Incluí las algas en tus comidas

Descubrí los secretos que esconden ríos y mares para sumarles nutrición a tus platos

Por Redacción OHLALÁ!

24 de octubre de 2013, 03:00

Incluí las algas en tus comidas
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Por Daniela Ceccato

Adaptables. Multifacéticas. ¡Y muy nutritivas! Te cansaste de verlas en sus hábitats naturales –viven en agua dulce o salada, troncos de árboles, rocas, desiertos e incluso superficies de nieve y fuentes termales–, pero lo que quizá no sabías es que estos pequeños organismos son muy ricos en fibras, vitaminas y minerales. Y que pueden levantar tus comidas de todos los días (¡no solo el sushi!), para salir un poco de lo conocido y explorar nuevos sabores y texturas. Por su gran versatilidad, no es casual que algunos de los mejores restaurantes ya las estén incluyendo progresivamente en sus menúes. Mal llamadas "plantas vegetales", las algas son un grupo diverso de organismos acuáticos que forman grandes colonias que se asemejan a largas hojas. Se estima que existen más de 27 mil especies en el mundo y, aunque su clasificación es algo confusa, se las suele diferenciar de acuerdo con la coloración de sus tallos: existen verdes, rojas o marrones. Si bien se las usa mucho a nivel industrial –como agentes emulsionantes en productos como la gelatina o la pasta dentífrica– y en cosmética –por sus propiedades emolientes para el cuidado de la piel–, hoy ya son los nuevos fetiches de la comida saludable. Te contamos cómo usarlas, qué beneficios le aportan a nuestro organismo y dónde podés conseguirlas. Aquí, las vedettes del agua.

Kombu

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¿Qué te aporta? También llamada kelp, estalló con el boom de la cocina japonesa, ya que es uno de los tres elementos esenciales para la elaboración del dashi o caldo base. Es rica en ácido glutámico (un aminoácido primordial para el funcionamiento celular), yodo y fibra soluble.

¿Cómo consumirla? Se la compra, usualmente, en forma desecada; por esto, primero hay que hacerle unos cortes en el extremo (para que suelte el sabor), sumergirla en agua fría y cocinarla hasta que el agua rompa el hervor. El kombu cocido y blando puede ser incorporado a otras preparaciones; por ejemplo, a la cocción de legumbres para enriquecerlas o para mejorar la digestión. También sirve para fortificar al arroz, debido a que posee muchos minerales. Si consumís un gramo diario de esta alga, obtenés el aporte suficiente de yodo para garantizar el equilibrio de las glándulas endocrinas.

Chlorella

¿Qué te aporta? En los últimos años, ganó popularidad debido a que fortalece el sistema inmunológico, acelera el proceso de curación de heridas, lesiones y úlceras, protege y normaliza los procesos digestivos y la función intestinal, favorece el crecimiento y reparación de tejidos, entre otros beneficios. Tiene un elevado contenido de proteínas (casi el 60% de su peso en seco) y es rica en clorofila, betacaroteno, hierro, zinc, fósforo y vitaminas B1, B2 y B3. Es hipernutritiva y es reconocida por su acción depurativa del organismo porque ayuda a limpiar el cuerpo de toxinas y metales pesados.

¿Cómo consumirla? Se vende en polvo, tableta o líquida. Pero tiene una dificultad: su baja digestibilidad. Por eso, la chlorella disponible para consumo humano lleva un proceso previo de destrucción de membranas celulósicas que facilita la absorción de nuestro organismo.

Espirulina

¿Qué te aporta? Es una importante fuente de aminoácidos esenciales (que el cuerpo no produce) y se destaca por su aporte proteico. Contiene ácidos grasos omega 6 y 3, vitaminas y minerales; y es una gran aliada de los vegetarianos por su aporte de vitamina B12 –nutriente del reino animal–. Su consumo ayuda a disminuir los lípidos y la glucosa sanguíneos, reducir la presión arterial y mejorar, por ejemplo, trastornos de déficit de atención e hiperactividad. También podés tomarla para combatir síntomas fuertes del síndrome premenstrual.

¿Cómo consumirla? Está de moda desde hace unos años y se vende en casi todas las dietéticas. Viene en cápsulas o en polvo; lo ideal es consumirla antes de las comidas –una a dos cápsulas o una cucharada de postre–. También sumala a jugos o licuados, mezclala en la vinagreta de la ensalada o usala dentro de rellenos o amasados.

Nori

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¿Qué te aporta? Ganó popularidad en nuestro país gracias al sushi, dado que es la más usada para envolver los rolls. Es fuente de fibra soluble, de vitamina B12, lignanos (antioxidantes), yodo, calcio y carotenos, y tiene bajo aporte energético. Su consumo disminuye el colesterol y facilita la eliminación de toxinas, al tiempo que mejora la fluidez sanguínea y combate la fatiga. Es muy rica en proteínas y acido fólico; con solo cinco gramos se cubre la dosis recomendada de este nutriente.

¿Cómo consumirla? Como es perecedera y se pudre rápidamente, suele comercializarse seca, deshidratada o en conserva. Se puede partir en pedacitos y sumarla en ensaladas, arroces y sopas. Además, como es una hoja, se puede hacer un cono y rellenarla con verduras, arroz y un toque de salsa de soja. Tiene un sabor muy concentrado, y por eso hay que usarla en cantidades reducidas.

Agar-agar

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¿Qué te aporta? Su valor nutricional es relativamente pobre, aunque su composición tiene un 80% de fibras. También puede funcionar como un excelente laxante natural.

¿Cómo consumirla? Buena noticia para los veggies : el agar-agar es una alternativa al momento de reemplazar las gelatinas de origen animal, y también a la hora de elaborar postres (se usa mucho en pastelería) por su acción espesante, conservante y clarificante. Viene en polvo –similar a la gelatina tradicional– o en tiras de color blancuzco semitransparente que se sumergen en agua templada para gelificar.

Wakame

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¿Qué te aporta? Tiene unas hojas delgadas –por eso también se la llama "lechuga de mar"– y su sabor es suave. Es muy utilizada en la cocina japonesa para la elaboración de ensaladas y sopas. Su aporte proteico es bajo, pero es rica en fibra, sodio, potasio, magnesio, calcio, ácido fólico y betacarotenos.

¿Cómo consumirla? Es una opción ideal para quienes desean probar algas por primera vez –un hit de la gastronomía nipona es la sopa de miso con wakame–. Es todoterreno; se come cruda, hervida o al horno, y –luego de hidratarla– podés sumarla a ensaladas, aderezos, salteados de vegetales y rellenos.

¿Dónde conseguirlas?

Los supermercados del Barrio Chino, en Belgrano, son un buen punto de referencia para arrancar: paseo obligado, pasar por Casa China (Arribeños 2173) y Asia Oriental (Mendoza 1661).

Los importadores de productos comestibles japoneses tienen catálogos de algas muy completos: Kometo e Ichiba , que permite incluso la compra online.

Granomadre: en sus sucursales de Palermo (Soler 4201) y Martínez (Repetto 401) conseguís un buen surtido de marcas y variedades.

Mario Levenson: en la dietética de este gurú macrobiótico, en la calle Tucumán 3622, hay un almacén de productos naturales.

La Casa de Oshawa: almacén orgánico en el corazón de Colegiales (Ciudad de la Paz 415), donde podés comprarlas o sentarte a probarlas en alguno de los platos de su menú.

Punto Verde: mercado natural en Palermo (Dorrego 1429) .

¿Probaste alguna de estas algas? ¿Cuál?