¡Cortamos! El miedo a la soledad

¿Cómo arrancar de nuevo después de terminar una relación? Te damos algunas claves.

Por María Gabriela Palleros

29 de enero de 2015, 21:22

¡Cortamos! El miedo a la soledad
Mejor sola que mal acompañada, ¿no?
Mejor sola que mal acompañada, ¿no? - Corbis

Terminar una relación no es simple, pero aun más difícil resulta continuar. El impacto de sentir que nos falta una pareja muchas veces nos llena de miedos que no podemos manejar. ¿Cómo arrancar de nuevo sin que la desesperación se adueñe de nosotros? Un desafío nada sencillo de encarar.

Si de algo no había dudas era de que esa relación no iba más, el vínculo estaba desgastado, nos hacia mal, pero esa seguridad inicial empieza a tambalear, cuando pasado el vértigo de la ruptura, nos encontramos solos, arrancando de nuevo. Porque si bien nos repetimos una y mil veces "mejor solos que mal acompañados", lo empezamos a dudar cuando frente a pequeñas situaciones cotidianas, la soledad nos empieza a pesar.

Sabemos que hay que aprender a "soltar", hay que saber "dejar ir", pero ¿cuánto sabemos del "después"? Si bien el desprendimiento es difícil, tal vez la pauta más complicada es cómo seguir luego de una separación. Transitar esta etapa es enfrentarse cara a cara con la incertidumbre, se trata de volver a construir un espacio, que va mas allá de iniciar una nueva relación: es aceptarnos en este nuevo lugar.

DUDAS

Qué difícil es aceptar la soledad
Qué difícil es aceptar la soledad - Corbis

Cuando nuestras aspiraciones están centradas en lograr una vida en pareja, atravesar estos periodos no suele resultar nada grato, nos llenamos de cuestionamientos y entramos en crisis: ¿Cuánto tiempo dura esta etapa? ¿y si me quedo solo para siempre? Todos esos interrogantes empiezan a tomar fuerza disparando un grado de ansiedad que hace incrementar nuestros miedos a la soledad.

¿Cómo manejamos nuestros miedos? Cada uno le da una #connotación particular a la soledad, el punto es cuando nuestra idea sobre la misma empieza a actuar como motor de inseguridades y nos lleva a pensar que la vida "solos" es prácticamente imposible. Frente a esto, lo que debemos elaborar es cómo asimilar esta situación para poder transformarla y no que quedarnos estancados en ella. Si nos aferramos a nuestra inseguridad, no solo no manejamos nuestros miedos, si no que los alimentamos, y terminamos cometiendo errores que tarde o temprano nos van a llevar al mismo punto de partida. Para esto debemos comprender:

- Estar en pareja no nos salva de sentirnos solos. Nos podemos sentir así, aun estando dentro de una relación. Si el vínculo está desgastado, por más que la otra persona esté al lado nuestro, la sensación de soledad es la misma.

- La inseguridad no es buena consejera. Cuando nos dejamos invadir por los miedos, perdemos nuestra capacidad de ver qué es lo que queremos, nos volvemos dependientes de un otro, limitando nuestra posibilidad de acción para el cambio.

- Crear nuevos espacios. Para connotar positivamente la soledad es importante asimilarla como la oportunidad de abrir nuevas proyecciones, de salir a armar nuevos contextos, de no quedarse estáticos frente a los miedos, sino de descubrir qué es lo que nosotros deseamos.

- Aceptar y aprender. Nadie nos va a rescatar de la soledad si nosotros mismos no podemos convivir con ella. No se trata de amar estar solos, eso varía en cada ser humano. Tiene que ver con no padecerla, no vivenciarla desde la falta, sino desde una visión mas reparadora y resiliente.

Es necesario comprender que si una relación no va más, lo mejor que nos puede pasar es la soledad, mantener un vínculo por miedo a quedarnos solos, nunca va a estar conectado con la felicidad, debemos transitar esta etapa venciendo inseguridades, sabiendo que es un cambio, una oportunidad de ir en busca de lo que realmente queremos, aceptando que sólo donde hay amor se puede construir, como dice una frase celebre de Frida Kahlo: "Donde no puedas amar, no te demores".

¿Y vos? ¿Cómo te llevás con la soledad? Además te recomendamos: Cómo cuestan los cambios y Por qué es tan difícil aceptar nuestro errores.