Amy Winehouse: por qué su estilo sigue siendo tan copiado (y tan imposible de igualar)

Este 14 de septiembre, Amy Winehouse hubiera cumplido 43 años. En esta nota, repasamos cómo su fuerte identidad -el peinado beehive, el súper delineado y los vestidos vintage- la convirtieron en mucho más que una de las mejores voces de su generación.

Por Candela Urta

14 de septiembre de 2026, 11:38

Amy Whinehouseen uno de sus shows
Amy Whinehouse es la dueña de himnos como Rehab y Back to Black; que la convirtieron en ícono pop -soul de la época. - Getty

No hace falta que sea 14 de septiembre para acordarse de ella. Las canciones de Amy Winehouse siguen apareciendo en las listas de reproducción más escuchadas de Spotify, a pesar de que ya no está desde hace más una década.  Alcanza con ver un peinado beehive, un delineado extremo "estilo Cleopatra" o faldas ajustadas; para recordarla y darnos cuenta de que su estilo nunca se fue.

Amy Winehouse en Lollapalooza 2007 en Chicago, Grant Park.
Hoy Amy Whinehouse hubiera cumplido 43 años. Con una voz inconfundible y un estilo visual único marcó una identidad propia difícil de igualar. - Getty

La voz:  ¿de qué hablaban sus canciones?

Vale la pena recordar cómo la conocimos primero. Amy debutó en 2003 con Frank, un disco de jazz contemporáneo con letras bien directas y autobiográficas. Pero fue Back to Black (2006) el que la consagró a nivel mundial. Ahí estaban los temas que la hicieron mundialmente famosa: Rehab, ese "no, no, no" tan suyo negándose a ir a la rehabilitación; You Know I'm No Good, sobre la infidelidad y la autodestrucción en pareja; y la canción que le da título al álbum, sobre un amor que termina mal y del que no se puede salir. Nada de metáforas fáciles: cantaba sobre adicciones, desamores tóxicos y su propia vulnerabilidad con una honestidad que incomodaba tanto como enganchaba. Ese disco le valió cinco Grammys en 2008 (fue la primera cantante británica en ganar esa cantidad de premios en una misma noche) y la instaló como una de las voces más importantes del soul contemporáneo. Esa misma crudeza sin filtro es, justamente, la base de todo lo que vino después con su imagen: su forma de vestirse era una extensión directa de lo que cantaba. Y aunque, al principio su fuerte identidad estaba vinculada a marcas under; la industria de la moda no tardó en darse cuenta de la potencia que tenía su figura y por eso la incluyeron -e incluso rindieron homenaje- en varias colecciones de los diseñadores más reconocidos como Karl Lagerfeld Jean Paul Gaultier.

Un look que nació en las calles de Camden

Amy no tenía un styling team armando su imagen desde el día uno. Su estética salió de una mezcla bastante random: el rockabilly y la cultura pin-up de los 50, el piercing tipo Marilyn Monroe y los tatuajes (el primero que tuvo fue una Betty Boop). Todo formaba parte de una energía desordenada que identificaba a Camden, el barrio de Londres donde vivía. Ahí mezclaba grunge con vestidos vintage sin que nada de eso combinara en el sentido tradicional. Pero, sin dudas, funcionaba.

A pesar de eso, las adicciones y su vida tan expuesta, hacían que su perfil no fuera el favorito de las marcas grandes. Así que Amy se terminó volcando de lleno a las tiendas de segunda mano y a diseñadores independientes. Pero, lejos de jugarle en contra, esa distancia terminó siendo parte de lo que la hizo tan auténtica.

London Fashion Week Amy Whinehouse
Con apenas 20 años, conquistó a la crítica con sus canciones crudas y autobiográficas: su marca registrada. - Getty

Cuando Karl Lagerfeld y Jean Paul Gaultier le rindieron homenaje

Fue muy interesante lo rápido que Amy explotó a nivel mundial. Apenas dos años después de su disco más icónico, ya se había ganado a los diseñadores más exclusivos. Karl Lagerfeld, que la venía siguiendo de cerca, la definió como "la nueva Brigitte Bardot" gracias a su melena. Y ese mismo año llevó las dos características principales de Amy -su beehive y el delineado cargado- a la colección Pre-Fall 2008 de Chanel en Londres. Lagerfeld la nombró su "musa no oficial" y, como si fuera poco, la invitó a cantar en la apertura de la tienda de Fendi durante la Semana de la Moda de París

Después, llegó el homenaje más grande de todos. En enero de 2012, seis meses después de su muerte, Jean Paul Gaultier armó toda su colección de alta costura primavera-verano en torno a ella. Modelos con beehive, delineado extremo y el lunar sobre el labio que la caracterizaba. No faltaron los corsets y bustiers en colores vivos mezclados con negro. "Amy Winehouse fue un verdadero ícono de estilo", había dicho Gaultier a la prensa detrás de escena y agregó que lo que ella representaba, era la singularidad. Supo mezclar mil influencias distintas, tanto en su música como en su forma de vestir. Gaultier cerró la pasarela vistiendo a todas sus modelos con velos negros de encaje —una clara estética de luto— pero sin faldas (mostraba prendas de lencería debajo). Cuando la prensa le preguntó por este cierre, Gaultier soltó la famosa frase :"It's not a funeral... They are happy brides" (que significa: "No es un funeral, son novias felices").

El diseñador de alta costura Karl Lagerfeld se inspiró en Amy Whinehouse para Chanel
Karl Lagerfeld se inspiró en ella para Chanel y la nombró su "musa no oficial". - Gentileza prensa

Objetos de culto y un lugar en los museos

Hoy sus prendas son piezas de colección: el icónico bolso con forma de corazón de Moschino que usó en público, por ejemplo, se convirtió en un objeto de culto. Y en el Grammy Museum de Los Ángeles hubo una muestra completa, Beyond Black: The Style of Amy Winehouse, dedicada a analizar pieza por pieza su guardarropa.

Sin dudas, Amy es y será un personaje particular que sigue marcando tendencia todavía, una década después.