
Si fuiste fanático de The Handmaid’s Tale, esta es la serie que deberías estar mirando
La esperada secuela de The Handmaid’s Tale llega con nuevas protagonistas, más preguntas y una mirada distinta sobre Gilead.
8 de abril de 2026 • 00:05

los_testamentos_-_disney_8_08a2485b.jpeg - Créditos: Disney+
Cuando The Handmaid’s Tale se estrenó, no solo se convirtió en una de las series más comentadas de su tiempo: también logró algo mucho más difícil, instalar imágenes, símbolos y debates que trascendieron la pantalla. El universo distópico creado por Margaret Atwood se volvió incómodamente cercano, dialogando con discusiones contemporáneas sobre el poder, el control sobre los cuerpos y el rol de las mujeres en la sociedad. Con el correr de las temporadas, la historia de June se transformó en un fenómeno cultural que dejó huella.
Pero como suele pasar con las grandes historias, el mundo no se agota en un solo relato. The Testaments llega como una continuación directa de ese universo, pero con un giro clave: el foco ya no está en una sola protagonista, sino en una nueva generación que creció dentro —o en los márgenes— de Gilead. Más coral, más íntima y, por momentos, inesperadamente luminosa, esta serie expande el relato original desde otro lugar.
The Testaments se anima a explorar qué pasa después. Qué queda en pie, quiénes heredan ese sistema y, sobre todo, cómo se empieza a resquebrajar desde adentro.

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The Testaments estrena el 8 de abril en Disney+ para Latinoamérica, con un lanzamiento inicial de episodios y luego entregas semanales, siguiendo una lógica similar a la de su predecesora.

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Los testamentos: todo lo que hay que saber
Basada en la novela homónima de Margaret Atwood, The Testaments se sitúa años después de los hechos de The Handmaid’s Tale y propone una nueva puerta de entrada a Gilead. Esta vez, la historia sigue a tres jóvenes cuyas vidas, aunque muy diferentes entre sí, terminan entrelazándose dentro de este sistema rígido y opresivo.
La serie pone el foco en las hijas de Gilead: chicas que crecieron bajo sus reglas y que, a diferencia de June, no conocieron otro mundo. Ese punto de vista cambia por completo la narrativa. Lo que antes era resistencia desde afuera o desde la memoria, ahora es cuestionamiento desde adentro. Y ahí es donde la historia gana nuevas capas.
Uno de los ejes centrales es cómo estas jóvenes procesan su identidad en un contexto que no permite la individualidad. En Gilead, la personalidad está limitada, los vínculos son vigilados y el deseo —en todas sus formas— es peligroso. Sin embargo, en ese escenario asfixiante, aparecen pequeños gestos de rebeldía: amistades que se construyen en secreto, complicidades que desafían las reglas y preguntas que empiezan a incomodar.
La serie también profundiza en los rituales, las jerarquías y las estructuras que sostienen este mundo. Desde los códigos de vestimenta hasta las dinámicas educativas, todo forma parte de un engranaje diseñado para perpetuar el control. Y es justamente en esos detalles donde The Testaments encuentra su potencia: mostrar cómo lo cotidiano puede ser, al mismo tiempo, lo más opresivo.
En términos narrativos, hay un cambio de tono interesante. Sin dejar de ser una distopía, la serie incorpora momentos de ternura, humor e incluso cierta ligereza que la diferencian de su predecesora. Las protagonistas, atravesadas por experiencias propias de la adolescencia —amistades, primeros vínculos afectivos, inseguridades— aportan una dimensión más humana y cercana. Eso no significa que el conflicto desaparezca. Todo lo contrario: la tensión sigue presente, pero se construye desde otro lugar. La pregunta ya no es solo cómo escapar, sino cómo resistir desde adentro, cómo encontrar grietas en un sistema que parece inquebrantable.
Además, la serie mantiene conexiones con personajes y eventos del relato original, aunque sin depender completamente de ellos. Es una continuación, sí, pero también funciona como una historia propia, capaz de atraer tanto a quienes ya conocen el universo como a nuevas audiencias.

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Entrevista con Rowan Blanchard y Mattea Conforti
Sus personajes vienen de contextos muy distintos dentro de Gilead. ¿Cómo trabajaron para entender las presiones que atraviesa cada una?
Rowan Blanchard: Tuvimos muchas conversaciones con el equipo creativo, especialmente con el showrunner Bruce Miller y el director Mike Barker, sobre cómo hacer que estos personajes fueran lo más individuales posible dentro del mundo de Gilead. Es un lugar donde no está permitido expresarte demasiado, ni mostrar tu personalidad, pero pudimos analizar en profundidad a cada personaje. También, construir los vínculos entre nosotras fue clave para entender cómo reaccionar frente a ese contexto.
Mattea Conforti: Sí, totalmente. Apoyarnos en los otros personajes y en esas relaciones nos ayudó mucho a encontrar cómo cada una atraviesa esa realidad.
La amistad parece ser un refugio dentro de este universo. ¿Cómo describirían el vínculo entre las chicas?
Rowan Blanchard: Creo que es central. En este mundo, lo único que realmente tienen son sus vínculos. El amor que construyen entre ellas es de las pocas cosas en las que pueden confiar.
Mattea Conforti: Además, dentro de la escuela se las desalienta a tener amigas, secretos o incluso deseos. Entonces, ese grupo es el único lugar donde pueden ser honestas y mostrarse tal cual son. Ojalá ese amor se perciba en la serie.
Los rituales y las reglas de Gilead son muy fuertes. ¿Cómo influyeron en la construcción de sus personajes?
Mattea Conforti: Todo influyó muchísimo: el vestuario, la iluminación, los sets, el pelo, el maquillaje. Todo está pensado en detalle y fue un proceso muy profundo. En mi caso, hablamos mucho sobre cómo mi personaje llevaría el pelo según su contexto familiar o su estatus, como una forma de diferenciarla dentro de un mundo donde no hay mucho espacio para expresarse.
Rowan Blanchard: Sí, todos esos detalles —los rituales, lo que es “normal” en Gilead— se fueron incorporando a medida que filmábamos. Llegó un punto en el que realmente se sentía como su vida cotidiana, y eso ayudó mucho a que todo resultara más real en nuestras interpretaciones.
Después del impacto de The Handmaid’s Tale, ¿qué sienten que aporta esta nueva serie?
Rowan Blanchard: Creo que aporta algo de ligereza, incluso momentos de humor y mucha emoción. Hay curiosidad, amor y situaciones muy propias de la adolescencia que son fáciles de reconocer.
Mattea Conforti: Sí, hay experiencias muy universales: sentir envidia, tener un crush, formar nuevas amistades. Todo eso convive con el contexto de Gilead, y hace que el público pueda conectar desde otro lugar.
Son adolescentes en un sistema extremadamente rígido. ¿Cómo se vive ese proceso de crecer ahí?
Rowan Blanchard: Están atravesando todo lo que atraviesa cualquier adolescente: cambios en el cuerpo, nuevas emociones, vínculos que se vuelven complejos.
Mattea Conforti: La diferencia es que ellas no conocen otra realidad. Para nosotros puede ser un mundo muy duro, pero para ellas es lo normal. Y eso hace que todo sea todavía más intenso.
Para cerrar, ¿qué creen que puede dejarle la serie a las nuevas generaciones?
Rowan Blanchard: Que la fuerza aparece cuando se unen.
Mattea Conforti: Exacto. Cuando construyen comunidad, encuentran poder. Y a partir de eso, también pueden descubrir quiénes son.

Sole Venesio Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación y docente (UBA). Trabajó en LA NACION desde el 2010 hasta el 2024. Fan absoluta del mundo de la cultura, es una seriéfila empedernida y nuestra gurú de los estrenos en la pantalla chica.
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