-Naciste en Buenos Aires, al poco tiempo tus padres se exiliaron en Barcelona y regresaste en 1994. ¿Por qué decidiste volver?
-Se fueron exiliados para salvar sus vidas y la mía. Regresé porque mis padres se volvieron y yo quise ver si podía adaptarme, ya que anteriormente no lo había logrado.
-¿Recordás qué cosas te sorprendían de Buenos Aires apenas llegaste?
-Sí, aunque no eran muy positivas porque estaba enojada con la decisión de venir y quería quedarme en Barcelona, así que las primeras impresiones no fueron las mejores. Después con el tiempo me enamoré de la Argentina.
-¿Qué extrañás de Barcelona?
-Todo, ya que es el lugar donde me crié, donde me formé; ahí está mi barrio, mis colegios, los sabores y los olores que reconozco. Mis amigos de toda la vida y familia con la que me crié.
-A la hora de salir de viaje, ¿qué única cosa nunca dejarías de llevar en tu maleta?
-Un libro.
-¿En qué distinguirías al hombre argentino medio del catalán medio?
-Voy a generalizar, claro no siempre es así y cada persona es diferente. Digamos que el argentino es más expresivo, más chamullero, más caballero quizá y seductor; también más chanta..., jaja. El catalán es más contenido, quizá menos demostrativo, pero más honesto y sincero.
-¿Una expresión catalana que debería importarse a la Argentina?
-El cor no parla, però endevina (El corazón no habla, pero adivina).
-¿El mayor pecado del turista argentino en España?
-El mismo que el argentino en la Argentina, ser oportunista y ventajista. Eso hablando de lo malo claro. Porque está lleno de turistas argentinos en el mundo llevando el nombre de la Argentina con honra y dejando una imagen totalmente positiva de su país.
-¿Un día de vacaciones perfecto?
-Con mi compañero en cualquier parte del mundo; despertar con él, pasear, leer, hacer el amor, reír, ver el atardecer, comer rico y acostarnos a dormir. No necesito nada más.
-¿Un lugar que te haya sorprendido?
-Se me viene a la mente un viaje que disfrute mucho, donde conocí un lugar realmente bello y diferente, fue con Marley a Bali, Indonesia. ¡Qué lugar! ¡Qué colores! Hermosas playas llenas de turistas haciendo surf, muchos volcanes y selvas. Siempre hace calor, no hay invierno. En un país de mayoría musulmana, Bali es hindú. Su nombre significa ofrenda y se hacen ofrendas todos los días. Uno las ve por todas partes: en el suelo para apaciguar a los demonios o encima de un templete de los que hay por todas partes. Estas ofrendas se ponen en una especie de cestitas hechas de hojas que contienen flores de diferentes colores. Bali tiene más templos a dios que ninguna otra parte del mundo. Y es absolutamente machista. Nos contaba el guía que los hombres podían tener tres esposas y que encima eran ellas las que trabajaban: una sembraba el arroz, otra lo vendía y la otra se ocupaba de la casa.
Más datos: Anabel Cherubito protagoniza Ser ellas, obra teatral de Erika Halvorsen junto a Ana Celentano y Julieta Cayetina, dirigidas por Adrián Blanco, de gira por el interior









