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 • HISTORICO

Número 29 - Agosto 2010

Felicitas Rossi, Directora Editorial de OHLALÁ!, reflexiona sobre los beneficios de organizarnos para realizar lo que nos da placer. Leé el editorial y dejá tu opinión.




La semana pasada, fui al teatro a ver Los reyes de la risa, de Neil Simon, con Alfredo Alcón, Guillermo Francella y Peto Menahem, con la dirección de Daniel Veronese. Pasé dos horas divertidísimas, riéndome a carcajada limpia. Salí comentando algo que siempre "me" digo cuando salgo del teatro: "Tendría que hacer esto más seguido". Pero después... no lo hago. ¿Por qué? Los chicos, el trabajo, la casa, la plata, el curso y todo los demás.
¿Por qué tenemos esa maldita costumbre de posponer lo que nos hace bien, lo que nos gusta, lo que nos divierte? Una vez más, descubro lo raros que somos los seres humanos: tenemos la capacidad de discernir lo que nos gusta de lo que no, pero lo posponemos aun sabiendo que va a ser un aire fresco entre tanta densidad.
Tal Ben-Shahar, el célebre profesor del curso sobre Psicología Positiva que se dicta en la Universidad de Harvard y autor de Ganar felicidad (ed. Nuevo Extremo), sugiere ejercicios para "identificar las actividades que nos gustan y después pensar cuánto tiempo les dedicamos a ellas". Para él, todos seríamos más felices si nos tomásemos un momento a la semana o al mes para planificar nuestra vida, y propone un ejercicio muy simple para "repasar nuestras actividades y evaluarlas en función del placer y del significado que nos proporcionan". Detenerse un ratito y observar esta lista muchas veces nos lleva a pensar que la inercia se apodera, incluso, de aquello que no hacemos por obligación.
"Qué embole, mañana tengo yoga", dijo una amiga mientras comíamos. "¿Qué embole? -inquirió otra-. ¿Y para qué vas si te aburre?" "Una compañera del trabajo me quemó la cabeza para que fuera, me dijo que iba a dormir mejor, que iba a terminar con los dolores de cabeza y que era buenísimo para lograr más flexibilidad", se justificó la primera. Sin duda, todos estos beneficios del yoga son ciertos (y hay más muchos más, porque es una disciplina requete completa). Pero, obviamente, no todo es para todos. Creo que es casi una obligación individual detectar qué nos hace bien y nos da placer al mismo tiempo. Porque no hay una única receta para estar bien. Y nada más molesto que aquel que ya encontró su fórmula y se vuelve un fanático: trata de convencer y arrastrar a todos para que prueben lo que a él tan bien le hizo. Entonces... ¿tenés problemas para dormir? Aceptá sugerencias de los demás, pero no te conviertas en una autómata; quizá lo tuyo no sea el yoga y sí lo sea el chi kung, tai chi chuan, la eutonía... Buscá, buscá y buscá.
Una vez que reconocés lo que te hace bien y te da placer, hay que ecualizar el botoncito del tiempo que le dedicás a eso. "Identificar la actividad adecuada y después la cantidad de tiempo adecuada para cada actividad conduce a una mejor calidad de vida", dice Ben-Shahar.
Para algunas, será ir al teatro; para otras, hacer un curso de astrología, tomar clases de gemoterapia, salir a caminar, jugar con los sobrinos...
Una cosa o la suma de varias: descubrí qué te da felicidad y hacelo. Y, please, sostenelo. Yo voy a tratar de hacer lo mismo.
Cariños,

Felicitas

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