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¿Cómo elegir el jardín de infantes?




Estamos promediando octubre y entre amigas con hijos pequeños desde hace semanas siempre surge el mismo tema de conversación “¿Ya lo anotaste en el jardín?”, “¿Pediste entrevista?”, “¿Qué preguntaste?”, “¿Qué te pareció el lugar?”. Así que me propuse hacer esta semana un especial de jardines: hoy una nota que apunta a la escolarización y el viernes una de jardines rodantes.
Hace unos años un entrevistado me dijo: “El mejor jardín es el que está enfrente de tu casa” y esa frase me quedó dando vueltas en la cabeza. Yo no tenía hijos ni planeaba tenerlos en ese momento pero me puse a pensar en mi infancia, en que pasé por varios colegios y ninguno quedaba precisamente a la vuelta de casa, ni siquiera en el mismo barrio.
Así como hay padres que sostienen que hay que darles “a todos los hijos por igual” mis papás siempre decían “a cada uno lo que necesita” y en ese marco empezamos los tres en la misma escuela pero nos fuimos cambiando según las necesidades de cada uno. Obviamente que mandar a todos a la misma escuela es una gran solución en muchos aspectos (logística principalmente y descuentos por hermano si la institución es privada) pero yo me quedé con eso de que hay que ser permeables a ver qué necesita cada uno de nuestros hijos, que son únicos al igual que sus necesidades.
Julieta ya está anotada desde mitad de año, queda a metros de casa y estamos súper contentos con la elección. Tiene jardín, primaria y secundaria y me fui muy entusiasmada de la reunión que tuve con la directora. Les dejo algunas de las preguntas que le hice (contexto: sala de 2 años):
*¿Cuántos alumnos hay por sala? ¿Cuántos maestros?
*¿Cómo es la rutina diaria?
*¿Cómo es la adaptación? ¿Hay plazos de tiempo ya fijados o se adapta a las necesidades de cada chico?
*¿Cómo es el momento de desayuno?
*¿Hay alguna colchoneta o espacio en la sala para que el chico se tire a descansar si tiene sueño?
*¿Hay alguna exigencia en cuanto a dejar los pañales o el chupete para ingresar a alguna sala, de 3 o de 4 por ejemplo?
*¿Cómo es la comunicación con los padres?, ¿Cada cuánto hay reuniones?, ¿El jardín es abierto para reunirse ante un pedido nuestro?
*¿Tienen música, gimnasia, plástica, salidas?
Para desasnarme de algunas dudas entrevisté a Melina Bronfman, Musicoterapeuta, terapeuta corporal, doula y coach, capacitada en el Instituto Pikler-Lóczy de Budapest. Ella es una gran referente en el país en crianza respetuosa y me pareció importante sumar su visión.
–¿Qué cosas hay que tener en cuenta en la elección de un jardín para nuestros hijos?
–En principio, si la cosmovisión de la institución coincide con la de los padres. Qué concepción tienen de la infancia. Cómo visionan a los niños, qué estrategias tienen pensadas para ocuparse de sus necesidades. Los niños (los adultos también) necesitan de un mundo predecible y sobre todo coherente. Para un niño puede resultar muy desorganizador si recibe un trato demasiado diferente del que recibe en la casa. Ni qué hablar de un niño durante su primer año de vida, en el que por ejemplo su motricidad está en desarrollo. Hoy muchos padres conocen las ideas de Emmi Pikler respecto del movimiento libre, y en algunos jardines de infantes las implementan porque saben que cada niño dedicado a descubrir cómo funciona, es un niño interesado, regulado, satisfecho, seguro de sí mismo. Pero también están las instituciones que desconocen del desarrollo fisiológico, y entonces procuran normatizar a los niños con la idea de que hagan todos lo mismo al mismo tiempo, con la ilusión de tener el control así de la situación en la sala. Entonces, como ejemplo, los sientan a todos aunque muchos todavía no logren hacerlo por de manera autónoma, los inmovilizan en sillitas o en respaldos especiales.
–¿Qué pensas sobre la estimulación que reciben los chicos en el jardín y la propuesta que hacen los colegios en este sentido?
–Soy musicoterapeuta, y cuando me formé como tal, la valoración que se daba a la estimulación era muy alta. Se consideraba que un niño si era estimulado, aumentaría considerablemente sus capacidades cognitivas. Sin embargo, el tiempo, la experiencia y otras evidencias, muestran que los niños estimulados terminan expresan una gran tensión emocional, en parte, por estar sometidos a este entrenamiento estímulo - respuesta. Su atención se desvía hacia la tarea de satisfacer al adulto, recibir su felicitación, su aceptación. El riesgo de no cumplir con las expectativas ajenas puede resultar demoledor.
–¿Qué recomendás preguntar/observar?
–Si esta cosmovisión justamente se ajusta a los hechos. O si los hechos se ajustan a la realidad: por ejemplo, un Jardín de Infantes cuyo lineamiento principal dice que consideran a cada niño como único. Sin embargo, no han diseñado un espacio de juego libre. Los elementos no están al alcance de los niños. Estos deben esperar a que se les dé el material. No tienen un espacio de descanso si es que alguno quisiera acostarse a descansar. Las tareas las diseñan en base a conceptos preestablecidos de qué intereses “debe tener un niño” y según los tiempos concebidos por el adulto para tal fin. Entonces me está mostrando que todos los niños deberán adaptarse al lugar, a los tiempos, a las actividades. Y serán éstos quienes hagan el esfuerzo constantemente. Es interesante ir al horario de entrada y de salida y observar en qué estado emocional se ve en los niños: si el lugar resulta inadecuado, normalmente los niños en su enorme mayoría, se niega a entrar. Ruegan, lloran, se tiran al suelo, hasta vomitan. También al fin de la jornada, si salen cansados, pero sonrientes, tranquilos, felices de encontrarse con sus madres, o con capacidad de hacer programas, es buena señal. Si se observa a los docentes, que son la cara más visible de una organización, se los ve serenos, amables. Se saludan entre ellos, se miran a los ojos, sonríen con frecuencia.
–¿Y qué otras señales pueden alertarnos?
–Cuando los niños salen irritados, llorosos, enojados. Con gestos de agresión entre ellos, empujones, etc, a mi entender significa que están en un modo defensivo, en “modo supervivencia”, que es cuando el entorno es tan hostil que ya no hay tiempo ni espacio para el bienestar, la confianza, la amabilidad. Normalmente los docentes también se ven exhaustos, con muy poco resto. El trato entre ellos también puede ser indiferente o distante. Gritan a los niños. Los niños están serios y con caras inexpresivas. Todo dicho.
Y Meli me dejó de yapa este resumen que contrapone las dos cosmovisiones:
¿Qué les parecieron estos tips? ¿Ya eligieron jardín? ¿Qué cosas tuvieren en cuenta en la elección? No se pierdan también: Ventajas del movimiento libre
Debbie
Notita: ¿Cómo pasaron el día de la madre? ¡¡¡Cuenten!!!

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