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La inigualable experiencia de salir de compras por las callejuelas de Fez

Por María Cristina Acuña




Siempre tuve una extraña atracción hacia culturas diferentes de la occidental. En marzo del año pasado tuve la oportunidad de viajar a Marruecos y descubrir una cultura extraordinaria. Fuimos con mi mamá y mi hermana a Fez, una de las más tradicionales y antiguas ciudades de Marruecos y que aún conserva intactas las tradiciones. Mi primera impresión fue de asombro al ver que todavía existen lugares donde la gente vive con lo mínimo y su vida gira en torno de la cría de animales, el trueque, el Corán y el orden familiar del modelo patriarcal. Marruecos es un país con tierras muy fértiles, variedad de climas, excelentes especias, cueros, pero paradójicamente es muy pobre porque sólo un 30% de la población terminó sus estudios, en su gran mayoría hombres y más del 50% de la población no sabe ni leer ni escribir. Me llamó la atención ver cómo a pesar de la pobreza todas las viviendas contaban con antenas satelitales con acceso a más de 100 canales. Otra paradoja de esta sociedad. Por otro lado, internarse en las callejuelas de una medina (pequeña ciudad rodeada de muros y compuesta por más de 15.000 calles y pasadizos en muchos casos) es una experiencia extraordinaria, el único medio de transporte disponible dentro de la medina es el burro, y es impresionante ver cómo chicos de apenas 6 o 7 años te siguen durante todo el recorrido para vender baratijas a precios en euros, o dólares si no queda otra opción.... hablándote en por lo menos cuatro o cinco idiomas hasta dar con el tuyo y decir un referente a tu país, en nuestro caso nos habrán repetido el nombre Maradona unas 20 veces.

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