Mike Chouhy: "La gente es muy exigente con el humor"

Construyó una carrera haciendo reír y encontró en lo cotidiano una fuente inagotable que hoy presenta en su unipersonal Ruido de Mate. Charlamos con el humorista que hoy está en auge en redes sociales.

Por Candela Blanco, Euge Castagnino

13 de septiembre de 2026, 00:00

El humorista Mike Chouhy en producción con Ohlalá
Mike Chouhy, el humorista que empezó en Instagram y se volvió masivo, hoy triunfa en el teatro y atraviesa una etapa de cosecha y expansión. - Sol Schiller

M ike Chouhy dejó una carrera en administración de empresas para probar suerte en el escenario y, con los años, convirtió aquella apuesta en una profesión. El Cheto con Sube lo volvió masivo, pero también lo obligó a correrse del personaje para reafirmar una identidad propia como comediante. Hoy, con el stand up como centro, seguidores que lo descubren a través del crowdwork y una gira por el país con Ruido de mate, Chouhy atraviesa una etapa de cosecha y expansión. Acaba de debutar en cine con Escondida en mi cabeza y, entre chistes, frustraciones y decisiones de vida, habla sobre cómo logró que la paternidad, el fútbol y la nostalgia se encuentren sobre el escenario.

—Eras licenciado en administración de empresas, ¿cómo fue dejar la corpo para apostar al humor?

Fue de a poquito. De chico hacía comedia musical, siempre hacía papeles graciosos, me gustaba mucho hacer reír, tomaba clases. Después empecé con el stand up. Y mientras, estudiaba, trabajaba. De a poquito empecé a tener trabajos relacionados a esto, pero después de hora. Salía, hacía shows, dirigía una obra para chicos, cosas así. Laburitos que tiene cualquier artista. En un momento, llegó una oportunidad de hacer un casting para una compañía de comedia musical en inglés, para colegios. Fui sin pensar qué hacía si quedaba. Quedé y me dijeron que arrancaba a laburar en dos semanas, a hacer función de lunes a viernes, todas las mañanas, y dije: “Renuncio y me la juego”. No es que me lancé al vacío, pero, obviamente, me pagaban mucho menos. Tenía 26 años, un amigo que se había ido a Australia a cosechar kiwis y a hacer surf volvió al año y consiguió laburo. Pensé: ¿por qué no puedo perseguir mis sueños durante uno o dos años? Con un buen título, experiencia en una empresa, si me va mal, puedo buscar laburo. Me la jugué y, por suerte, salió bien y nunca más volví.

—Explotaste en las redes con Cheto con Sube, pero ya dejaste los personajes atrás; hoy por hoy, ¿lo odiás o lo amás?

Le debo todo, le debo mi casa. El Cheto con Sube fue un gran hallazgo. Uno, en la búsqueda, hace mil cosas que funcionan o no. Hay muchas sátiras de cheto, lo que creo que hice yo era un cheto que, en vez de horrorizarse con lo que no era cheto, le gustaba, quería salir de la burbuja y por eso se sacaba la Sube y se tomaba el bondi. Y cuando le pasaba algo, una expresión típica de él era: “Uy, qué emoción”, “Me robaron, qué curtido”. Estaba contento de descubrir el mundo que no conocía. Ese creo que fue el gran hallazgo del personaje. Después creció un montón, la gente me lo pedía en el show de stand up. Pero nunca voy a odiar a Cheto con Sube porque me dio a conocer a un montón de gente. Igual, ya está, después de mucho laburo, hoy mi contenido es puramente stand up, se depuró toda la gente que solo me veía por el Cheto con Sube, me habrá dejado de seguir y se sumaron nuevos. Y ya está clarísimo lo que hago y que esto es lo que quiero hacer.

El humorista Mike Chouhy en producción con Ohlalá
Mike Chouhy llevó a las redes lo que hacía en el teatro. Hoy también explora el mundo audiovisual.<div data-empty="false">&nbsp;</div>

—¿Cómo es llevar al teatro algo que la gente está más acostumbrada a ver en redes?

En realidad, el problema fue cómo llevar a las redes lo que hago en el teatro. Porque hacemos stand up desde hace años, yo el curso lo hice en 2012, y mi primer unipersonal fue hace como 6, 7 años. Lo venimos haciendo desde hace un montón. Antes hacíamos sketches de humor, y después la gente venía al teatro y se encontraba con otra cosa. Igual gustaba, porque la gente volvía. Y así fue creciendo el género. Hoy, por suerte, se encontró esta forma de subir clips a las redes que no queman el material, que son principalmente crowdwork, que viene de crowd, “público”, y work, “trabajo”. Es como trabajar con el público, hacer preguntas, improvisar sobre lo que te cuenta el público, y lo que tiene de bueno es que se puede subir a las redes porque no te quema el show.

—Pero tenés el desafío de exponerte a que no sabés qué te va a devolver el otro, improvisar ahí...

Sí. Lamentablemente no tiene una traducción acá al español, pero lo que me gusta de la palabra es que dice work, hay laburo del comediante. Porque si no, es “ah, el público hace el show”. No. Lo que no sabe la gente es que yo tengo una obra de material, de show, de monólogo armado, pero simplemente no lo puedo subir a las redes todavía. Lo subo una vez que termina el show. De hecho, el anterior, que se llamaba Tibio, está en YouTube, y subí todos los recortes a Instagram. Ahí la gente que no me conoce tanto me puede ver haciendo stand up. O escribo un chiste sobre el Mundial, lo hago una función, lo subo automáticamente y no lo vuelvo a hacer. Esa es la magia, lo importante de no hacer siempre lo mismo. Porque la gente es muy exigente con el humor. Es lo contrario a los músicos, que les pedís siempre la canción que te gusta, acá pedís chistes nuevos todo el tiempo.

—¿Creés que cualquier persona puede hacer stand up?

Sí, yo creo que sí. Creo que hay que ser inteligente. Es lo más importante. Porque tenés que entender cómo es el género. Hay mucha gente que es graciosa pero no entiende el humor. Tenés que entender la premisa, el remate. No es que todos los chistes que cuento son buenos. Yo cuento 100 chistes, 10 son buenos, los agarro y los pongo en mi show. Después cuento otros 100 y encuentro 15 y los pongo en mi show. Y de repente cuento 25 chistes seguidos y decís “este tipo es un genio”. No, hubo un montón de laburo atrás. Hay que tener constancia y darle para adelante. Si querés hacer stand up, a cualquier persona le diría, concentrate en entender la estructura. Si eso lo entendés, es cuestión de probar y tener la constancia para seguir.

—Y volver a subir al escenario una vez que te fue mal.

Sí, al principio era una lotería. Tenés el material de 8 minutos que hacés en el curso, y el día que lo probás, tus amigos se matan de risa, pero después vas a un open mic en un barcito con 30 personas y no entra y te querés morir. Y decís: “Nunca más vuelvo a subir a sufrir así”. Pero hay que tolerar la frustración. Parte de hacer un buen material es pifiarla muchas veces; si no tolerás la frustración, no vas a llegar nunca.

El humorista Mike Chouhy en producción con Ohlalá

Para Mike, la autorreferencia en el género del standup es fundamental. "El límite del humor es de lo que uno esté dispuesto a reírse", dice. - Sol Schiller

—¿Hay algún límite en el humor?

Cada uno pone el límite, supongo ¿De qué te querés reír? En el fondo, es eso. Si te querés reír de alguien que es una minoría o que sufre, bueno, hacete cargo de que te querés reír de eso y a mucha gente le va a parecer que es ofensivo. Eso no lo podés controlar. Se me han ofendido astrólogas porque digo que no creo en la astrología. El límite del humor es de lo que uno está dispuesto a reírse.

—¿Para qué sentís que sirve el humor en lo cotidiano?

Para un montón de cosas. Yo, por ejemplo, lo uso para evitar situaciones que me generan incomodidad. El famoso comic relief. Eli, mi mujer, me dice: “Es muy loco cómo a veces le cantás la posta a la gente con un chiste. O me decís algo de forma graciosa pero lo querés decir de verdad”. Y también el humor es importante para olvidarse de las cosas. Siempre me cruzo con alguien que me dice: “Me hacés reír”. Pero después de la pandemia, los agradecimientos eran más solemnes: “Me sacaste de una mala”, “me ayudaste a atravesar la pandemia”. Pasó a ser re terapéutico lo que uno logra con el humor.

—La autorreferencia es parte fundamental del género, ¿no?

Sí, totalmente. La autorreferencia, en el sentido de lo que te pasa a vos con ese tema, es fundamental. Yo no puedo hacer un material de menstruación, por ejemplo ¿Qué sé yo lo que les pasa en el cuerpo a ustedes? Nunca me pasó En cambio, ¿qué me pasa a mí con la menstruación? ¿Me da asco? ¿No me importa? ¿Me sorprende? Ahí sí podés construir. Pero siempre la premisa, hablando de estructuras de stand up, es tema + actitud. A cualquier tema, vos le ponés una actitud y podés hablar de cualquier cosa, pero la actitud tiene que ser cierta. No puedo inventar y decir que me encanta la astrología si no tengo ni idea.

—Y ahora que sos padre de dos nenas, ¿te trajo nuevos temas?

Sí, de hecho, trato de no hablar tanto de la paternidad porque te atraviesa por completo, todo lo que se me ocurre son cosas que dicen mis hijas y los que tienen hijos se identifican un montón, pero dejo afuera a mucha gente, entonces trato de hacer un equilibrio.

—El chat de mamis y papis te da mucho material...

Sí, igual es todo muy exagerado. Está el tema, está la actitud y después podés delirar. A mí me puede parecer raro algo y después te invento un chat que tal vez no pasó. En el show hablo de una madre que no quería que hubiera chizitos en un cumpleaños. Ninguna mamá dijo eso, pero es verdad lo que me pasa a mí con la moda de que no coman chizitos. El tema y la actitud son reales, después vas construyendo el relato a tu favor para que sea más gracioso

—¿Estás todo el tiempo pensando “esto es chiste”?

Inconscientemente sí, pero no tanto en el momento. Muy pocas veces pensé “esto es material de stand up”. Una fue muy clara. En el parto de mi primera hija, mi mujer estaba pujando desde hacía una hora y media, tenía calor y la partera me dijo: “Abanicala”. Yo empecé a abanicarla con una hoja plastificada y a la media hora empecé a pensar: “Che, me está doliendo bastante el hombro”. ¿De qué me quejo? Ella está pariendo y el boludo diciendo “me duele el hombro”...

—Hay un fenómeno del género desde hace varios años. ¿Quiénes son tus referentes? ¿A quiénes admirás en el rubro standupero?

Sí, hace rato que dejó de ser una moda y está recontra instalado, pero sigue apareciendo gente nueva y está buenísimo. Por eso, Lucho Mellera hace un Movistar Arena, y yo de repente tengo cada vez más público que no me conocía. Lo que me pasa con los referentes de acá es que hace mucho que no los veo porque están en el mismo momento que yo y, desde que tuve hijas, cuando tengo un día libre me quiero quedar con mi familia. Siempre admiré mucho a Sebastián Wainraich como un referente. A Lucho Mellera no lo veo actuar desde hace como 10 años, pero lo admiro por lo que ha logrado a través de las redes con el crowdwork. Afuera miro un montón, porque ahí sí lo puedo ver en Netflix. Jerry Seinfeld es la figurita, por él descubrí el stand up y me parece el número uno. Me gusta mucho Sebastian Maniscalco, un yanqui que me encanta cómo usa el cuerpo para hacer reír y trato de copiar bastante eso. Después hay muchos nuevos que lo están haciendo muy bien a través de YouTube, como Nate Bargatze.

—Y en cuanto a mujeres, ¿cómo ves el rubro?

También hay un montón de mujeres haciendo stand up. Están las Chicas de la Culpa, que son buenísimas. Hay un montón que están apareciendo, animándose, porque siento que para una mujer, triunfar es mucho más difícil. La juzgan mucho más, le dicen: “Para ser mujer, me encantó lo que hiciste”. Nunca me dijeron “para ser varón, me gustó”. Por suerte, esas cosas creo que se están rompiendo de a poquito y simplemente vas a ver stand up, lo haga quien lo haga. Pero llegar a triunfar, para una mujer era mucho más difícil que para nosotros, sin duda. Porque tenían que romper más barreras, más prejuicios.

—Este mes se estrena Escondida en mi cabeza, ¿qué nos podés contar de tu primer trabajo en cine?

Es una comedia, que es lo que más me gusta hacer. Con Nico Furtado, que es un crack recontra consagrado del cine, un tipazo, actuar con él era tener una clase de cine, y dirigida por Lucas Vigo. La premisa de la película es que el protagonista estuvo en coma 14 años, se despierta y se da cuenta de que había comprado bitcoins antes del accidente y hoy tiene como 3 millones de dólares, pero no recuerda la contraseña de la billetera virtual, entonces está toda la película tratando de encontrar qué puede haber puesto de contraseña. Yo soy un amigo de él y nos encontramos en situaciones insólitas. Es una re buena comedia y ojalá que un montón de gente la vaya a ver al cine.

—¿Cómo fue esa experiencia?

Muy flashera. Fue muy divertido de filmar. Nunca había hecho un proyecto tan grande. Una película que se estrena en cines, dirigida por Lucas Vigo, 70 personas trabajando, a otra escala. Una cámara que la tenés a dos centímetros para los planos cortos; yo vengo del teatro, donde tengo que expresar un montón, y Lucas venía y me decía: “Reprimí tus sentimientos”, porque acá, un movimiento de ojo ya te lo capta la cámara. Los primeros días, cada vez que me salía una bien, me decía: “Vení, mirala” y me mostraba la toma que había quedado para que me diera cuenta, con lo poco que había hecho, lo mucho que se veía en la cámara. Fue un lindo aprendizaje

—¿Te gustaría meterte más en el camino audiovisual?

Sí, recontra. En agosto grabé para una serie un personaje chiquito, de vuelta con Nico Furtado. Me encantaría que siguieran saliendo proyectos audiovisuales, pero ni en pedo es mi trabajo principal. El stand up va a seguir, no voy a dejar de hacer lo mío. Más allá de que es la base económica, es lo que me gusta hacer, pero el proyecto audiovisual me encantó.

Ruido de Mate

Flyer show de standup Mike Chouhy
En su nuevo show, con funciones por todo el país, habla de pareja, paternidad, fútbol, recuerdos de la infancia y experiencias compartidas con el público.

Stand up, crowdwork, música en vivo y situaciones cotidianas. En su nuevo show, Mike Chouhy habla de pareja, paternidad, fútbol, recuerdos de la infancia y experiencias compartidas con el público.

Dónde: de gira con funciones por todo el país. Entradas en www.mikechouhy.com.ar.

Más info: @mikechouhy. 

Candela Blanco

Candela Blanco Colaboradora de lifestyle en OHLALÁ!, escribe sobre viajes, gastronomía, arte, cultura y más. Actual productora del streaming OHLALAND!, le apasiona comunicar y el mundo digital. Es periodista, community manager y creadora de contenido.

Euge Castagnino

Euge Castagnino Secretaria de Redacción de OHLALÁ!, guionista cinematográfica especializada en cultura, cine, teatro, televisión y otros medios audiovisuales y gráficos. Creadora de contenido, fan de las buenas historias, los libros, el buen comer y los viajes.