VILLA LA ANGOSTURA, Neuquén.- El trayecto San Martín de los Andes-Villa La Angostura es uno de los que más contribuyen a acrecentar el entusiasmo por el desplazamiento. Esos ciento diez kilómetros de tierra forman el Camino de los Siete Lagos.
Cada uno lo hace a su manera: algunos se detienen en cualquiera de los lagos por un tiempo corto, una pausa; otros acampan durante semanas en uno o en muchos más lagos; otros se atreven a hacerlo en bicicleta, una experiencia que no dura menos de dos días aunque se la haga con estadas de mínima duración.
Muchos eligen escapar unos kilómetros del Camino de los Siete Lagos y hacer posta en Villa Traful, poblado que algunos definen como el pasado de Villa La Angostura, porque tiene hoy aquella misma estampa de aldea tranquila junto al lago.
La naturaleza está ahí más próxima, menos mediatizada: un profuso bosque de ñires, cohiues, cipreses y lengas, y un lago turquesa que guarda un bosque sumergido de cipreses en una de sus penínsulas.
Los primeros habitantes de Villa Traful fueron integrantes de la comunidad mapuche, que a principios de siglo se asentaron en las márgenes del lago para vivir de la agricultura y de la ganadería. Después de ese poblamiento, en 1936 la villa pasó por su fundación propiamente dicha. Con el tiempo recibió colonos de origen europeo y hoy es un pueblo de montaña que se ha dedicado al turismo con mucha discreción.
Irresistible paz de La Angostura
"Estoy pescando en un pozón de la Patagonia andina. La tranquilidad y la belleza del entorno son tan inmensas que en verdad deseo fervientemente que no venga ningún pez a interrumpirlas". Banana Martínez cita a Joe Brook, un pescador de mosca célebre y uno de los primeros que empezó a venir desde Estados Unidos a pescar en los lagos patagónicos.
Mientras Banana Martínez sigue hablando, cualquier neófito puede llegar a perder el hilo de su discurso: detrás de él hay un inmenso panel donde están expuestos los modelos de moscas que se venden en su local, y las formas resultan de lo más atractivas. Una es un camarón, otra un crustáceo, otra un alguacil. Porque las moscas, créase o no, funcionan por imitación: o mejor, el que lo hace es el pez, que reconoce las formas y va tras ellas. Por eso, algunas se hacen con plumas de gallina, marabú, otras de pavo o pelo de ciervo. Un muchacho contaba que su tía se había hecho aros con ellas.
Un rito correntoso
Son las nueve de la mañana y ya hace horas que están todos acá, esperando las truchas que rondan la desembocadura del río Correntoso sobre el Nahuel Huapi.
"Yo simplemente vengo desde Mendoza. Algunos vienen desde otros países, porque este lugar es uno de los más privilegiados del mundo para la pesca de la trucha", dice Julián. Y mientras espera destruye los mitos de mutismo que sostienen los no pescadores acerca de los que sí lo son: habla con sus compañeros, toma mate y comenta lo que ocurre dentro del agua.
Porque dentro del agua están los otros, los que el turno indica. Los pescadores van rotando, se quedan unos minutos reglamentados por la experiencia y el sentido común de pescador, y luego ceden su lugar al que antes tomaba mate. Otros sí cumplen con el mito. Están más apartados, protegidos por sus wadders y sus sombreros de paño de ala ancha, y apenas fuman mientras esperan. Ninguno de ellos hace demasiado caso al frío, ningún caso en realidad.
Una vez en el agua, hacen volar la línea con maestrías variadas, y eso se advierte claramente en los movimientos, que pueden ser verdaderamente atractivos. Ahí está el secreto; muchos de ellos incluso pueden predecir a partir de la destreza del lanzamiento si vendrá con presa.
Hay algo curioso: las truchas pequeñas se convierten en pescado sólo por unos segundos. Las reglamentaciones de pesca de la zona indican que cuando las truchas son menores de 75 centímetros deben ser devueltas al agua.
Una modalidad que da lugar a las siguientes escenas: el pescador disfruta de la lucha de la trucha por defenderse y de la suya por capturarla; una vez que esto último ha ocurrido y después de haberla pesado, el pescador sumerge al pez apenas sobre el agua y lo hamaca con suavidad, para así abrirle las branquias y oxigenarlo. Después lo deja ir. Alguien que sólo miraba pensó que le hacía mimos, después confesó.
Epílogo en la villa
Después de la pesca, o de las tantas actividades posibles, Villa La Angostura continúa. En el pueblo -al que todos llaman la villa- hay, entre otras, teatro y cine. Muchos de los que se han instalado a vivir ahí están muy atentos a esas actividades, y los que van a pasar sus temporadas de descanso también. La villa sigue cultivando, junto con su condición de paraíso escondido, algunos ritos muy ciudadanos.
María Cristoff
Una ruta que hizo historia
- Cómo llegar
Una de las formas más atractivas de llegar hasta Villa La Angostura es vía San Martín de los Andes, ya que todo ese trayecto integra los 110 kilómetros conocidos como el Camino de los Siete Lagos, que es transitable durante todo el año y alcanza su esplendor en otoño.
Villa La Angostura está a casi 1700 km de Buenos Aires, a 80 de Bariloche y a 63 de Villa Traful.
Si desea llegar en avión, tiene que hacerlo por Bariloche, cuyo aeropuerto está situado a 70 km de la Villa. Una vez allí, hay dos empresas de buses regulares que hacen hasta siete viajes diarios, también se puede alquilar un auto.
- Qué hacer
Además de disfrutar de la inmejorable tranquilidad que el lago Nahuel Huapi ofrece en las inmediaciones de la Villa, se pueden hacer breves excursiones a destinos aledaños.
- Bosque de Arrayanes: ubicado en el límite sudoeste de la península de Quetrihué, ese privilegiado fragmento de tierra que avanza sobre el lago Nahuel Huapi. El bosque ostenta ejemplares de hasta 25 metros de altura y 300 años de edad. Se puede llegar hasta allí como parte de una excursión lacustre o de una caminata de tres o cuatro horas por un sendero bordeado de ñires, notros, cipreces y cohiues. También se puede ir en bicicleta, para lo cual se aconseja combinar un viaje de ida en lancha y otro de vuelta en bicicleta, con pendiente a favor.
- Cascada Río Bonito y cerro Bayo: camino al cerro Bayo, que en invierno funciona como importante centro de esquí, se pasa por la cascada Río Bonito, donde el agua cae por una fractura de rocas basálticas y llega a una hoya de ocho metros de diámetro de color verde esmeralda.
Pronto se llega hasta la zona donde se concentran los servicios al turista -confiterías y alquiler de bicicletas-; desde allí se puede optar por seguir la caminata hasta la cima del cerro, que está unos 800 metros más arriba, en un sendero que combina vistas increíbles de montaña, bosque y lago.
- Ruta histórica: si desea conocer algunos aspectos relacionados con la historia de Villa La Angostura, puede hacer un circuito que comienza en el Boliche Viejo, que perteneció a Jarred Jones, pionero norteamericano que se radicó en la zona a fines del siglo pasado y construyó el Almacén de Ramos Generales. Otros puntos son la Hostería Santa María, construida en 1902 y convertida -en un sector- en escuela en 1924, y la Hostería Las Flores, también realizada a principios de siglo por Antonio Tierno, que recibió ese terreno de Parques Nacionales como retribución por su trabajo. Y uno de los lugares más interesantes es el Vivero Genciana, obra de José Diem, pionero alemán que editó una obra acerca de la flora autóctona y fue distinguido por la Academia Nacional de Ciencias Naturales.
- Hospedaje
- Hostería Dos Bahías: un lugar encantador, con habitaciones que dan la impresión de que uno está sumergido dentro del lago. Mucha madera y tranquilidad a unos pocos kilómetros del centro de la Villa. Tarifa aproximada de la habitación doble (con desayuno incluido) $ 136; las suites a 240, con bañeras que permiten ver el cielo. Telefax (0944)94904/ 94235.
- Hostería La Posada: ubicada a orillas del Nahuel Huapi, con muelle propio, muy cerca de la boca del río Correntoso, con vista a la cordillera de los Andes. Tarifa aproximada de la habitación doble $ 140 (0944)94450.
- Hotel Angostura: 20 habitaciones con vista a la península Quetrihué, con la típica arquitectura estilo Bustillo, con piedra y madera de la zona. Tarifa de la habitación doble: $ 80 (0944)94424.
- Más información
Por más datos acerca de la Villa, sus ofertas y servicios, contactarse con la Secretaría de Turismo de la Municipalidad de Villa La Angostura. Avda. Siete Lagos 26.Villa La Angostura. (8407) Neuquén. Telefax (0944)94124.
Propuestas en Villa Traful
- Qué hacer
- Trekking: son varios los puntos hacia donde uno puede dirigirse desde Villa Traful: uno es el par Arroyo Catarata y Puerto Arrayán y el otro es el par Cerro Negro y Cerro Penitentes.
- Excursiones lacustres: se puede navegar hacia la margen norte del lago Traful y llegar hasta el bosque sumergido de cipreses, junto al cual está la Gruta de la Virgen. Hay una tercera excursión, muy atractiva, que se continúa con trekking. Se trata de llegar hasta la costa norte del lago, partiendo directamente desde el muelle de Villa Traful, y desde ahí se sigue en una caminata de dos horas por un camino escarpado hasta la laguna Las Mellizas, en la que se pueden ver pinturas rupestres muy bien conservadas.
- Pesca deportiva: la zona es rica en una de las especies más codiciadas por los pescadores deportivos, el salmón encerrado. Además, los ríos y el lago están poblados de truchas arco iris, marrones y fontinalis.
- Más información
Para obtener cualquier información adicional acerca de Villa Traful y alrededores, contactarse con la Secretaría de Turismo de Villa Traful (0944)79019/20. Fax (0944)79018.









