
Entiendo todo, pero no hablo: por qué el inglés puede volverse una inseguridad silenciosa
Por qué entender inglés no siempre alcanza, cómo impacta en la seguridad profesional y qué hacer para transformar el idioma en una herramienta —según la especialista en comunicación estratégica Florencia Furno.
8 de abril de 2026 • 11:52

Entiendo todo, pero no hablo: por qué el inglés puede volverse una inseguridad silenciosa - Créditos: Getty
Durante años, aprender inglés estuvo asociado a estudiar más: más ejercicios, más reglas, más estructuras. Sin embargo, hay algo que ese enfoque no logra explicar del todo: ¿por qué tantas personas que entienden perfectamente el idioma no logran hablarlo?
Desde chicas, muchas mujeres tienen contacto con el inglés en la escuela o en institutos que sostienen durante años. Pero al llegar a la adultez, el escenario cambia: el idioma deja de ser opcional y pasa a ser una exigencia laboral. Reuniones, entrevistas, presentaciones o negociaciones empiezan a requerir una habilidad que no siempre está disponible en la práctica.
En ese punto aparece una idea que pesa más de lo que parece: “no soy buena para los idiomas”. Una creencia que, lejos de ayudar, limita, avergüenza y paraliza.
La profesora de inglés especializada en comunicación estratégica Florencia Furno explica que este fenómeno es mucho más común de lo que parece: “Muchas personas entienden el idioma, pero a la hora de hablar se paralizan”. Según señala, el problema no es la falta de conocimiento, sino el tipo de entrenamiento recibido.
En Argentina, el dominio del inglés se volvió una necesidad creciente en el mundo del trabajo, especialmente para mujeres adultas que ya tienen una identidad profesional consolidada. Son buenas en lo que hacen, tienen experiencia y seguridad en su área, pero al pasar al inglés algo se desarma.
En palabras de Furno, “es la sensación de no poder sostener, en otra lengua, todo lo que una ya es”. Esa distancia entre lo que una sabe y lo que logra expresar genera frustración, dudas y una fuerte autopercepción de limitación.
¿Por qué pasa esto si muchas estudiaron inglés durante años?
Históricamente, la enseñanza del idioma estuvo enfocada en lo académico: completar ejercicios, memorizar estructuras, entender reglas gramaticales y aprobar exámenes. Pero cuando el idioma sale del aula y aparece en la vida real —en una conversación espontánea o en un contexto profesional—, las reglas no alcanzan.
Furno lo observa de forma constante en su práctica. Como resume a partir de lo que escucha en consulta: muchas personas se sienten “expertas en completar espacios en blanco”, pero no logran encontrar las palabras al momento de hablar. Incluso, relata el caso de una alumna que, en un congreso, no pudo sostener una conversación para hacer networking porque se sintió “bloqueada”.
Lo que muchas veces no se tiene en cuenta es que el problema no es no saber inglés, sino no haber sido entrenadas para usarlo. No es lo mismo manejarse en un viaje que tener que comunicar ideas complejas en un entorno laboral.
En un mundo cada vez más global, el inglés dejó de ser un plus para convertirse en una herramienta clave de desarrollo profesional.
La buena noticia es que revertir esta situación no implica empezar de cero ni saber “todo el idioma”.
“No se trata de saber todo el inglés, sino de enfocarse en lo que necesitás”, explica Furno. El cambio está en dejar de pensarlo como una materia académica y empezar a verlo como una herramienta concreta para crecer, acceder a oportunidades y mejorar la confianza.
En la práctica, esto implica entrenar el idioma con foco en la propia profesión o industria: incorporar vocabulario específico, practicar situaciones reales, hablar en voz alta, grabarse y recibir devoluciones. Se trata de prepararse para contextos concretos y dejar de invertir tiempo en contenidos que no tienen un impacto directo.
Porque, en definitiva, aprender inglés no es dominar todas las reglas ni alcanzar la perfección. Es poder decir, en otra lengua, todo lo que una ya sabe en la propia.
Y cuando eso pasa, el inglés deja de ser una barrera para convertirse en una herramienta para avanzar.
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