Orgasmos después de los 40: por qué también pueden ser buenos para el cerebro

La experta española Elma Roura propone cambiar la mirada sobre la sexualidad en la mediana edad: los orgasmos no solo generan placer, también estimulan el cerebro y pueden formar parte de una vida sexual saludable, con pareja o sin ella.

Por Elma Roura

10 de septiembre de 2026, 14:31

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Orgasmos después de los 40: por qué también pueden ser buenos para el cerebro - Getty

HDurante muchos años he tenido un pequeño problema cuando alguien me preguntaba a qué me dedicaba.

Porque, claro, ¿qué dices? ¿Que me dedico a dar orgasmos a mujeres?

Dicho así queda un poco raro, pero durante muchos años esa ha sido una parte importante de mi trabajo. Llevo más de veinte años acompañando a mujeres con su sexualidad y he visto pasar por delante de mí prácticamente todos los dramas posibles alrededor del deseo, del placer y del cuerpo.

Y uno de los que más se repite aparece cuando empezamos a cumplir años.

«Ya no tengo la libido que tenía antes». «Desde que estoy entrando en la menopausia mi cuerpo ha cambiado». «¿Y ahora qué?».

Día del Orgasmo: juguetes sexuales para potenciar el placer en pareja.
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Y yo llevo años diciendo: queridas mujeres, esperad un momento, porque igual nos han contado bastante mal esta parte de la película.

Nos han enseñado a entender nuestra sexualidad muy vinculada a nuestra etapa reproductiva y parece que cuando esa etapa empieza a terminar también tendría que empezar a apagarse nuestra sexualidad.

Y no. No, no, no y no. De hecho, para muchas mujeres puede empezar una etapa sexual completamente diferente y, en algunos casos, muchísimo más interesante. Porque hay una cosa que me parece fascinante: el orgasmo no sirve únicamente para pasárselo bien.

Que, ojo, si solo sirviera para eso, ya estaría fenomenal, ¡eh!

Lo que ocurre es que nuestro cerebro también envejece. A partir de los 40 y entrando en esa mediana edad alrededor de los 42 empiezan a observarse cambios progresivos en su estructura y en su funcionamiento. Dicho de una manera sencilla: nuestro cerebro también cumple años.

Y si cuidamos nuestros músculos, nuestros huesos, nuestra piel o nuestra salud cardiovascular cuando cumplimos años, quizá también deberíamos empezar a pensar en cómo cuidamos nuestro cerebro.

Y aquí aparece una propuesta bastante más divertida: tener orgasmos.

Porque cuando tenemos actividad sexual y, especialmente, cuando llegamos al orgasmo, nuestro cerebro no está precisamente de vacaciones.

Durante la respuesta sexual se activan y conectan diferentes regiones y sistemas cerebrales relacionados con el placer, la recompensa, las emociones, las sensaciones corporales y la regulación autonómica. Y participan también diferentes mensajeros neuroquímicos, entre ellos la dopamina, la oxitocina y los opioides endógenos, que intervienen, entre otras cosas, en el placer, la recompensa, el vínculo y esa maravillosa sensación de bienestar que conocemos después de una buena experiencia sexual.

Es decir, mientras tú estás pensando «qué gustito», tu cerebro está en mood workaholic.

Y además hay algo muy interesante. Algunas investigaciones han encontrado una asociación entre mantener una vida sexual activa y un mejor rendimiento en determinadas funciones cognitivas, entre ellas algunas relacionadas con la memoria.

Así que cuando entramos en esa etapa de la vida en la que nuestro cerebro también empieza a experimentar los cambios propios de la edad, tener una vida sexual activa y tener orgasmos puede formar parte de todo aquello que hacemos para cuidar también nuestra salud cerebral.

Ahora, cuidado, por favor, que no quiero que salgáis todas diciendo que Elma Roura ha dicho que tres orgasmos a la semana previenen el Alzheimer.

No ehhhhh por favor, no la liemos. Pero sí sabemos que durante la actividad sexual y el orgasmo estamos estimulando intensamente nuestro cerebro y tenemos investigaciones que relacionan una vida sexual activa con determinados indicadores de función cognitiva.

Así que sí: los orgasmos pueden formar parte de una vida que cuida también el cerebro, junto con todo lo demás que ya sabemos que importa muchísimo: movernos, dormir bien, mantener vínculos, aprender cosas nuevas, cuidar nuestra alimentación y nuestra salud cardiovascular.

Y lo maravilloso de todo esto es que lo que necesitamos son orgasmos, no necesariamente una pareja. Orgasmos con pareja o sin pareja.

Porque si tienes pareja y disfrutas de una sexualidad compartida, además aparecen todos los beneficios del contacto, las caricias, la intimidad y el vínculo.

Pero si no tienes pareja, tranquila. No tienes por qué quedarte esperando en una sala hasta que llegue alguien. Tu sexualidad es simplemente tuya.

(*) Gentileza para OHLALÁ!

Elma Roura

Elma Roura Es la creadora de un proceso pionero en España basado en aprender a elevar la energía sexual. De muy joven vivió experiencias extáticas espontáneas con las que su conciencia despertó.