
Escribir como quien aprende según Clarice Lispector
12 de febrero de 2015 • 10:54
Créditos: Ohlalá

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Les propongo que imaginen que le están contando a alguien que acaban de leer a Clarice Lispector. Explíquenle a ese amigo imaginario de qué se trata ese cuento -uno cualquiera el que más les haya gustado, o el que hayan detestado, por ejemplo La cena, por ejemplo Amor-. Describan a los personajes, cómo empieza la historia, cuál es el conflicto, cómo se desarrollan los sucesos y cómo se resuelve el final.
Difícil, diríamos imposible, ¿verdad? Sin embargo, hay mucho para decir acerca de esta autora que no se presta a conversaciones de ascensor porque el impacto es o bien demasiado profundo o bien demasiado imperceptible. Incluso, puede pasar que la primera vez que la leés te genere un gran rechazo. O un embelesamiento incomprensible.
Acerca de cómo leer a Clarice Lispector y de por qué esta escritora brasileña es tan actual, conversamos con Florencia Garramuño, profesora de la Universidad de San Andrés, donde dirige el Programa en Cultura Brasileña, e investigadora independiente del Conicet. Acaba de publicar su libro Mundos en común, ensayos sobre la inespecificidad en el arte (Fondo de Cultura Económica, febrero 2015) , en el que analiza las obras de distintos artistas latinoamericanos contemporáneos –poetas, pintores, escritores, entre ellos Tamara Kamenszain, Nuno Ramos y Clarice Lispector- con la hipótesis de que el arte latinoamericano contemporáneo redefine las nociones tradicionales de la estética para vincularla con una ética, una relación con el otro y, por lo tanto, con el mundo.

Clarice Lispector (1920-1977) - Créditos: Archivo
Empezamos la charla por lo básico.
-¿Quién fue esta autora?
-Sus primeros cuentos fueron escritos entre los años 60 y su primera novela se publicó en los 40, cuando ella tenía 19 años. Sus libros se adelantaron a mucho de lo que la literatura contemporánea está proponiendo: una suerte de combinación entre ficción y realidad, con ciertos rasgos autobiográficos.
Lo autobiográfico, entendido no como un estilo narrativo sino como un modo de poner a la persona en carne viva como centro de la narración. Es un tipo de escritura donde la ficción se adelgaza y eso hace que el lector entre en una intimidad muy fuerte con el texto. No es una intimidad con la escritora. No es que a Clarice Lispector la sientas tu amiga, sino que la intimidad se establece con la escritura, con el texto y te toca de un modo tan directo que produce esa vivencia. Clarice Lispector inventa un tipo de relato que logra acercarse con mayor intensidad que otro tipo de escritura a la experiencia inmediata de la vida. En toda su obra, Agua viva constituye un corte radical, que señala una transformación entre la forma más tradicional de novela y la invención de un nuevo modo de narración.
La ausencia de una trama narrativa y la incorporación de referencias biográficas la llevan a construir una intriga que, sin embargo, escapa a los registros formales y ficcionales. Escribe, como ella misma explicó, con un mínimo de trucos. Y con una particularidad llamativa: muchos de sus textos en forma de cuentos después pasan a ser incluidos dentro de capítulos de sus novelas.
Casi no hay límites entre lo que es cuento, novela, autobiografía, ficción y probablemente sea esa condición lo que produce el impacto tan fuerte de su escritura. No sólo para quienes la aprecian sino también para quienes la rechazan, precisamente porque es algo extraño, porque hay quienes prefieren mantener una suerte de distancia con el texto, más propia de la ficción, pero que en el caso de Lispector no se da. Ella buscaba no poner barreras en su escritura, alejarse de una construcción demasiado rígida del personaje o de la trama.

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Sus historias casi no tienen comienzo ni fin; más bien son comienzos y finales azarosos. Como ocurre en Amor: durante un viaje en tranvía la narradora ve a un ciego y por eso empieza a pensar en la vida, en su vida y en términos más abstractos y personales y el cuento termina cuando ella se va a dormir y nada ha cambiado.
-Te confieso que en este momento me llama la atención Clarice Lispector, pero al principio no me parecía literatura, me daba la sensación de que escribía lo mismo que podía escribir cualquier chica de 15 años en sus diarios íntimos. Pero después vi que no es igual. ¿Qué es lo que hace tan universal, valiosa o que resuene en fibras tan íntimas? ¿Hay como niveles de lectura como para entrar a esta autora?
-Creo que es algo que pasa mucho con Clarice Lispector. A mí me pasó lo mismo que decís: las primeras cosas que leí no me llamaron mucho la atención y fui llegando a ella con el tiempo, por determinadas situaciones. Sus primeras novelas son novelas escritas cuando ella era muy joven y uno podría decir que es por eso que no impactan tanto pero en realidad creo que no. Creo que leyéndola lo largo de los años y pensando un poco en cómo ella va descubriendo estas nuevas formas narrativas, con la ficción, con un mínimo de trucos, esta suerte como de escritura inmediata, que parece de diaria íntimo, de escritura espontánea. Que sin embargo no se debe contraponer a la noción de inmediatez que es la que surge como si fuera casi visceralmente. Cuando analizás su obra es bien claro que la espontaneidad luego fue trabajada y articulada con otros textos para armar ya sea un cuento o una novela. Lo que ella busca es una suerte de una unidad de imprecisión formal, de perfección, de acabamiento literario en ese sentido más antiguo. Por eso es que tienen tanta actualidad la literatura de ella porque hoy en general gusta la espontaneidad, lo que está demasiado bien escrito se ve como una cosa pretenciosa.
-¿Decís que se puede inscribir a la autora dentro de una corriente literaria?
-No en el sentido de encasillarla pero sí, en cierto modo, fue precursora de un tipo de escritura que está ocurriendo en estos momentos. Muchos de los autores contemporáneos no solamente brasileños, sino argentinos, los últimos premios Nobel, como Patrick Modiano o como J.M.G.Le Clezió en El Africano, que trabajan mucho la experiencia personal.
-Que transforman en algo que la trasciende.
-Sí, que no es banal. En Clarice Lispector por más que su escritura es muy visceral, se advierte mucho trabajo detrás de cada texto. Cuando leés ciertas cosas decís esto es algo cotidiano ¿por qué me impacta tanto? Y creo que es porque si vos tratás de reproducirlo tal vez no sepas lograr ese mismo clima. Ella tiene cierta solemnidad, una lógica, pasional y consecutiva que la llevan a generar climas incomparables. Ese vagabundeo por el acontecimiento, lo que el acontecimiento despierta en la subjetividad del personaje, y también el personaje que mira su propia narración me parece que es lo que hace que su escritura sea tan atractiva.
-Se nota que tiene algo de poético en la visión, en las licencias que se toma, pero por otro lado escribe prosa. ¿Es poeta o narradora?
-Ella experimenta formas narrativas, no se encasilla en cuento o novela tampoco en la poesía. De Agua viva muchos dicen que es una prosa poética. Cuando no se sabe cómo clasificar un texto se le suele llamar poético. Pero la dificultad acá está en que ella no se entra en un único género. Si me decís que sus novelas son novelas yo digo sí, son novelas pero también no son novelas. Agua viva es un texto poético porque no es una novela claramente pero las otras Cerca del corazón salvaje, La ciudad sitiada, La hora de la estrella, tampoco.
En todo caso, no creo que sirva mucho en ningún texto, en ningún escritor, clasificar. Obviamente es necesario para tener ciertos parámetros para leerlo, sirve en un punto, pero me parece que la clasificación tiende más que nada a cercenar a un escritor y al lector. Es mejor seguir el flujo de la escritura, tratar de ver las intensidades.
Cinco párrafos que te dejan sin aliento

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-"Ésta es la vida vista por la vida. Puedo no tener sentido pero es la misma falta de sentido que tiene la vena que late." Agua viva.
-"Y si digo «yo» es porque no me atrevo a decir «tú», o «nosotros» o «uno». Estoy obligada a personalizarme empequeñeciéndome pero soy el eres-tú." Agua viva.
-"En el fondo, Ana siempre había tenido necesidad de sentir la raíz firme de las cosas. Y eso le había dado un hogar, sorprendentemente. Por caminos torcidos había venido a caer en un destino de mujer, con la sorpresa de caber en él como si ella lo hubiera inventado. El hombre con el que se había casado era un hombre de verdad, los hijos que habían tenido eran hijos de verdad. Su juventud anterior le parecía tan extraña como una enfermedad de vida. Había surgido de ella muy pronto para descubrir que también sin la felicidad se vivía: aboliéndola, había encontrado una legión de personas, antes invisibles, que vivían como quien trabaja con persistencia, continuidad, alegría. Lo que le había sucedido a Ana antes de tener su hogar ya estaba para siempre fuera de su alcance: era una exaltación perturbada a la que tantas veces había confundido con una insoportable felicidad. A cambio de eso, había creado algo al fin comprensible, una vida de adulto." Amor.
-"Quiero escribirte como quien aprende. Fotografío cada instante. Profundizo en las palabras como si pintase, más que un objeto, su sombra. No quiero preguntar por qué se puede preguntar siempre por qué y seguir siempre sin respuesta: ¿consigo entregarme al expectante silencio que sigue a una pregunta sin respuesta? Aunque adivine que en algún lugar o en algún tiempo existe la gran respuesta para mí." Agua viva.
-"Fue entonces cuando, recobrándose al fin, firme y serena, le ordenó a su hija:
-Vas a prestar ahora mismo ese libro.
Y a mí:
-Y tú te quedas con el libro todo el tiempo que quieras. ¿Entendido?
Eso era más valioso que si me hubiesen regalado el libro: "el tiempo que quieras" es todo lo que una persona, grande o pequeña, puede tener la osadía de querer.
¿Cómo contar lo que siguió? Yo estaba atontada y fue así como recibí el libro en la mano. Creo que no dije nada. Cogí el libro. No, no partí saltando como siempre. Me fui caminando muy despacio. Sé que sostenía el grueso libro con las dos manos, apretándolo contra el pecho. Poco importa también cuánto tardé en llegar a casa. Tenía el pecho caliente, el corazón pensativo.", Felicidad clandestina.

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Próximo encuentro jueves 26 de febrero
Para la próxima, tal como sugirió Amy (amancay90) y acordaron muchos cluberos quedamos en leer juntos El inmortal de Jorge Luis Borges .
Me encantó la idea de que ustedes propongan cuentos para compartir y comentar. Para que sea orgánico y pueda preparar el texto siguiente, la modalidad va a ser que una vez acordada la propuesta me la envíen al jueves siguiente del post por mail a clubdelectura@gmail.com, para que pueda coordinarla también con los editores y tengamos tiempo de prepararlo.
Abrazos.
¿Qué te pareció esta nueva entrega de #Clubdelectura? Más para seguir leyendo: Jorge Fernández Díaz y sus aguafuertes sentimentales, Mark Zuckerberg propone leer más y Maupassant y algunos relatos de Navidad.
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