Oxford, una opción para estudiar bien

Sus míticos colleges y universidades conviven con museos y pubs en los que personajes como Tolkien y Lewis pasaban las horas

Por Redacción OHLALÁ!

15 de abril de 2007, 03:00

Oxford, una opción para estudiar bien

OXFORD ( The New York Times ).- Llegar a esta ciudad es como retroceder en el tiempo, y nada menos que hasta el siglo XVI. Los edificios góticos y las calles de esta ciudad universitaria se conservan tal como estaban hace 500 años, y todo esto a sólo 86 kilómetros de la dinámica Londres.

Un molar de elefante y el serrucho de un pez sierra fueron algunos de los objetos exhibidos en el primer museo que tuvo Oxford. Era 1630 y se trataba de un enjambre de curiosidades conocido como Tradescant s Rarities, colección que luego fue trasladada al segundo museo de la ciudad, el Ashmolean. Muchos años después, a fines del siglo XIX, otro museo de rarezas abría sus puertas: en vitrinas y cajones provenientes de todo el mundo, el Pitt River Museum exhibía desde cabezas reducidas en el Amazonas hasta accesorios de brujería.

Pero incluso el Pitts es poco si se compara con las curiosidades y riquezas que dan forma a Oxford. Sus primeras tres universidades fueron fundadas a mediados del 1200: Balliol, Merton y University, a la que asistió Bill Clinton. Y para la mitad del siglo XVI muchos de sus actuales 39 colleges ya habían sido construidos. El resultado fue -y es- un reducto de arquitectura gótica en piedra, encrespada por espirales y pináculos; repleto de edificios residenciales, pasadizos y capillas; no hay que olvidar que los colleges fueron parte monasterios, parte colegios hasta 1870.

Pasajes y claustros

Dentro de los muros de esta ciudad medieval hay joyas como pinturas de Botticelli, Uccello y Frans Hals. Y rarezas como el pico de un pájaro dodo, astrolabios antiquísimos del mundo árabe; la habitación donde se bebió la primera taza de café en Inglaterra, en 1637, en Balliol; la Convocation House, donde el Parlamento de Carlos I se reunió durante la Guerra Civil; edificios diseñados por Christopher Wren y Nicholas Hawksmoor, y más platería y cristalería finas que las almacenadas en cualquier palacio imperial.

Todo hace que, estando en Oxford, uno se olvide de que alguna vez hubo otro siglo que no fuera el XVI. Salvo, claro, cuando hay que cruzar la agitada High Street, que en varias oportunidades ha sido llamada la calle más hermosa de la Tierra.

Todos los edificios en Oxford son bonitos. Por eso uno de los grandes placeres aquí es perderse por sus pasajes y claustros, lo cual en realidad es bastante fácil: los límites de algunos colleges son tan poco nítidos que ni siquiera los bulldogs, esa policía universitaria con sombrero hongo, los conocen con precisión.

Viniendo de la estación de trenes, la primera parada es el encantador edificio dormitorio del Worcester College, con su pasto hundido. Luego hay que seguir hacia el centro por la corta Beaumont Street para dar un vistazo rápido a la perpendicular St. John s Street y su hilera de casas del siglo XVIII, enchapadas en arenisca envejecida con manchones color té.

Todo sigue igual

En el Museo Ashmolean, en la intersección de las calles Beaumont y St. Giles, conviene subir al salón del renacimiento italiano para ver obras de Mantegna, Bellini y la mística Cacería , de Uccello. De vuelta en la calle, descienda por Magdalen Street hasta Broad Street. Delineada por tres colleges e hileras de tiendas -entre ellas, la preciosa librería Blackwell-, la vía termina en el Sheldonian Theater, con su peculiar cúpula blanca y 12 bustos de emperadores romanos.

Ese es el corazón de Oxford. Aquí hay tesoros hacia donde uno mire: los escudos de los colleges en la puerta de entrada de la biblioteca Bodleian; el Puente de los Suspiros sobre Queen s Lane, que une dos fracciones del Hertford College; la Radcliffe Camera, un edificio redondo de 27 metros de alto que no desentonaría en la Florencia renacentista; All Souls College, hogar de la sinecura por excelencia, donde las únicas tareas son cenar a veces en el college y conversar relajadamente mientras se bebe vino.

Lo que más impresiona de Oxford es el hecho de saber que todo ha estado ahí por 500 años: los claustros del New College y su antiquísimo encino; los rebaños de ciervos en Magdalen; el jardín orgánico de Corpus Christi; Merton, la biblioteca académica más antigua del mundo, de 1373; el enorme edificio dormitorio de Christ Church, y el Great Hall, famoso ahora como el Hogwart s Hall de Harry Potter. También los guiños venecianos debido a sus canales, los robles en los prados de Christ Church, los sauces a lo largo de los ríos y los inconfundibles pinos mediterráneos escondidos tras el University College.

No sólo colleges abundan en Oxford. Algo similar ocurre con los pubs. Cuando J. R. R. Tolkien vivía aquí, solía encontrarse con su amigo C. S. Lewis en el pub The Eagle and Child, en el 49 St. Giles. De los años 30 a los 60 se reunían semanalmente con otros académicos y escritores ingleses, formando el grupo conocido como los Inklings.

¿Cuál es la conexión entre alcohol y academia, libros y cerveza? La leyenda habla de un alumno que en los años 50 exigió beber un vaso de vino tinto durante sus exámenes, según lo estipulaba una antigua regla que había descubierto en el University Statute Book. El supervisor pudo anular su petición debido a que el estudiante no estaba vestido de manera adecuada: según otro estatuto, él debería haber llevado la espada del uniforme.

Traducción de Andrea Arko

Datos útiles

Cómo llegar

En bus desde Londres con OxfordTube ( www.oxfordtube.com ) y Oxford Bus Company ( www.oxfordbus.co.uk ), de ida y vuelta, 12 libras. En tren el viaje desde la terminal central de Londres cuesta 15 libras ( www.nationalexpress.com ).

Dónde dormir

  • The Isis Guest House: bed and breakfast que opera sólo en julio, agosto y septiembre. Dobles con baño privado, desde 30 libras. Informes: (44) (1865) 24-8894; www.isisguesthouse.co.uk .
  • Chestnuts Guest House: en el extremo norte de la ciudad, tiene sólo siete habitaciones, todas con baño privado. Dobles desde 75 libras. Informes: (44) (1865) 55-3375; www.chestnutsguesthouse.co.uk .
  • Royal Oxford Hotel: tres estrellas, elegante, cerca del Oxford Castle. Dobles con desayuno, 140 libras. Informes: (44) (1865) 24-8432; www.royaloxfordhotel.co.uk .

Imperdible

  • Históricos. Un recorrido por los impresionantes pasillos interiores del Divinity School, dentro de la Biblioteca Bodleian, construidos en el siglo XV.

En Internet

www.oxford.gov.uk/tourism

Henry Shukman