Atelier, el lugar que fue cómplice de los enamorados

En el Delta, sobre el río Capitán, este comedor con hospedaje les brinda comida a los embarcados a un servicio delivery

Por Redacción OHLALÁ!

13 de febrero de 1998, 03:00

Atelier, el lugar que fue cómplice de los enamorados

Romeo Fráncica fue un excelente gastrónomo que vivió sus últimos años en el Delta: murió hace 22 años en Atelier, el restaurante que erigió para fama de la zona cercana al Paraná de las Palmas. Antes había conducido buenos negocios en tierra firme, y hasta fue el responsable de Welcome, romántico apeadero de Olivos, cuando ese pituco y suburbano barrio norteño todavía era meca balnearia de algunas mujeres con biquinis, y muchos patovicas, audaces y en slip.

Fruto de amor

Cuando Romeo se enamoró de Liziee (Elisa Catalina Hild), abandonó sus emprendimientos y compró, en 1956, cinco hectáreas de frutales, con 250 metros de costa sobre el río Capitán, en pleno Delta y a una hora de lancha colectivo. La fruta lució en un puesto propio en el Puerto de Frutos, pero el negocio declinó: cuatro años más tarde, en la quinta frutal, surgió Atelier, su restaurante isleño. La lancha colectivo de Interisleña (10 pesos, ida y vuelta) deja ahora a sus pasajeros en el muelle techado de estilo normando, junto a la arena de la playa y el parque salpicado de reposeras, donde se abandonan los amantes de sol. Entre la arboleda resalta la casona (con decorado comedor), y más allá un gran quincho y los bungalows de aspecto tropical, con techos de paja y flanqueados por bananos y otras exuberancias.

En la cocina amasa Liziee, la pionera, mientras los mozos corretean entre las mesas del parque y Federico, el nieto de dieciséis años, hace el servicio de amarre o en un bote motor transborda hasta el muelle a quienes anclan sus cruceros en el río, con el propósito de tener un almuerzo sabroso y en familia.

Claudia, una hija de Romeo, está en la caja, y su esposo, Jorge Fernández, se ocupa de excursiones de pesca y hace el servicio de entrega de comida que desde los celulares de a bordo o por radio (VHF canal 69), encargan los tripulantes de cruceros anclados en el río San Antonio o en parajes cercanos. Los otros hijos (Sandra y Sergio), completan las labores y atienden las reservas en los bungalows.

Esas cabañas son sencillas, pero modernas, para dos, cuatro y hasta seis huéspedes. Se alquilan a razón de 90 pesos para sábado y domingo y 120 desde el viernes, y se reservan por 731-3532 y 728-0790.

Los ravioles de Liziee

La clientela del comedor reserva por el 728-0043 y, en general, es de un elevado nivel adquisitivo. Suele convocarlos la memoria de sabores: los ravioles caseros de Liziee (de ave y acelga, a 10 pesos) o el medio pollo al ajillo con papas fritas, a 15.

Entre la clientela no faltan figuras de gran notoriedad, pero las reservas de dos encumbrados personajes, aunque sus respectivas visitas no se concretaron, constituyen el orgullo lugareño de haber sido elegidos. "Para atender al príncipe Felipe, hasta habíamos comprado nueva y delicada mantelería. Y también nos alistamos con esmero cuando reservó Cristina Onassis", lamenta Liziee.

Atelier, que en realidad tomó el nombre de un bailadero de la costa fluvial que fue famoso hace medio siglo, aspira a aumentar el número de bungalows. Para entonces, una nueva lancha atenderá los pedidos delivery y estará al servicio de los clientes más frecuentes.

Francisco N. Juárez