Potosí se enriquece con el cerro Rico

La ciudad de las monedas y las minas, a 4000 metros sobre el nivel del mar, exhibe orgullosa su perfil colonial.

Por Redacción OHLALÁ!

27 de marzo de 1998, 03:00

Potosí se enriquece con el cerro Rico

P OTOSI, Bolivia.- No hay grandes monumentos bañados de plata exhibiendo su brillo. Tampoco las piedras preciosas que alentaron la ilusión de buscavidas y ambiciosos españoles. Sólo numerosas iglesias y construcciones coloniales dejan en claro el interés que Potosí suscitó antiguamente. Sin embargo, como los buscadores de sueños que saben guardar su secreto, la ciudad de las monedas y las minas todavía parece ocultar algo. Mientras tanto sus pintorescas calles, la risa espontánea de los estudiantes y hasta algunos mineros que visten con orgullo sobrios trajes cuando caminan por el centro de la ciudad forman parte del inventario de atracciones. Potosí es una amalgama de sensaciones. En sus entrañas puede descubrirse una combinación de historia, cultura y tradición, recostada contra el cerro Rico, en las faldas de la cordillera y a 4000 metros sobre el nivel del mar. Es una de las ciudades más altas del mundo.

Al pie de ese cerro que la hizo famosa por sus minas de plata, Potosí conserva en algunos rincones el esplendor del pasado. Un pasado que se proyecta hasta la actualidad en una magnífica arquitectura. Al paso del observador asoman iglesias y conventos con sus fachadas barrocas. Desde los balcones de madera se pueden divisar las estrechas calles de la apacible urbe.

La Casa de la Moneda y la imponente parroquia de San Francisco se elevan en medio del rojo de las tejas del caserío que la circunda y los cerros marrones que la protegen.

El brillo del Otopsi, tal como aimaras y quechuas reconocieron al cerro Rico, no es el mismo que en épocas pasadas.

"Su vientre, cabaiero , desató pasiones que terminaron con la vida de desesperados y aventureros", nos cuenta una colla anciana al referirse a las entrañas del cerro. No exagera. Allí se buscaba con avidez plata, estaño y azufre.

Un poco de historia

En 1533, Carlos V de España designó a Potosí como ciudad imperial. Hacia 1650 era la ciudad más grande de América, con una población de 160.000 habitantes. Fue uno de los centros más importantes del mundo por la riqueza de su plata. En aquel entonces, los cofres de la corona de España eran el destino del metal. En el siglo XIX, la ciudad estaba en decadencia pues las vetas de plata quedaron exhaustas. A comienzos de este siglo se descubrieron minas de estaño.

En una de las ciudades más altas del mundo domina un cerro que la hizo famosa por sus minas de plata

Las minas también son en la actualidad un centro de atracción turística, más allá de que aún subsisten los buscadores de plata, de la poca que queda. El ingreso en ellas es una experiencia pródiga en dificultades. La lista de recomendaciones es amplia: mascar hojas de coca para poder respirar en el interior, abrir la boca si se escucha una explosión y, sobre todo, aferrarse fuerte de la soga a la hora de descender los doce metros de uno de los pozos. Botas, linterna y un casco mimetizan y hasta divierten a los improvisados visitantes.

Aún perdura la leyenda que consideraba al diablo como la figura a la que adoraban los mineros para tener éxito en la búsqueda de plata. Todos ellos depositaban su confianza en él o, mejor dicho, en el tío , como era identificado el demonio. Ningún minero, en la actualidad, se olvida de rezarle antes de comenzar su jornada de trabajo.

Los secretos de un tesoro

"Ponemos dos hojitas, una por nosotros y otra más chiquita por nuestra mujer, y le pedimos que nos deje morir con ella, por eso nunca entran a las minas. No es machismo, sino el deseo de descansar en paz, afuera", cuenta Fidel, que con sus 33 años se volvió uno de los más experimentados en una actividad en la que la expectativa de vida no supera los 50.

Según Gerónimo, guía turístico en el cerro, no son el polvo ni la falta de aire sus principales enemigos. Un cartucho de dinamita extraviado puede estallar y terminar con la vida de algunos de los trabajadores.

La hora del almuerzo, sin embargo, despeja los fantasmas. Alcohol mezclado con naranjín afloja las tensiones. Joaquín, de 18 años, se suma al almuerzo en un paréntesis de su tareas en las minas, donde ayuda a su familia trabajando en el cerro Rico, mientras alterna sus vacaciones de estudiante de abogacía. ¿Defenderá los derechos de los mineros cuando obtenga su diploma? No sería extraño, pues las condiciones de trabajo no distan mucho de las que existían en la Colonia. Pero cambiar martillos por maquinarias también podría echar por tierra los sueños de obtener el precioso metal. Dos caras de una moneda, de una ciudad en la que el cerro Rico domina buena parte de su vida. Más allá de los designios del tío .

Moneda corriente

Cómo llegar

Desde La Paz o Santa Cruz de la Sierra hay numerosos servicios de ómnibus que cumplen el servicio hasta Potosí.

Dónde alojarse

El precio de una habitación doble con baño varía entre 6 y 20 dólares, según la categoría.

Dónde comer

El valor del desayuno no supera los dos dólares. Cazuelas con sopa de maní, acompañadas de papas, arroz carne o pescado, es uno de los platos más buscados. El ají de Pataskha, hecho con maíz pelado, ají y carne de cerdo es otra de las comidas típicas aunque es mejor condimentarla con moderación. En el centro de la ciudad dos o tres casas vegetarianas. Los restaurantes, en general, tienen horarios muy estrictos. El almuerzo se ofrece a las 13 y la cena a las 20.

Qué visitar

La Casa de la Moneda es el principal punto de interés de esta ciudad, y está emplazada en la calle Ayacucho. La actual es la segunda que se levantó por la influencia que tuvo en la región y hasta en toda la plata extraída del cerro Rico. Su construcción demoró catorce años y es el edificio civil más grande que los españoles levantaron en América latina y el Caribe.

Tiene una única puerta de ingreso con una portada trabajada en uun imponente estilo barroco, que da paso a cinco patios. Desde 1930 es sede del Museo de Arte Retrospectivo y poco después de un Archivo Histórico que se enriquece año tras año. Está abierta de lunes a sábado, de 9 a 12 y de 14 a 18.

(Informe de Adrián de Paulo)