Cada vez somos más conscientes y pareciera ser que el efecto es expansivo: tomamos conciencia de nuestro cuidado personal, de tratar de priorizar nuestro bienestar, de cómo nos vinculamos con otras personas y también cómo nos relacionamos con nuestro planeta.
Los últimos tiempos vinieron acompañados de mucha información y, por sobre todo, el fácil acceso a ella. Eso hizo que pudiéramos empezar a darnos cuenta de muchos daños que, desde la era industrial hasta la actualidad, le fuimos haciendo a la Tierra. Así descubrimos que varios de nuestros hábitos de consumo no eran muy amigables con el medio ambiente. Algunos fueron más evidentes y otros..., otros no tanto.
Esta vez, te queremos contar por qué mandar mails contamina. Y darte algunas opciones para minimizar el impacto en el medio ambiente.
Mandar un mail contamina
- ¿Qué?
- El impacto
- Cuánto contaminan
- ¿Por qué?
El mail contamina: ¿cómo podemos minimizar el impacto?
¿Qué alternativas hay para reducir el impacto ambiental? Una forma de ayudar es ponernos en modo Marie Kondo: ¡limpieza! Borrá tus mails de hace años, el spam o esos que sabés que no te sirven. Si todas las personas del mundo borráramos solo 10 mails, nos estaríamos ahorrando 43.000 toneladas de emisiones de CO2.
Otras ideas: evitá el típico “recibido” o un simple “gracias”. Podés poner un disclaimer en tu firma, así quien te escribe está avisado. También, desuscribite de los newsletters que ni abrís. Todo ayuda.











