MIRAMAR.- Dicen los miramarenses que la tranquilidad que se puede lograr en sus playas de arenas finas no se paga con ningún dinero.
Por eso no dudaron en trasladar esa imagen a la campaña promocional que ya han iniciado: "Miramar, las mejores vacaciones... con toda seguridad", aseguran.
Y así lo han comprobado los miles de visitantes que cada año y a partir de este mes comienzan a hacer escala en esta míticamente conocida como Ciudad de los Niños, que a pesar de la exclusividad pueril ha conseguido siempre los motivos y propuestas como para complacer a chicos y grandes.
Será fácil entonces encontrar familias enteras a lo largo de toda la franja costera, repartidos principalmente entre carpas y sombrillas de los céntricos balnearios 9 de Julio y Tamarisco.
Adolescentes y no tanto, amantes del surf o el cada vez más practicado body-board, buscarán sin dudar las aguas más despejadas. Recalarán entonces en Charly y Neptuno, donde las tablas se pasean a gusto y placer sobre la cresta de las olas.
Es allí donde el sol logra uno de los grandes milagros de la naturaleza: oscurece los cuerpos con la misma habilidad que logra dotar de un tono amarillo brillante a las cabelleras de los surfers.
La ruta 11 por la que se puede llegar hasta Miramar también es vía de comunicación para -en apenas quince minutos- estar en Mar del Sur, un paraje rayano con lo paradisíaco.
Extensas, solitarias y amplias, las playas de esta zona invitan a disfrutar del buen clima entre baños de mar, largas caminatas por la orilla y aventureras incursiones entre médanos que se extienden hacia el Sur.
Paseos y salidas
Pero no todo en Miramar es playa. Será suficiente que comience a menguar el brillo del sol para para encontrarse con la horda juvenil que inicia su éxodo desde la costa hasta la avenida 9 de Julio.
Allí comenzarán a matizar la espera hasta el horario de las salidas nocturnas, que se repartirán entre los pubs y los locales bailables que abren sus puertas exclusivamente en temporada.
Para los mayores, la diversión tendrá seguramente el mismo tenor, aunque igualmente compartirán el territorio con los más jóvenes.
En la misma 9 de Julio y calles aledañas se alinean los comercios más importantes y varios de los restaurantes y bares que componen la oferta gastronómica de la ciudad.
Esa avenida agrupa también a los cines y teatros, donde recalan los últimos estrenos fílmicos y varias de las obras teatrales que luego de ser éxito en la Capital Federal buscan tener su verano en los escenarios miramarenses.
Mal tiempo, buena cara
Y por estas costas no hay motivos que puedan opacar la posibilidad de la diversión y los gratos momentos en familia. Las bicicleteadas por la ciudad y sus parques son tan clásicas como las cabalgatas y los desafíos en cuatriciclos por las playas y médanos del Sur.
Aunque el paseo obligado es el vivero dunícola Florentino Ameghino. Casi quinientas hectáreas de reserva forestal tiene una traza de senderos y caminos entre pinos y eucaliptos para recorrerla hasta sus rincones más ocultos y develar sus mágicos secretos.
Fogones, juegos infantiles, la Gruta de Lourdes y el Museo Histórico, Etnográfico y Paleontológico con piezas encontradas en la zona aseguran una jornada inolvidable para los visitantes.
Lo mismo en las granjas educativas Martínez de Hoz de Campos y Bernardo Yrayzoz, donde se alternan los paseos entre animales e increíble vegetación, la producción de chacinados, quesos y dulces artesanales, y la posibilidad de desayunar, almorzar y merendar con productos de elaboración casera.
De pesca y de golf también se vive en vacaciones. Corvinas y chuchos son tan codiciados en el muelle de pescadores como los hoyos en uno o una tarjeta más o menos digna en la cancha del Golf Club Miramar.
Amantes del juego, a no desesperar. A pesar de algún rumor, el Casino nuevamente los esperará esta temporada con las puertas abiertas en 21 y 28, y si la fortuna no acompaña, será cuestión de caminar tres cuadras y con unas pocas monedas jugar la revancha en el Bingo Miramar.
Darío Palavecino









