Cuzco no deja llorar al Niño

Lejos de incidencias meteorológicas, el aumento de visitantes a Machu Picchu demuestra que no hay problemas para seguir las huellas incas.

Por Redacción OHLALÁ!

17 de abril de 1998, 03:00

Cuzco no deja llorar al Niño

¿Será su aura de impenetrable misterio lo que cautiva a decenas de miles de personas que no dejan de admirarla en cualquier mes del año?, ¿será la intención de explorar cual Bingham o de seguir huellas incas como sus descendientes?, ¿o será la obsesión por develar qué clase de gente construyó esa ciudadela sobre un promontorio 500 metros encima del río Urubamba y una cadena de asentamientos ubicados en tierras tan remotas como inaccesibles?

Sea cual fuere el motivo o incentivo, las 26.738 primeras pisadas dadas por igual número de personas que en enero último arribaron a Machu Picchu, son el mejor testimonio que esgrime la Comisión de Promoción del Perú (PromPerú) para despejar dudas y agoreros aguaceros que en los últimos meses cayeron sobre Cuzco.

Tal vez como la confusión de Bingham que creyó encontrar la ciudad perdida de Vilcabamba, muchos fueron los rumores que pudieron desviar el rumbo de los turistas interesados en conocer o redescubrir el Valle Sagrado y sus trascendentales ruinas. Sin embargo, el número de visitantes de enero demuestra un aumento en un 10 por ciento respecto del mismo período del año último.

Pero esto no es todo a la hora de aclarar, el Ministerio de Industria, Turismo, Integración y Negociaciones Comerciales Internacionales del Perú exhibe números que representan la cantidad de turistas que arribaron a este país: sólo en febrero último llegaron 69.202 personas, y con ellas se registró un incremento del 9,5 por ciento respecto del mismo mes de 1997. En total, en los dos primeros meses de este año llegaron a Perú 141.593 extranjeros.

"Si el desorden climatológico que provoca la corriente de El Niño fuera tan devastador en Perú, sin duda los turistas no vendrían", asegura Alessia Di Paulo, jefa de prensa de PromPerú. Las confusiones comenzaron a plantearse cuando el Departamento de Estado norteamericano informó oficialmente sobre las condiciones climáticas en Perú a raíz del fenómeno de El Niño calificándolas de severas (lluvias fuertes, inundaciones y avalanchas en las provincias de Lambayeque, Ica, Piura, La Libertad y Tumbes -hacia el Norte-, así como algunas zonas de Lima) y estimando que continuarían hasta junio próximo.

Los habitués de la ciudadela

Cabe aclarar que la trascendencia de ese comunicado se debió a que los Estados Unidos son el principal emisor de turistas hacia el Perú; durante el año último los visitantes norteamericanos fueron más de 139.000.

En tanto, en nuestro país se registró cierta inquietud desde diciembre último cuando no pocos turistas argentinos se alarmaron ante supuestas advertencias del consulado argentino en Lima que daban cuenta de que la ciudadela incaica estaba cerrada.

Pero Hugo Flores, encargado de Turismo de la embajada del Perú en la Argentina -cargo que ejerció por entonces y hasta hace pocos días-, dijo que el Departamento de Turismo de esa sede diplomática que funciona en esta capital a diario atiende decenas de personas que buscan información certera sobre el real estado de Machu Picchu, demás reliquias incaicas y otros tantos puntos de interés turístico, y se animó a estimar que un alto porcentaje de los consultantes fue el que engrosó la cifra divulgada. Es que "la ciudadela incaica de Machu Picchu, situada a 112 kilómetros de la Cuzco, así como la ruta de acceso a la misma, no han sido afectadas en absoluto por el deslizamiento del nevado Salkantay que provocó una crecida del embalse del río Vilcanota, situado en el kilómetro 122 de la línea férrea Cuzco-Quillabamba, perjudicando tres metros y medio de los 70 en que se extiende", aseguró Alessia Di Paulo, al hacer referencia al problema que más cerca se registró de Machu Picchu.

Ruinas a salvo

Además, Di Paulo precisó que el fenómeno también ocasionó graves daños a la empresa generadora de Electricidad de Machu Picchu y poblados aledaños. Sin embargo, la ciudadela y su ruta de acceso por tren, que se encuentran río arriba, no sufrieron percances. La zona afectada se encuentra 11 kilómetros río (Urubamba) abajo de la estación Puente Ruinas, lugar de acceso al complejo arqueológico. Además, la ciudadela está a más de 1000 metros de altura del embalse.

Respecto de alguna otra dificultad, la funcionaria aclaró que hace más o menos un mes (entre el 15 y 16 de marzo) el servicio de tren hacia la estación de Aguas Calientes fue interrumpido por la Empresa Nacional de Ferrocarriles de Perú (Enafer) para limpiar el kilómetro 104 de esa línea y así reparar los daños provocados por un derrumbe ocurrido en la Central Hidroeléctrica de Machu Picchu. Durante esos días, los turistas arribaron al santuario inca por vía aérea, aseguró la vocero de PromPerú.

Por su parte, el presidente de la Región Inca, Carlos Valencia, sostuvo que el flujo de turistas en normal. "Si bien hay algunos días lluviosos en la zona del complejo, éstos no constituyen una alteración del clima -en alusión al fenómeno de El Niño-, pues las precipitaciones en la sierra y en la selva se incrementan entre diciembre y marzo; no obstante, el estado de Machu Picchu es normal", insistió. Respecto de las averías en la central hidroeléctrica, aseguró que "la ciudad de Cuzco no tiene un servicio eléctrico restringido, gracias a la interconexión con una planta de Arequipa, que actualmente provee de energía a esta ciudad y localidades aledañas. En igual sentido se pronunció el director de Turismo de Puno, Varin Maschiotti, al señalar que esta región -cuya energía proviene usualmente de la Central Hidroeléctrica de Machu Picchu- también recibe ese fluido de Arequipa, y "esto no alteró en modo alguno la recepción de turistas".

Delia Alicia Piña