Hay accesorios que tienen el poder de transformar un look completo sin necesidad de cambiar el outfit. Las bufandas y los pañuelos son dos de ellos: además de abrigar, suman color, textura y personalidad, y pueden convertirse en ese detalle que hace que un conjunto básico se vea mucho más pensado.
Este invierno, la clave está en salir del clásico nudo alrededor del cuello y animarse a probar nuevas formas de llevarlos. Desde versiones relajadas hasta otras más sofisticadas, existen varias maneras de incorporar este accesorio al look cotidiano.
1. La bufanda por encima del tapado

Si siempre usás la bufanda escondida debajo del abrigo, probá hacer exactamente lo contrario: dejala caer por encima del tapado. Elegí una bufanda larga y envolvela una vez alrededor del cuello, dejando los extremos sueltos hacia adelante. El resultado es relajado y moderno, especialmente si la combinás con un tapado largo y prendas básicas.
Para darle más impacto al look, podés elegir una bufanda en un color que contraste con el abrigo. Un tapado camel con una bufanda bordó, chocolate o verde oscuro, por ejemplo, crea una combinación clásica pero nada aburrida.
2. El nudo francés
Para quienes buscan una opción más prolija, el nudo francés es un clásico que merece volver al ruedo. Dobla la bufanda por la mitad, pasala alrededor del cuello y atravesá los extremos por el espacio que queda en el pliegue. Es práctico, abrigado y funciona especialmente bien con bufandas de lana de grosor medio. Podés llevarlo con un sweater, una camisa o debajo de un tapado.
El truco para que se vea más actual está en elegir una bufanda con textura o estampado. Los cuadros, las rayas y los diseños geométricos pueden romper con la monotonía de un look neutro.
3. El pañuelo al cuello, versión minimalista

Los pañuelos pequeños de seda o satén pueden convertirse en el accesorio perfecto para elevar un outfit sencillo. En lugar de hacer un gran moño, doblalo en forma de tira y anudalo suavemente alrededor del cuello. La idea es que quede corto y cerca del cuello, casi como una gargantilla de tela. Es una excelente opción para usar con una camisa blanca, un blazer o un sweater de cuello redondo.
-¿El plus? Un pañuelo estampado puede sumar color a un conjunto completamente negro o en tonos neutros sin que tengas que incorporar ninguna otra prenda llamativa.
4. Como cinturón
¿Quién dijo que el pañuelo tiene que ir necesariamente en el cuello? Una de las formas más cancheras de usarlo es como cinturón. Elegí un pañuelo cuadrado de tamaño mediano o grande, doblalo hasta conseguir una tira y pasalo por las presillas del jean o alrededor de la cintura de un pantalón. También podés usarlo sobre un vestido o un tapado liviano.
Es una manera simple de marcar la silueta y, al mismo tiempo, sumar un toque de color.
5. En la cabeza

El pañuelo también puede convertirse en el protagonista del look beauty. Una de las opciones más fáciles es llevarlo sobre el cabello, como una vincha, dejando los extremos hacia atrás. Otra alternativa es utilizarlo como un pequeño turbante o cubrir parcialmente la cabeza y anudarlo debajo del mentón para lograr un efecto retro.
Para que el resultado no parezca demasiado producido, combiná el pañuelo con prendas simples: jean, sweater, tapado y botas. El accesorio hace el resto.
6. El pañuelo en la cartera
Si te encanta la tendencia pero todavía no te animás a llevar un pañuelo en el cuello, empezá por la cartera. Atá un pañuelo pequeño en una de las asas y dejá que los extremos queden sueltos. También podés enrollarlo alrededor del asa para conseguir un efecto más sofisticado. Esta alternativa es perfecta para incorporar estampas o colores fuertes sin modificar demasiado el look.

El secreto para no caer en lo de siempre
Más que aprender un nudo perfecto, la clave está en cambiar la manera de pensar estos accesorios. Una bufanda puede ser abrigo, pero también puede aportar volumen; un pañuelo puede decorar el cuello, pero también convertirse en cinturón, accesorio para el pelo o detalle de una cartera. Y hay un tip que nunca falla: si el look ya tiene muchas prendas, colores o estampas, elegí un accesorio más discreto. Si, en cambio, llevás un outfit básico, aprovechá el pañuelo o la bufanda para sumar ese toque de color, textura o estampado que haga la diferencia. Porque a veces no necesitás estrenar ropa para renovar tu estilo: alcanza con cambiar la forma en la que usás lo que ya tenés.
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