Durante años se creyó que las enfermedades cardiovasculares eran un problema principalmente masculino. Sin embargo, la evidencia muestra otra realidad: son la principal causa de muerte entre las mujeres en todo el mundo. Aun así, muchas siguen asociando el mayor riesgo para su salud al cáncer y no a los problemas cardíacos o vasculares.
El Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires difundió los resultados de un relevamiento realizado durante la Semana de la Salud Cardiovascular. Los datos encendieron una señal de alerta: más de la mitad de las mujeres evaluadas presentaba signos de enfermedad vascular, muchas veces sin saberlo.
Un problema frecuente y silencioso
El estudio incluyó a más de 400 personas y detectó que el 52% de las mujeres participantes, con una edad promedio de 58 años, presentaba placas de ateroma, acumulaciones de colesterol dentro de las arterias que aumentan el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular (ACV).
La aterosclerosis, una de las enfermedades cardiovasculares más frecuentes, se desarrolla lentamente durante años. Consiste en el endurecimiento y estrechamiento de las arterias debido a la acumulación de grasa, colesterol e inflamación crónica. Su principal dificultad es que puede avanzar sin generar síntomas evidentes hasta que aparece una complicación grave.
Cuando afecta las arterias coronarias puede provocar un infarto agudo de miocardio. Si compromete la circulación cerebral, puede desencadenar un ACV, una condición que afecta a una de cada cuatro personas a lo largo de su vida y que puede dejar secuelas permanentes.
¿Por qué las mujeres subestiman el riesgo cardiovascular?
Uno de los hallazgos más llamativos del relevamiento fue la baja percepción del riesgo. El 48% de las mujeres consultadas consideró que el cáncer es la principal causa de muerte femenina, cuando las enfermedades cardiovasculares provocan más fallecimientos que los cánceres ginecológicos.
Durante la etapa fértil, las hormonas femeninas ofrecen cierta protección cardiovascular. Sin embargo, con la llegada de la menopausia ese efecto disminuye y el riesgo aumenta significativamente.
Además, existen factores de riesgo específicos de las mujeres que muchas veces no reciben suficiente atención médica. Entre ellos se encuentran:
- Hipertensión durante el embarazo.
- Diabetes gestacional.
- Menopausia precoz.
- Partos prematuros.
- Bebés con bajo peso al nacer.
- Enfermedades autoinmunes.
- Tratamientos oncológicos para cáncer de mama.
La hipertensión: una condición que muchas desconocen
Otro dato preocupante surgió durante los controles realizados en el Hospital de Clínicas: entre las mujeres en quienes se detectó hipertensión arterial, el 22% desconocía que tenía esta condición.
La hipertensión suele ser llamada "el asesino silencioso" porque puede dañar progresivamente las arterias sin generar síntomas. Por eso, los especialistas insisten en la importancia de medir la presión arterial de manera periódica, incluso cuando una persona se siente bien.
El sedentarismo sigue siendo un desafío
A pesar de que la actividad física es una de las herramientas más efectivas para prevenir enfermedades cardiovasculares, aproximadamente la mitad de las participantes del estudio llevaba una vida sedentaria.
Moverse regularmente ayuda a mejorar la circulación, controlar el peso corporal, reducir la inflamación y disminuir el riesgo de hipertensión, diabetes y colesterol elevado.
La buena noticia es que no hace falta convertirse en atleta. Caminar todos los días, subir escaleras, andar en bicicleta o realizar actividades como yoga y ejercicios de movilidad pueden generar beneficios importantes para la salud cardiovascular.
Cómo cuidar el corazón después de los 50
Los especialistas coinciden en que más del 80% de los eventos cardiovasculares graves podrían prevenirse mediante controles médicos adecuados y hábitos saludables sostenidos en el tiempo.
Las principales recomendaciones incluyen:
No fumar
El tabaco duplica el riesgo de infarto y ACV y acelera el envejecimiento de las arterias. Dejar de fumar produce beneficios incluso después de muchos años de consumo.
Controlar la presión arterial
Realizar controles periódicos permite detectar la hipertensión de manera temprana y comenzar un tratamiento oportuno si fuera necesario.
Revisar glucosa y colesterol
Los niveles elevados de azúcar en sangre y colesterol dañan progresivamente las arterias. Un análisis de sangre simple puede ayudar a identificar riesgos antes de que aparezcan complicaciones.
Mantenerse activa
La actividad física regular es una de las herramientas más efectivas para proteger el sistema cardiovascular y mejorar la calidad de vida.
Priorizar una alimentación saludable
Reducir el consumo de ultraprocesados, exceso de sal y grasas poco saludables, e incorporar frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y proteínas de calidad ayuda a mantener las arterias en mejores condiciones.
Un cuidado que no debería esperar
Las enfermedades cardiovasculares no suelen aparecer de un día para otro. Son el resultado de procesos que se desarrollan durante años y que, en muchos casos, pueden modificarse a tiempo.
Por eso, los especialistas insisten en que la prevención no comienza cuando aparece un síntoma, sino mucho antes. Realizar controles médicos, conocer los factores de riesgo propios y adoptar hábitos saludables son medidas que pueden marcar una diferencia significativa en la salud y la calidad de vida de las mujeres después de los 50.
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