Cada 13 de junio se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Piel, una fecha que busca concientizar sobre la importancia de la prevención, la detección temprana y el cuidado de un órgano que muchas veces pasa desapercibido hasta que aparecen los problemas. Aunque suele asociarse al verano, la exposición a la radiación ultravioleta ocurre durante todo el año y el daño que provoca en la piel es acumulativo.
El cáncer de piel es el tipo de cáncer más frecuente en el mundo y su incidencia continúa en aumento. Además, los especialistas observan una tendencia que preocupa: cada vez aparecen más casos en personas jóvenes. "Antes se lo asociaba principalmente a adultos mayores, pero hoy vemos pacientes cada vez más jóvenes. En mi experiencia, la paciente más joven que operé tenía 22 años", explica la Dra. Leisa Molinari, médica dermatóloga especialista en cáncer de piel y cirugía micrográfica de Mohs.
Un problema que empieza mucho antes del diagnóstico

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Uno de los principales desafíos es que el daño solar comienza en la infancia, aunque sus consecuencias suelen manifestarse años después. Por eso, los especialistas insisten en la importancia de la fotoeducación desde edades tempranas.
"La prevención no puede quedar asociada únicamente a las vacaciones o a los días de playa. La radiación ultravioleta impacta sobre la piel durante todo el año, incluso cuando no percibimos una exposición intensa", señala Molinari.
Adoptar hábitos de protección desde chicos puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar lesiones precancerosas o cáncer de piel en la adultez.
No todos los cánceres de piel son iguales
Existen distintos tipos de cáncer de piel y cada uno presenta características diferentes.
El carcinoma basocelular es el más frecuente. Suele crecer lentamente y rara vez genera metástasis, aunque puede producir daños importantes en los tejidos si no se trata a tiempo.
El carcinoma espinocelular tiene un comportamiento más agresivo y un mayor riesgo de diseminación, especialmente en personas con antecedentes de exposición solar prolongada.
Por su parte, el melanoma es menos frecuente, pero es el tipo más agresivo y el responsable de la mayoría de las muertes por cáncer de piel en personas jóvenes.
Qué señales conviene observar
La detección temprana es una de las herramientas más efectivas para mejorar el pronóstico. Por eso, cualquier cambio en la piel merece atención.
Los especialistas recomiendan consultar al dermatólogo ante:
- Lunares que cambian de tamaño, forma o color.
- Lesiones que lucen diferentes al resto de los lunares (el llamado "signo del patito feo").
- Heridas que no cicatrizan.
- Lesiones que sangran espontáneamente.
- Manchas nuevas que generan dudas.
"Son cinco minutos al año con el dermatólogo que pueden significar doce meses de tranquilidad", resume Molinari.
El diagnóstico también puede ser una oportunidad
Recibir un diagnóstico de cáncer de piel suele generar preocupación, pero cuando la enfermedad se detecta de manera temprana la mayoría de los casos tiene un pronóstico favorable.
Además, para muchos pacientes representa un punto de inflexión en la relación con el cuidado personal.
"No alcanza con tratar una lesión puntual. También es necesario modificar hábitos y construir una rutina de protección que acompañe durante toda la vida", explica la especialista.
Quienes ya tuvieron un cáncer de piel presentan más probabilidades de desarrollar nuevas lesiones, por lo que el seguimiento periódico resulta fundamental.
Cómo proteger la piel todos los días
La prevención se construye a partir de pequeñas acciones cotidianas.
Entre las recomendaciones más importantes se encuentran:
- Aplicar protector solar de amplio espectro todos los días.
- Renovarlo según las indicaciones del producto.
- Utilizar sombreros de ala ancha y anteojos con filtro UV.
- Buscar sombra en los horarios de mayor radiación.
- Elegir ropa que ayude a proteger la piel.
- Evitar la exposición solar prolongada.
La dermatología preventiva también incorporó nuevas herramientas complementarias, como algunos fotoinmunoprotectores orales con antioxidantes que pueden indicarse en determinados pacientes. Sin embargo, los especialistas aclaran que nunca reemplazan al protector solar tradicional y deben utilizarse bajo supervisión médica.
Tecnología al servicio de la detección temprana
La medicina avanzó de manera significativa en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de piel.
Actualmente, la inteligencia artificial colabora en el análisis de imágenes clínicas y facilita la detección precoz de lesiones sospechosas. Además, técnicas quirúrgicas como la cirugía micrográfica de Mohs permiten extirpar tumores con gran precisión, conservando la mayor cantidad posible de tejido sano, algo especialmente importante cuando las lesiones aparecen en zonas visibles como el rostro.
También se desarrollaron nuevas alternativas terapéuticas, como la inmunoterapia y los tratamientos personalizados para los casos más complejos.
Una fecha para tomar conciencia
Los especialistas coinciden en que el mensaje más importante de este Día Mundial del Cáncer de Piel es que la prevención no debe ser una acción aislada, sino un hábito sostenido.
Cuidar la piel no significa dejar de disfrutar del aire libre ni evitar el sol por completo. Implica aprender a exponerse de manera responsable, conocer las señales de alerta y realizar controles periódicos.
Porque cuando se trata de cáncer de piel, detectar a tiempo puede marcar la diferencia.
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