SALTA.- Sentarse a la orilla de un río, en medio de un paisaje de cerros y de verde, mientras se escucha solamente el ruido del agua que discurre y el canto de los pájaros, olvidado de las estridencias y del cemento, es posible y muy cerca de Salta.
A 10 minutos de esta capital por un camino pavimentado y en muy buen estado se llega a la villa veraniega de San Lorenzo. Más precisamente a la quebrada catapultada en la melodía característica de Los Chalchaleros que la evoca con "la sombra de los nogales, dorada en la zarza llora, madura mora bajo el chalchal".
La villa está como orientada hacia el abra de los cerros, con casas de fin de semana, muchas que son mansiones señoriales aptas para el asombro no sólo de los visitantes sino de ingenieros y arquitectos.
Hospitalidad de altura
Desde hace dos años se dio una alternativa para el turismo con el Hostal Selva Montana dotado de un amplio parque, quincho, piscina y otras comodidades. El lugar tiene una notable afluencia de extranjeros.
Una casona de piedra, el castillo de San Lorenzo, ofrece también alternativas para refinados gustos y una cabaña en la propia quebrada tiene exquisiteces regionales.
A ambos lados del río, como todo curso montañoso con mucha piedra y escasa agua, la comuna sanlorenceña instaló mesas de madera y piedra con sillas del mismo material con parrillas que se alquilan a $ 1. También un dólar cuesta el estacionamiento en una espaciosa playa.
El amplio espacio ofrece las posibilidades de caminatas siguiendo aguas arriba el curso del río San Lorenzo, marcha en la que se pueden descubrir las vertientes o "virtientes" como dicen los lugareños, que salen del corazón de la montaña.
Es difícil escapar de la reflexión de cómo un hilito líquido tan fino va formando caudalosos ríos más hacia el Sur.
Numerosos senderos parten para subir hacia las cumbres que se hallan a ambos lados del cauce.
La Quebrada de San Lorenzo tiene un recreo siempre acondicionado para recibir a los visitantes que quieren disfrutar de una día a pleno con la naturaleza como compañía
La ascensión a pocos metros de altura brinda una panorámica espectacular, pudiéndose divisar nítidamente Salta y los cerros que la circundan.
Los fines de semana desde fincas vecinas se traen caballos para paseos cuya duración depende del gusto del turista, pero para delicia de los niños se puede deambular por zonas próximas por dos pesos.
Tranquilidad y sosiego
Quienes buscan tranquilidad y sosiego pueden quedarse tranquilamente en algún sector y la geografía apaga de tal modo los sonidos extraños que a pesar de que haya mucha gente, con tomar distancia se retorna al elocuente silencio del paisaje.
En San Lorenzo además se ofrecen tortillas al rescoldo o a la parrilla recién cocinadas y muy calentitas a 50 centavos, bollos, panes dulces caseros, algunos alfajores y dulces regionales que no llegan a costas un peso.
Se organizan excursiones y ascensos desde el hostal.
Para estar horas o días, este rincón verde de Salta es una atracción más de la rica geografía de la tierra gaucha.
Paredes que hablan
SALTA.- Caminar por las calles de la capital norteña permite tener una visión concreta en su arquitectura de la época colonial en esta región del país.
Hay construcciones que tienen su origen en el siglo XVI y otros en los siglos XVII y XVIII. La mayoría de estos edificios históricos están ubicados en el área céntrica, tomando como eje las peatonales Florida y Alberdi, para doblar por Caseros y luego dirigirse a España.
La plaza 9 de Julio es el sitio indicado para iniciar un recorrido histórico. Enfrente se levanta la Catedral donde funciona el museo Monseñor Carlos Mariano Pérez, abierto de martes a domingo de 10.30 a 12.30. La mayoría de estos notables edificios coloniales son monumento histórico nacional. En la peatonal Florida se encuentran la Casa de Hernández, la de Leguizamón y la de Arias Rengel; en ésta funciona el museo de Bellas Artes, abierto de martes a domingo de 9 a 13.
Por Caseros se llega al museo Uriburu y luego al Cabildo, germen de la ciudad, donde funciona el museo Histórico del Norte con visitas guiadas de 10 a 11; ambos museos tienen un horario general de lunes a viernes de 9 a 11.45.
No debe dejar de visitarse el convento de San Francisco y su torre de 54 metros de altura, en la calle Caseros, también la iglesia de La Candelaria.
Otros museos que guardan el patrimonio salteño son el Antropológico abierto de lunes a viernes de 8 a 13 y de 14.30 a 19.30; el de Ciencias Naturales, con un horario de lunes a viernes de 15.30 a 19.30, sábados, domingos y feriados de 16 a 20. En el museo de la Ciudad hay exposiciones permanentes y está abierto de lunes a viernes de 9 a 13 y 15 a 19.
Quien desea rastrear más en el pasado de Salta puede dirigirse al Archivo y Biblioteca Histórica, abierta a la consulta de libros de 7.30 a 12, y generales, de 14.30 a 19.30.
Otra manera de ver Salta es desde la perspectiva que ofrece el valle de Lerman donde está emplazada la ciudad, ascendiendo por los cuatro kilómetros hasta la cima del cerro San Bernardo de 1465 metros sobre el nivel del mar. Se llega caminando o subiéndose al teleférico en emocionante travesía aérea; en la base del cerro se halla el monumento al General Güemes.
Alicia Terradas
Fotos: Isidoro Zang y Carlos Pastrana
Información
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Carlos F. Pastrana









