La mejor propuesta, seguramente, es pasar un fin de semana con su programa de gimnasia yoga al aire libre y alimentación naturista, que incluye un asado de carne ecológica. Comienza con la llegada al casco de no más de diez huéspedes en total en el atardecer o noche del viernes, para regresar a sus hogares dos días después, a última hora del domingo.
El programa completo lo ofrece Carola Claussen de Saráchaga en su estancia Santa Gertrudis, una vastedad de 1660 hectáreas, doscientas de las cuales las ocupa una laguna. Está cerca Juan Manuel J. Cobo, el lugar también conocido como estación Lezama, camino de Mar del Plata.
La propuesta más atractiva consiste en pasar el fin de semana completo, con ocho comidas (dos cenas, dos desayunos, un almuerzo, un asado y dos meriendas, todo en dieta programada y ligth) y las clases de yoga incluidas en la tarifa, así como el uso de todas las instalaciones y servicios. El yoga, es la especialidad que Carola refuerza con viajes de aprendizaje a la República de la India y que distingue al lugar. Hospedarse sin este programa, con cuatro comidas, cuesta 120 pesos por día, el uso total de las instalaciones y el consumo de servicios. En tanto que pasar el día, con un asado precedido de aperitivo y despedido con merienda, se tarifa en 65 pesos.
Cualquier huésped hospedado fuera del programa yoga, accede a una clase por quince pesos.
El menú lo diseñan los dueños de casa, que se abastecen de verduras de la quinta, miel, dulces y yogur caseros. La tarifa también incluye las bebidas. Los desayunos son abundantes y las comidas constan de ensaladas de rúcula, brotes de alfalfa y berro.
El pejerrey de las lagunas cercanas se sirve rebosado pero al horno, y los tallarines de harinas integrales, con salsa de hongos. El asado de los domingos es de carne ecológica de la propia producción.
Junto al Hinojal
La estancia es una antigua propiedad que atienden Carola, su esposo -Darío Saráchaga Casalins- y Javier, uno de los hijos. Los bisabuelos de Saráchaga, por la rama Casalins, compraron una extensión mayor que cedió el propio infiteuta, que detentaba la posesión desde el 13 de septiembre de 1836.
La laguna -El Hinojal- también se llama Casalins y pronto contará con un bote para la pesca de tarariras; está rodeada de bosques de talas y resulta propicia para la observación de aves, nutrias o para presentir los nunca avistables carpinchos.
El parque es de nueve hectáreas con una frondosa y antigua arboleda que custodia el casco principal, de estilo español colonial, y flanqueado por una piscina. En él se ofrece a los huéspedes una suite y dos prolijas habitaciones dobles con baño compartido. Otras dos dobles están en la planta alta -con mejor vista- de la cochera y por sobre el encierro de una volanta para pasear como a fin de siglo y un sulky pequeño para los chicos.
Los hospedados cuentan además con caballos, bicicletas y una cancha de fútbol cinco. El parque, aún, tiene una viejísima glorieta de sólidos bancos, una capilla y dos viejos aljibes.
Acceso
Se puede llegar en ómnibus de media distancia, pero el viaje demora más que el tren que, con pocos servicios y desde Constitución, dejan en la estación Lezama. Desde allí, los dueños de casa ofrecen el traslado por los siete kilómetros de tierra.
Quienes llegan en automóvil, el viaje se programa en combinación de autopistas (Sudeste y ruta provincial 2) y resulta muy rápido, pero también costoso: los dos primeros peajes suman 3,80 pesos, a los que se agrega el peaje de Samborombón, de 9 pesos más. Deben pasar Chascomús y seguir hasta el kilómetro 157, de Cobo-Lezama, y desviar a la izquierda con cruce de las vías, una vez que se superó la estación de tren. Allí se toma el camino de tierra que se abre a la derecha, hasta que se desdobla y se toma nuevamente a la derecha.
La tranquera aparece a la izquierda cuando se recorrieron en total cinco kilómetros de tierra. Hasta el casco son dos kilómetros más.
Quienes truequen el gasolero ahorro por tiempo y kilómetros para evitar los 12,80 de peajes, deben tomar las salidas de la avenida Pavón y ruta nacional 210, o bien Riccheri, Camino de Cintura (provincial 4) hasta la rotonda de Burzaco y luego la ruta nacional 210 a Brandsen. De allí se sigue por la ruta provincial 29 hasta Ranchos y la ruta provincial 20 a Chascomús, donde se sigue el camino normal.
Francisco N. Juárez









