El bosque que siembra futuro

Brotes: desde la señalización de un paseo para los visitantes, Quetrihué ha desarrollado pequeños arrayanes que incrementarán los ejemplares.

Por Redacción OHLALÁ!

16 de enero de 1998, 03:00

El bosque que siembra futuro

VILLA LA ANGOSTURA, Neuquén.- El bosque de arrayanes de la península de Quetrihué tiene un hermano que se halla en Victoria, isla que posee un área declarada intangible por Parques Nacionales. Al comparar ambos sistemas, los especialistas notaron que el bosque de Quetrihué, que es el más visitado de la Argentina, carecía de renovales -de plantas de arrayanes nuevas- porque la gente caminaba sin orientación alguna.

Hubo un período de 30 años, a lo largo de los cuales no crecieron plántulas. Luego de un estudio coordinado por el ingeniero agrónomo Milán Dimitri, se acotó la circulación de personas por el Parque Nacional Los Arrayanes y, después de tres décadas, el bosque vuelve a tener gran cantidad de plantas jóvenes que se espera algún día alcancen la altura de 8 a 12 metros (llegan hasta 18), medida que tienen los viejos ejemplares de esta península.

Fieles guardianes

El arrayán es un arbusto (o pequeño árbol, que habitualmente no supera los cinco metros) que se distribuye desde la mitad de Neuquén hasta Chubut, en la franja cordillerana. Lo hace particular su corteza de color rojizo y se encuentra en forma aislada.

En muy pocas zonas integra bosques.

El bosque está actualmente custodiado por una pareja de guardaparques, los Núñez, que habita en Quetrihué a pocos metros de donde se halla la conocida casa de té, la cabaña de madera donada por el doctor Lynch y erróneamente asociada con cuentos de Walt Disney.

Una forma atractiva de llegar hasta el bosque es desde el muelle de Bahía Brava, donde parte un sendero en la entrada del Parque Nacional Los Arrayanes.

Son doce kilómetros de ida y se pueden hacer tanto caminando como en bicicleta, lo que puede demandar una excursión de tres a cuatro horas atravesando una senda zigzagueante. De todas formas se puede convenir con algún operador de lanchas para realizar uno de los tramos por medio de una embarcación que llegue hasta el bosque.

En el camino se atraviesan el arroyo proveniente de la laguna Hua-Hum; los predios de la estancia de los Lynch; la laguna Patagua, poblada de patos, biguás, gallaretas y otras especies de aves acuáticas. Siempre se camina entre el bosque y, de a poco, antes de entrar enteramente se perciben ejemplares sueltos del arrayán.