Un territorio al que nadie quiere perderle pisada

Medio millón: la gran cantidad de turistas que dejan su huella para acentuar a la de los primitivos patagones no son pocos; los Hielos Continentales serán el atractivo del verano. La Nación On Line continúa brindándole toda la información sobre la Patagonia, ese paraíso turístico que espera ansiosamente ser descubierto.

Por Redacción OHLALÁ!

10 de enero de 1997, 03:00

Un territorio al que nadie quiere perderle pisada

RIO NEGRO.- Ningún viajero -desde los más audaces del siglo XVI en adelante- dejó de fascinarse por un territorio de paisajes deslumbrantes. Hasta su nombre, Patagonia, sedujo a misioneros, navegantes, pioneros, expedicionarios y asaltantes de bancos y trenes que huyeron del Lejano Oeste. La atracción turística actual bulle en decenas de circuitos que postra a los viajeros ante lagos majestuosos, montañas y bosques, hielos continentales, viejos pueblos y seductoras historias.

Sólo San Carlos de Bariloche, el portal del Parque Nacional Nahuel Huapi, en Río Negro, y una de los tantos objetivos turísticos de la mítica Patagonia, recibe no menos de medio millón de visitantes por año. Ni siquiera una merma en las economías familiares locales redujo la afluencia durante el año último.

Paisaje que no contagia

Si bien es cierto que la difusión -en algunos casos poco apropiada- del hantavirus, enfermedad considerada de contagio rural, redujo las reservas turísticas de la región, la evidencia que indica que la vida turística está ajena a los ínfimos focos -al parecer desaparecidos-, se suma al decrecimiento general del problema.

De hecho, diez días atrás, un grupo de bulliciosos estudiantes, parecía indicar que todo vuelve a la normalidad. Es más, los chicos eran californianos y ya habían coincidido en alguna excursión con estudiantes argentinos.

Es que es difícil sustraerse al atractivo patagónico, especialmente al sector cordillerano y austral, donde precisamente acaba de acentuarse el interés territorial sobre los Hielos Continentales.

Su jurisdicción fue predeterminada el martes último cuando se firmó un protocolo adicional al tratado, sujeto a un necesario y cuidadoso análisis del Parlamento.

Las imágenes de El Chaltén, el lejano pueblito cercano a las moles del Fitz Roy, Cerro Torre y Pier Giorgio en la cordillera santacruceña, reaparecieron en la TV nacional a propósito de la resistencia de los pobladores por el tratado suscripto, consiguieron gran fervor turístico.

Turismo solidario

La solidaridad parecería ser una de las motivaciones que impulsaría a no pocos turistas a ir a la tan preciada zona de los glaciares. Tal vez, interesados en contruibuir con la reafirmación de nuestra soberanía o con la simple curiosidad por conocer y deslumbrarse no sólo con los hielos en disputa sino también la imponente belleza del Parque Nacional Los Glaciares. Al menos, según pudo observarse, éste es el deseo de sus fieles habitantes.

Seguramente ningún territorio puede ofrecer la diversidad y espectacular belleza de la Patagonia. La descripción de los navegantes y exploradores de ayer, hoy apenas sustenta la anécdota emocional que se recuerda en boca de los baqueanos y guías que conducen las decenas de circuitos. Tanto aquellos que van desde la costa marítima hasta los torrentes y cascadas cordilleranas; los que recorren los glaciares, y otros que se recrean en la portentosa cantidad de lagos asediados por bosques.

La marcha hacia el Sur también se complementa con los corredores turísticos chilenos. Pero la estratégica parada en Río Gallegos sirve para definir varios destinos, como Calafate y Parque Nacional Los Glaciares, o bien el traslado hasta la Tierra del Fuego.

Francisco N. Juárez

Consejos para tener en cuenta Por Daniel Stamboulian (*)

A raíz de la preocupación generada por un brote de infecciones severas, algunas fatales, asociadas al hantavirus, que apareció en las inmediaciones de El Bolsón, es necesario despejar dudas y tener en cuenta recomendaciones para evitar contagios. (Con esa intención, La Nación publica nuevamente los consejos de uno de los infectólogos argentinos más autorizados en el tema.)

La enfermedad pulmonar por hantavirus es muy poco frecuente y los turistas no están expuestos a mayor riesgo de contraerla.

Sin embargo, es importante tomar precauciones que eviten el contacto con las excretas de estos roedores en lugares cerrados, debido a que el virus es muy sensible a la luz ultravioleta. Por lo tanto, la transmisión al aire libre es excepcional. No obstante, por las infecciones que transmiten los roedores, cuando se viaja a cualquier zona rural, no sólo en el sur del país, hay que cuidarse.

  • Siempre que se llega a un lugar cerrado, mal ventilado y que no haya sido habitado recientemente, es aconsejable airearlo como mínimo durante 30 minutos -sin permanecer en el lugar-, para posteriormente realizar la higiene con agua, detergente y lavandina. Para esta tarea, se recomienda utilizar guantes y calzado cerrado, de goma para evitar mordeduras o lastimaduras que permitan el contacto con el virus. También es importante, para que el polvo no se expanda, no sacudir alfombras ni usar plumero.
  • Si hubiese evidencia de contaminacipon de roedores en una vivienda deshabitada, es conveniente ingresar en ella bajo una adecuada protección, como lo son los barbijos.
  • Se recomienda cortar el pasto y las malezas en un perímetro de 35 metros de la casa y tener tramspas de roedores, a lo largo de ese área.
  • Para evitar que los roedores infecten las casas y galpones, es necesario utilizar tramperas y venenos y cerrar posibles aberturas que puedan facilitar el ingreso de estos animales.
  • Si se realizan actividades de camping, controlar que no haya nidos o madrigueras de roedores en el área y evitar dormir cerca de los sectores donde se acumulan residuos, madera o pastis altos.
  • No se recomienda dormir directamente sobre el suelo. En lo posible, la bolsa de dormir debería ubicarse por encima del nivel del suelo, sobre mantas o catres. Se aconseja utilizar carpas con piso y mantenerlas herméticamente cerradas.
  • La comida debe almacenarse en envases bien cerrados. Los residuos deben colocarse en recipientes seguros, con cierres herméticos.
  • No dejar alimentos para los animales domésticos en platos o comederos.

(*) Médico infectólogo, presidente de la Fundación del Centro de Estudios Infectológicos y profesor adjunto de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Medicina, de la UBA

Ante los paisajes australes

Estremecedor: la imponente belleza de los paisajes del confín del mundo paralizan a quien los mire; el desmoronamiento de un glaciar o la apacible oferta deuna estancia santacruceña son inolvidables.

La nostalgia por los trenes patagónicos parados mucho más que en el tiempo quedó fijada en el sueño inconcluso de Exequiel Ramos Mejía y en el otros tantos que también vieron tronchada su acostumbrada ruta, aquella unía los cargados vagones que iban desde Plaza Constitución hasta San Carlos de Bariloche.

Para paliar algo más que una desilusión o frustración, corre -como una suerte de pálido reflejo de lo que podría ser- el tren del penal de Ushuaia, puesto en marcha como un paseo turístico, precedido por la histórica y pintoresca trochita, que transita desde Esquel hasta Nahuel-Pan.

Las estancias

La otra moda patagónica, unsucedáneo hotelero es una nueva forma de alojamiento. Las antiguas estancias abren sus tranqueras al turista en territorios bastantes desolados como los de Santa Cruz.

Sin embargo, se constituyen en una modalidad apreciada y estratégica para cualquier plan de reconocimiento geográfico. Incluso para descubrir la zona del Fitz Roy y El Chaltén, lugares tan ineludibles como Calafate y Lago Argentino.

En el Chubut cordillerano y para amantes de lo insólito, está la zona de los buscadores de oro y de los bandidos yanquis.

Pero los justificados consumidores de paisajes disponen del Parque Nacional los Alerces -con el Arrayanes, quizás el río más bello del mundo-, los circuitos lacustres, las hosterías y cabañas dignas de habitarlas durante unas apacibles y obligadamente contemplativas vacaciones.

Esa misma vida pero un tanto más sacrificada puede experimentarse en los camping de la región, donde se instala la mayoría de los seguidores del turismo de aventura. Para este tipo de audaces viajeros, la Patagonia es una fuente sinfín.

Aventuras que dejan helado

La región cordillerana de las provincias del extremo sur, la zona situada al oeste de Río Negro, especialmente, gran parte de Neuquén, los lagos y los parques nacionales (Puelo, Nahuel Huapi, Lanín) ofrecen generosa y naturalmente una extensa geografía para practicar sin descanso cabalgatas, trekking, el rafting y escaladas en hielo en el cerro Tronador.

Entre tanta aventura, muchos destacan la experiencia de hacer trekking sobre el glaciar Perito Moreno, frente al lago Rico, en el paraíso helado de Santa Cruz.

Hacia la cruz del Sur

Los puntos estratégicos para los vuelos que conectan con los mejores circuitos por realizar en la zona más austral del país, tienen como destino a Ushuaia, Río Gallegos, Trelew, Esquel, San Carlos de Bariloche, San Martín de los Andes y Neuquén. Líneas de menor envergadura hacen conexiones transversales. Mapas y guías regionales, además, abundan en datos para conocer lo tradicional y lo casi inédito.

Todo lo diferente

Así como en enero durante la cena en un restaurante de El Chaltén se puede escuchar todos los idiomas del mundo vociferados por los más temerarios escaladores que monopolizan la zona, en Río Pico -Chubut- casi se puede escuchar los ecos de una una voz, la de los miembros una colonia alemana justo en el lugar donde la policía fronteriza abatió y sepultó a Bob Evans y a William Wilson, dos pillos norteamericanos con menos fama que Butch Cassidy y Sundance Kid.

En el río Hua-Hum durante un breve lapso es posible cruzar agitadamente la frontera abordo de un gomón de rafting. Desde las cercanías al lago Caviahue, también es factible trepar hasta la humeante cumbre del volcán Copahue, con un buen caballo y -por supuesto- un buen jinete mediante.

La travesía por lo que debería llamarse el país de las araucarias, es uno de los tantos paraísos que ofrece la Patagonia junto con una increíble, y permanentemente retroalimentada, cantidad alucinantes historias, audaces experiencias y curiosas anécdotas.

Playas donde nadie se siente una foca

A la pesca: para muchos es el lugar ideal donde se descansa y se consiguen buenas presas; otros, van en busca del sol, de la paz y de un amor perdurable.

Las playas, como las mujeres, no son todas iguales. Las hay tempestuosas, serenas, acogedoras o distantes. Llegar a Las Grutas, en Río Negro, es la sorpresa de encontrarse en los brazos amorosos de una señorita que no nos había preparado para ese sosiego de placer.

Porque de la Patagonia atlántica se puede decir cualquier cosa menos que es una chica fácil. Su planicie, sus abismos y su mar inmenso, su aliento de viento casi sin tregua y su ciudad sin adornos.

En Las Grutas, la última playa del rosario de balnearios que se engarza sobre el golfo de San Matías, esta tierra fantástica de largos silencios y gente cordial deja por un momento su vida azarosa y se zambulle en las olas cálidas.

Las Grutas no es novedad para los lugareños. Desde siempre fue el punto de encuentro de rionegrinos y provincianos vecinos durante los veranos y algunas escapadas invernales. Hoy muchos llevan a los hijos a las playas donde alguna vez surgió un amor de verano que resistió el resto de las estaciones.

El rincón templado de la costa patagónica se transformó en el punto caliente de la movida de la región. Los restaurantes ofrecen variedad para todos los paladares y cerca de los refugios la música acalla hasta al viento del Sur. Cercando su playa se han levantado edificios de estilo mediterráneo, como un balcón blanco de cara al mar.

Si tanta civilización enturbia los sueños de quietud de quien huye de las grandes urbes, entonces a 4 kilómetros hacia el Sur, entre las piedras coloradas que dan nombre al paraje, existe una playa solitaria a la que se llega a pie o en auto, por un camino enripiado.

Esta vía llega hasta una formación rocosa llamada El Buque, por su misteriosa forma o al Sótano, la Meca de los pescadores. Para llegar al Cañadón de las Ostras, donde se pueden ver los moluscos fosilizados y cristalizados, se deberá contar con la ayuda de un guía.

Aquí la vida es otra cosa

No por nada una multitud acude a Las Grutas cada año. Justa es la fama que se ha ganado con los espectáculos de títeres, murga, teatro y música que se despliegan entre sus calles. O la plaza de artesanos o las exposiciones de artistas de la zona.

Las discotecas le hacen sombra -si es posible en semejante extensión soleada- a cualquier boliche porteño y si la suerte en el amor no ayuda será bueno ir a probarla con el dinero en el casino.

Como todo lugar de vacaciones que se precie deja hacer su voluntad a los veraneantes, así presenta paradojas en la madrugada tales como que el regreso de los danzarines trasnochados coincide con el madrugón de algún pescador tenaz ya atrincherado en su peñón.

Es que la pesca es cosa seria en estos lares y tiene su legión de cortesanos. Pejerreyes, lenguados, meros, cabrillas, sargos, róbalos, anchoas, pez palo son las víctimas de esa afición, que se saborea sin esfuerzos ni vigilias en los restaurantes del balneario y alrededores.

Por algunos momentos Las Grutas puede parecer un lugar más de veraneo, una costa amable y pródiga, como otras que baña el Atlántico. Pero no es una más, ya se ha dicho. Lo intuyen sus ocasionales veraneantes cuando ven pasear orondos a los desproporcionados lobos marinos, señores de la costa. Lo saben con certeza quienes cada año asisten a la llegada de las ballenas en su tránsito al Golfo Nuevo de Chubut: sus siluetas gigantescas no dejan duda de que han recibido el cobijo de sus brazos, pero que esta tierra ya tiene sus dueños.

Alojamiento

Alojarse en Las Grutas cuesta aproximadamente 90 pesos un departamento o bungalow para cuatro personas. Ese es el precio de un ambiente frente al mar.

Hay precios más baratos si el departamento está tierra adentro, como también los costos van en aumento según la medida y el número de las habitaciones.

Encarnación Ezcurra

Fotos: Secretaría de Turismo de la Nación

Información

La Casa de Santa Cruz atiende consultas en los teléfonos 343-8478 y 334-8327, en 25 de Mayo 279.

La información sobre Chubut se consigue en el número 382-8126 de la Casa de esa provincia en Buenos Aires.

Para más datos sobre Río Negro, la Casa atiende consultas en Tucumán 1916 (teléfonos 371-5599/7078/7273), y la de Neuquén, en el 326-9265 o en su dirección de Tte. Gral. Perón 685.

La Casa de la provincia de La Pampa se encuentran en Suipacha 346, teléfonos 326-0485 o 394-2488.