Chicos con swing

En los links en medio del bosque, los más chicos encuentran una buena oportunidad para aprender un deporte y pasarlo bien

Por Adriana Riva

26 de enero de 2007, 03:00

Chicos con swing

CARILO.- Tres pelotitas cada uno. Después, descanso. Uno tras otro, los chicos van pasando y Pocholo, el profe de golf, siempre tiene algo para enseñar: "¡Eh, más despacio! Pareces un potrillo desbocado. Para este juego no hace falta tener fuerza. Pegale suave", le indica a Pedro Louge, que tiene 7 años y que junto con su hermano Matías, de 5, dan sus primeros pasos en el juego.

Para ello, igual que una veintena de otros chicos de entre 3 y 14 años, todos los lunes, de 10.30 a 12, toman clases en el driving del golf de Cariló, con los profesores Pocholo -fundador y director de la escuelita- y David Leguizamón.

La única condición para poder participar es tener fuerza suficiente como para levantar el palo. Todo lo demás se aprende. Y a una velocidad sorprendente. Tanto, que los chicos mismos se corrigen unos a otros mientras aguardan su turno con los profesores. "Lo que vos haces mal es que levantás demasiado el palo. Tenés que hacer así", le explica Lorenzo Wade, de 8 años, a otro compañerito, mientras le muestra lo que aprendió minutos antes.

Para los más experimentados, las clases son una buena oportunidad para seguir mejorando. Ese es el caso de "Ignacio Nacho Sosa" -así se presenta-, que tiene 7 años y un swing envidiable. Nacho juega desde hace dos años, pero parece todo un profesional. Y a decir verdad, en parte lo es: hace un par de meses compitió en el campeonato Nacional Junior, que se jugó en Lagartos, en la categoría de 8 a 9 años, y a pesar de ser el más chico terminó entre los 15 mejores.

Los que empiezan suelen arrancar pedazos de pasto. "Es que los chicos están tan ansiosos por ver a donde va la pelota que levantan la vista antes de tiempo y le pegan al pasto", cuenta David. Para Pocholo, en cambio, lo que más les cuesta a los primerizos es "hacer lo correcto, porque los pibes hacen lo que les queda más cómodo".

De todas formas, ninguno se desanima por un intento fallido. Y Pocholo se jacta de haber sacado a más de un campeón de entre sus alumnos. Sucede que tras tantos años en el campo de juego, el profe tiene olfato para detectar futuras estrellas. "A ésta hacela jugar, porque tiene condiciones; tiene habilidad natural en las manos", le dice a la mamá de Sofía Galarraga, una nena de no más de 8 años. Y ella, contenta, se entusiasma con el cumplido.

Luego de Sofía viene el turno de Flor. "¡Vos no sabes lo que es esta rubia!", dice Pocholo. Flor, la rubia, mide poco más de un metro y le pega a la pelota de una manera sorprendente. "Esta chiquita es una maravilla", dice en voz alta, y luego, dirigiéndose a Flor, expresa: "También hace pinta corazón. Termina el swing con el palo atrás de lo hombros". Ella obedece divertida. Una pinturita.

Las clases se golf para chicos se dictan los lunes de 10,30 a 12 a un valor de $20. Informes por el 02254-470044