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Carta natal: este es el impacto de la energía de la Luna y de Venus

Más allá del signo solar, existen otras energías que indican la manera en que sentimos y actuamos. Conocé de las energías suaves de tu carta natal en esta nota


CollagistaValentina Bussi

El impacto de Venus y la Luna en tu carta astral.

El impacto de Venus y la Luna en tu carta astral. - Créditos: Valentina Bussi.



De qué hablamos cuando hablamos de “energía femenina”

El mundo está cambiando y hablar en términos de masculino y femenino está quedando atrás. Los roles de género son algo socialmente asignado, y la inminente llegada del tránsito de Plutón en Acuario no hará más que intensificar el cuestionamiento a lo que le atribuimos a cada uno de ellos (y la celebración de todo lo que no encaja en ese marco). 

Pero, clásicamente, y teniendo en cuenta que la historia de la Astrología se remonta a miles de años atrás, nos referimos a la Luna y a Venus como “energía femenina” porque son planetas de características yin o receptivas, en contraposición a las del Sol y Marte, que serían “masculinas”, yang y activas.

Cabe aclarar que todos tenemos todos estos componentes en nuestra carta. Hoy nos vamos a centrar en la Luna y Venus porque son las que tienen que ver con nuestro mundo íntimo y con la parte más sensible de nuestro enfoque vincular.

La Luna: nuestro reservorio emocional

¿Cuál es la diferencia entre la energía activa del Sol y la pasividad lunar? Que el Sol quiere o decide y la Luna necesita o reacciona. La reina de la noche marca nuestras cualidades inconscientes, nuestros resortes a la hora de enfrentar situaciones, lo que de alguna manera aprendimos e incorporamos del vínculo primario con nuestra madre (o la figura que nos maternó) durante toda nuestra infancia, gestación incluida.

Entender de qué se trata nuestra Luna es entender, y poder darle dimensión, a partes nuestras que explican mucho de nuestro mundo emocional. El famoso “si lo que quiero es esto, ¿por qué hago otra cosa?”

Conocer nuestra Luna también nos permite saber cuál es nuestro refugio emocional. Frente a determinadas situaciones, necesitamos ir a nuestro lugar seguro, y ese lugar seguro está marcado por la Luna: su signo, casa (que sería el área de vida al que se aplica) y los contactos que hace con otros planetas.

Venus y el deseo

Cuando hablamos de seducción, hay dos caras del proceso: la parte activa, que sale a buscar expresamente lo que quiere, y la parte sugestiva, que mira, incita, invita y atrae al otro. Esta última es Venus. 

Pero Venus no habla solamente de nuestra actitud al conocer a alguien, sino también de nuestra relación con el placer y de nuestra manera de dar amor. Es la energía de disfrute, de conexión con nuestros sentidos, nuestro permiso para descansar, nutrirnos de buenos momentos, cuidarnos y, por supuesto, participa también de nuestra sexualidad, en cuanto a nuestras sensaciones y nuestra predisposición.

También, las características de Venus hablan de lo que valoramos o deseamos en una potencial pareja, sea seria o casual. Aunque pasemos solamente una noche con una persona, esta debe estar alineada a la energía de nuestra Venus. No necesariamente tiene que ser del signo solar que se corresponde con este planeta, pero sí debe tener algo que ver con el signo, casa o los contactos que Venus establece en nuestra carta. 

Es una de las múltiples explicaciones de la atracción por alguien que encontramos en nuestra carta natal.

En signos de aire

Tener estos planetas en Géminis, Libra o Acuario habla de la dimensión comunicativa. Para estas personas, es importante socializar, charlar, conocer, compartir el conocimiento, conciliar desde la palabra e intercambiar puntos de vista y experiencias desde el plano mental para poder conectar realmente con alguien. Además, ante una crisis, las Lunas en estos signos buscarán la desconexión de sus emociones a través de la distracción, y al sentirse atraídas valorarán la inteligencia.

En signos de agua

Con Luna y Venus en Cáncer, Escorpio y Piscis, las emociones y aquello que no podemos explicar de una conexión cobran relevancia. En estos signos, el clic se produce de manera casi inmediata y, si no estamos atentas, puede ser que nos conectemos desde lo más vulnerable de nosotras, lo que nos expone bastante. Es importante que aprendan a dosificar su interés y compromiso en las relaciones y no salten directamente a la pileta antes de conocer lo suficiente al otro. Hay una sensación de incondicionalidad que puede derivar en dependencia emocional. En momentos de crisis, una Luna en agua necesita refugiarse en sus propios sentimientos y en su mundo íntimo, y no huirá de ellos sino que se apegará aún más. Seduce de una manera magnética y misteriosa.

En signos de fuego

Se trata de Aries, Leo y Sagitario: priorizan la expresión, la independencia y lo genuino. Están centradas en dar a conocer su pasión, su llama interior y su interés verdadero. Con esta prioridad, suelen ser extrovertidas, directas y juguetonas. Aman el coqueteo, mostrarse y sentir que el otro comparte su entusiasmo por vivir. En momentos de crisis, las Lunas en fuego pueden tender a restarle importancia a la cuestión y refugiarse en sus hobbys, creencias y resoluciones. Tienden a reaccionar efusivamente y pueden ser poco conciliadoras por estar en contacto con el valor de su propia expresión. Se sienten atraídas por personas que brillan: resultas, independientes, sin muchas vueltas ni complicaciones, y con intereses artísticos, espirituales o filosóficos.

En signos de tierra

Tauro, Virgo y Capricornio son signos de características realistas e introspectivas, pero, además de esto, están estrechamente en contacto con su mundo material: tanto las cosas que los rodean como su propia corporalidad y sus sensaciones. Se defienden de crisis emocionales centrándose en los hechos, aplican un sentido práctico y se dedican a alguna tarea concreta. También, mimar su cuerpo les da paz y las hace sentir seguras. En cuanto a la atracción, necesitan a alguien con los pies en la tierra, metas ambiciosas y una visión madura del mundo. Como saben lo que quieren, alguien dubitativo o esquivo no les resulta interesante, lo mismo que alguien con un sentido de vida algo abstracto o poco focalizado en lo que podemos ver y tocar.

La importancia de integrar

Como todos tenemos todos los planetas y todas las energías, las cosas se complejizan (y enriquecen) cuando conjugamos lo que analizamos por separado. Entonces si, por ejemplo, tu Luna está en aire y tu Venus en tierra, vas a tener la necesidad emocional de comunicarte y desplegar la inteligencia y la curiosidad mental para tranquilizarte cuando estás tensa y, también, va a ser este tu mecanismo de manejo de las emociones. Al mismo tiempo, vas a tener la tendencia vincular a buscar seguridad, estabilidad, tranquilidad y placer sensorial, sin que una cosa esté necesariamente peleada con la otra. Pero, a veces, y dependiendo del nivel de integración que hayamos hecho de nuestro lado sensible y suave, las disonancias entre Luna y Venus pueden explicar las contradicciones y los conflictos que enfrentamos, tanto con nosotras mismas como en una relación. Pensemos en el ejemplo anterior como alguien con tendencia a sobreanalizar racionalmente lo que siente pero con ganas de orientarse a algo más simple y descansar sobre su sentido práctico.

Entender los puntos fuertes de nuestras energías lunar y venusiana nos ayuda a afrontar nuestro mundo emocional y sensual desde un lugar más rico y coherente.

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