EL CALAFATE, Santa Cruz.- En la orilla sur del lago Viedma y a un paso de los hielos y la cordillera de Santa Cruz se levanta la casi centenaria estancia Helsinfors de la familia Susacasa. Funciona aquí una hostería con servicios de primer nivel y con programas para recorrer el paisaje que rodea este lago todavía poco conocido del Parque Nacional Los Glaciares.
La jornada en Helsinfors empieza a la mañana temprano, cuando se parte desde El Calafate, por vía terrestre, o desde El Chaltén, vía lacustre, para arribar al mediodía con el fin de almorzar en la estancia. En un lugar reparado y si el viento no es muy molesto, se prepara el típico asado patagónico con distintas ensaladas, algunas más elaboradas que son preferencias del chef, oriundo de Buenos Aires y que trabajó varios años en California.
Si el asado no se hace muy pesado y la gente está de ánimo se realiza alguna de las excursiones. Con buen tiempo, se prefiere empezar navegando con el gomón semirrígido, ya que para eso el lago es un poco más exigente y hay que aprovechar las condiciones favorables. De todas maneras, el gomón utilizado es seguro y lo usan para salvamento en los servicios de Estados Unidos. Tiene dos motores Johnson de 90 HP y capacidad para 20 pasajeros.
Explorar el lago
La excursión dura tres horas y la meta es llegar al glaciar Viedma navegando por el frente. Al arribar al Anfiteatro de la Cascada y como se siente bastante frío, el momento se presta para un reparador café con crema, canela y un poco de whisky.
Al regreso, si queda tiempo antes del té, se hace una visita guiada por la huerta, o por el casco de la estancia: también existe la opción de pescar o sacar fotos.
La estancia se autoabastece con productos de la huerta, carnes y pescados que saca del lago o de una laguna sembrada de truchas.
En la visita por la huerta cada uno va con una cesta en la mano y allí puede juntar lo que desee: remolachas, papas, zanahorias, repollos, acelgas, para luego dárselas al chef con el pedido de ensalada especial.
Todos los dulces que se ofrecen en el té están hechos con frutas de la estancia y no hay visitante que no se tiente con alguna de sus peras, damascos, ciruelas, grosellas, corintos, frutillas que son para entusiasmarse.
La cena consta de un menú fijo, entrada, plato principal y postre basado en comida internacional, pero hecha con productos de la zona, como los hongos que recolecta el chef en caminata por el bosque.
Previo a la cena es tradición de la casa servir como invitación los primeros tragos de un pisco cuya receta es un secreto de Alfonso Susacasa. La comida se cierra con un café en el living, para continuar la charla o irse a dormir, ya que el día en Helsinfors comienza temprano y ya a las 8.30 están todos desayunados y listos para partir con botas o impermeables según lo que haya programado.
Para las cabalgatas se dispone de una tropilla de caballos cuarto de milla, dóciles y parejos, con los que no es necesario tener conocimientos previos.
Datos para movilizarse
Para la visita a Helsinfors no hay límite de edad. Para los bebes se pueden armar cunas y camas adicionales. Si bien no hay servicio de guardería, si los padres quieren hacer una excursión, se cuida al bebe para que ellos la puedan realizar.
El alojamiento se ofrece en habitaciones de base doble, que durante la temporada alta cuesta 120 pesos por persona, con pensión completa. Este valor incluye el precio de las mencionadas excursiones.
El acceso desde El Calafate se realiza en transfer. La ruta es El Chaltén-Helsinfors-El Calafate y 250 pesos por vehículo, el cual tiene capacidad para diez personas. Desde el aeropuerto de Río Gallegos hasta Helsinfors cuesta 250 pesos, también por vehículo, y desde allí hasta El Calafate, por 125 pesos,más.
Se puede obtener más información, en Buenos Aires, por el 824-6623; en la Casa de Turismo de Santa Cruz, por el 325-3098/3102, y en Río Gallegos, por el 0966-20719.









