Por San Diego peregrinan las ballenas

La ciudad norteamericana baja el telón al magnífico escenario que muestra el tránsito de los cetáceos grises hacia la Baja California

Por Redacción OHLALÁ!

27 de marzo de 1998, 03:00

Por San Diego peregrinan las ballenas

S AN DIEGO (The New York Times).- Esta ciudad atrae la atención por dos hechos sensacionales: el suicidio colectivo de la secta Puerta del Cielo, en el cercano Rancho Santa Fe, y la detención del presunto asesino de Gianni Versace, en La Jolla. El nuevo año apunta mejor.

El rápido crecimiento que viene experimentando San Diego ha producido cambios impresionantes que, sin embargo, no han arruinado el encanto de su extenso puerto y la agreste serranía oriental.

El bullicio reina por todas partes, desde el restaurado Gaslamp Quarter (Barrio Luz de Gas) hasta la vieja zona céntrica o los centros comerciales suburbanos.

Como en el resto de California del Sur, la ciudad se compone de barrios dispersos, enlazados por una red de autopistas sin peaje, de manera tal que aún quedan muchos espacios libres entre las arenas de Coronado y los imponentes farallones de La Jolla.

Ballenas... y afines

Varios acontecimientos deportivos jalonan estos días, pero ninguno iguala a su fenómeno natural más sorprendente: la migración anual de unas 15 mil ballenas grises desde Alaska hasta las tibias aguas de la Baja California, donde se reproducen. Ocurre entre mediados de enero y esta época; a principios de la temporada se registró el paso de hasta 200 ballenas diarias frente a los 112 kilómetros de costa de San Diego.

Durante febrero, los fines de semana, el Acuario Birch, de La Jolla, organizó cruceros de dos horas y media relatados por un naturalista.

La cartelera invernal se cerró con la Exposición Internacional del Automóvil 1998. Se realizó en el Centro de Convenciones (111 West Harbor Drive), entre el 18 y el 22 de febrero.

En el afamado Zoológico de San Diego (Park Blvd.; 231-1515), dentro del Parque Balboa, es imposible aburrirse. El año último recibió en préstamo de China a Bai Yun y Shi Shi, una pareja de osos panda gigantes, a la que se verá retozar desde un área de observación en tres niveles.

Un puente esbelto une el área céntrica con Coronado, una lengua de tierra que comprende una base aeronaval, hogar de los Navy Seals (Focas de la Armada) y una colonia de resorts ya centenaria.

Su construcción más notoria es el Hotel Del Coronado -así como lo leen, con tres mayúsculas-, exponente desbordado de la arquitectura victoriana en madera. Posee un señorío digno de la Ciudad Esmeralda. Bajo sus tejados rojos se hospedaron no pocas celebridades: desde Eduardo VIII hasta Bill Clinton. Sus colosales arañas, en forma de corona, fueron diseñadas por L. Frank Baum, el autor de El mago de Oz . Desde su vecina y rival Glorieta Bay Inn, los martes, jueves y sábados, a las 11, se emprenden caminatas guiadas de 90 minutos por 6 dólares; reservas: 435-5892. A su término, tendrá una buena idea de lo que era esta avanzada somnolienta en aquellos tiempos del bombín y el polisón. Habrá visitado, entre otras, la Casa Meade (1101 Star Park Circle), donde Baum pasó varios inviernos escribiendo continuaciones para su clásico.

La Jolla

Si llueve, visite el Acuario Birch de la Institución Oceanográfica Scripps (2300 Expedition Way; 534-3474), en La Jolla.

Una variadísima fauna marina, distribuida en 33 acuarios gigantescos, deleita a chicos y grandes, quienes también pueden explorar las profundidades en un viaje simulado en submarino.

Abre a diario, de 9 a 17. Entrada: 7,50 dólares; niños y adolescentes, de 3 a 17 años, 4 dólares; menores de 3 años, gratis.

Y si el mar está demasiado picado para hacer surf, deténgase en Marine Room (2000 Spindrift Drive; 459-7222). Sus enormes ventanales dan directamente sobre la playa; cuando las pleamares alcanzan su punto máximo, en diciembre-enero y junio-julio, las olas rompen contra los cristales... y en dos ocasiones (1941 y 1982) los hicieron añicos.

Todd S. Purdum (Traducción de Zoraida J. Valcárcel)

Para obtener información general del San Diego Convention & Visitors Bureau, se ofrece por el 232-3101 o bien enviando un fax al 696-9371. En todos los casos, los prefijos son 1-619.

Damos los precios por habitación doble y por cena para dos personas.

  • Westgate (1055 Second Ave.; fax 557-3737): quizás el más elegante de San Diego, su vestíbulo recrea la antecámara de Versalles; 223 habitaciones lujosamente decoradas con antigüedades francesas; Plaza Bar y restaurante Le Fontainebleau, amenizados por un pianista que también actúa en el vestíbulo; 164 a 204 dólares.
  • Glorietta Bay Inn (1630 Glorietta Blvd., Coronado; fax 435-6182): encantadora hostería frente al venerable hotel Del Coronado; comprenden la antigua mansión de un magnate azucarero y varios pabellones tipo motel; en el patio delantero, hay una piscina con hidromasaje calefaccionada mediante un sistema de pago automático con sellos postales; desde 115 dólares, en un cuarto moderno, hasta 325, en el penthouse de la mansión, con vista a la bahía. Estos precios incluyen un delicioso desayuno-buffet continental en la mansión.
  • Sea Lodge (8110 Camino del Oro, La Jolla; fax 456-9346): un lugar cómodo y familiar, pegado a La Jolla Shores Beach; gimnasio y piscina calefaccionada; 128 cuartos distribuidos en pabellones de tejados rojos rodeando varios patios, todos con balcón simple o aterrazado, heladera y equipo de planchado. Precios: habitación sobre patio, 139 dólares.

Restaurantes

  • Mille Fleurs (6009 Paseo Delicias, Rancho Santa Fe; 756-3085): frente a la diminuta plaza central, figura desde hace tiempo entre los mejores restaurantes del condado; la formalidad, a veces excesiva, del personal queda compensada por el cálido salón en estilo rural francés, marco perfecto para un menú suculento y variado; 200 dólares, vino incluido.
  • Azzura Point (en los altos de Loews Coronado Bay; 424-4000): hermosa vista panorámica; platos interesantes a base de cordero y frutos de mar; 200 dólares, con vino.
  • Rhinoceros Cafe & Grill (1166 Orange Ave., Coronado; 435-2121): su especialidad es el pescado fresco, preparado con salsas livianas o frutales y precedido por ensaladas sencillas como único aperitivo; cocina abierta; no hay bar; 80 dólares, incluido el vino.

Delicias y sueños junto al mar