las acciones. De hecho, el lanzamiento se anunció como "el debut teatral de la autora".

Sin embargo, es posible también hacer una lectura menos “dramática” de Los Figurantes (Anagrama). Porque, conociendo a De Vigan —reina de las estrategias ingeniosas para traspasar las fronteras entre géneros literarios y habitar sus intersecciones—, el libro también podría pensarse como una novela corta, narrada en estilo dramatúrgico, para abordar una historia que transcurre en el cine, pero del lado de “acá” de la pantalla. Así de intrincado. 

La clave está en el preprólogo, donde se plantea, bajo el título “Las reglas del juego”, de qué manera hay que entrar en esta obra. Y allí aparece, también, una de las grandes preguntas que atraviesan el libro: ¿qué pasa con quienes están siempre fuera del centro de la escena? 

Cambio de foco

Los protagonistas de la historia de Los Figurantes justamente son no-protagonistas, por definición: un grupo de extras de cine, personas unidas por un vínculo ocasional, que se conocen y conversan mientras esperan su turno para incorporarse al rodaje, seguir las indicaciones al pie de la letra y pasar lo suficientemente inadvertidos como para “hacer de fondo” a los artistas principales. Su participación será apenas una mancha muda y desenfocada en la película.

Pero mientras hacen tiempo, hablan. Y en esas conversaciones aparecen sus historias personales, sus deseos, sus frustraciones y, sobre todo, la manera en que cada uno experimenta eso de estar permanentemente en segundo plano.

Es ahí donde la trama que habitualmente permanece escondida cobra luz. De Vigan pone en foco a quienes, por definición, están destinados a no ser vistos. Y a partir de ese desplazamiento construye un libro simple pero contundente, en el que vuelve a explorar algunos de sus viejos temas de interés: la fama, la intimidad, la necesidad de la mirada ajena, el deseo de ser reconocidos y esas relaciones sutiles y profundas que pueden transformar una vida.

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Delphine de Vigan nació en Francia en 1966. Actualmente vive en París. - gentileza Anagrama/ Francesca Mantovani

Las obras anteriores

A esta altura, la francesa Delphine de Vigan tiene una identidad clara como escritora. Su gran éxito, Nada se opone a la noche, fue la demostración de todo cuanto puede expresar literariamente en una zona que transcurre entre la autobiografía, la documentación y la creatividad de la ficción. La novela comienza con el suicidio de su madre y termina tejiendo una red estremecedora de situaciones familiares en busca del origen del dolor.

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La vasta producción literaria de Delphine de Vigan encuentra puntos comunes en grandes preguntas filosóficas acerca de los vínculos entre humanos y las relaciones de las personas consigo mismas.

Con Días sin hambre abordó los trastornos alimentarios a partir de una historia atravesada por la experiencia personal. Y en Basada en hechos reales volvió a recurrir a la primera persona de una escritora para hablar, con sensibilidad, agudeza y también sentido del humor, de un vínculo entre dos mujeres que se interna en complejidades cada vez más inquietantes.

Con Las lealtades, Las gratitudes, No y yo y Las horas subterráneas, De Vigan construye mundos en los que aparecen la marginación, las adicciones adolescentes, el maltrato laboral, el final de la vida y la necesidad —siempre— de encontrar algún tipo de vínculo con los otros.

En Los reyes de la casa, en cambio, hizo pie en una problemática especialmente contemporánea: la exposición de la intimidad y la transformación de la vida privada en espectáculo. La novela —que puede leerse en clave de ensayo incluso— sigue a una familia cuya vida se vuelve dependiente de las redes sociales y de la mirada de una audiencia que observa, consume y exige.

Y quizás sea justamente ahí donde Los reyes de la casa y Los Figurantes se encuentran, casi como una continuidad.

Lo que se viene

Para el año próximo está previsto el lanzamiento de la nueva novela de Delphine de Vigan en español: Yo soy Romane Monnier y quizás sea justamente Los Figurantes el mejor punto de partida para esperar lo que viene.

Porque si algo demuestra la trayectoria de De Vigan es que sus libros cambian de forma, de escenario y de registro, pero algunas preguntas persisten. La intimidad, la exposición, la identidad, la necesidad de ser vistos y el lugar que ocupamos —o que creemos ocupar— en la mirada de los otros aparecen una y otra vez, aunque cada vez bajo una nueva forma.

En Yo soy Romane Monnier se tratará el tema de nuestras vidas en la dimensión digital: un joven despierta después de una noche de fiesta con un celular que no es el suyo y, sin proponérselo quede enredado en un relación con otra persona a través de su existencia en las redes sociales y Apps.

Por eso vale la pena leer Los Figurantes ahora. No solo por la historia que cuenta ni por la novedad formal que propone, sino porque puede funcionar como una suerte de entrenamiento de la mirada, para descubrir algunas pistas sobre las preguntas que seguirá haciéndose en su próxima novela.

Carola Birgin

Carola Birgin Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UBA, ejerce el periodismo desde 1997 y trabaja en LN desde 2009. Fue Secretaria de Redacción de la revista OHLALÁ!, Editora del Suplemento Moda Belleza y hoy es editora digital del grupo de revistas.