Imaginate por un minuto esta escena: estás acostada en la cama de tu infancia. Bien tapada. O maso, porque todavía quedan los resabios de las noches de verano. Quizás estás sola. Quizás con algún hermano o hermana. O en esas camas cuchetas; quizá arriba, quizá abajo. Y ahora fijate que sobre la cama hay un libro de cuentos. Es ese: uno de tus preferidos. Ese que tu mamá, tu papá o tus abuelos, ya se cansaron de contarte una y mil veces. Pero que vos seguís pidiendo otra vez, como si jamás lo hubieras oído, aunque te sabés de memoria cada una de sus líneas y dibujos. ¿Lo tenés? Apuesto a que sí, a que hasta podrías visualizar su portada. ¿O no?
Y apuesto a que sí porque el amor por los cuentos es cosa de la niñez. Porque, junto con el juego, eran esas oportunidades que nos daban de viajar con la imaginación a otros mundos lejanos. A veces, imposibles. A veces, fantásticos. Pero todas las veces fascinantes. En mi cama podrían estar los Cuentopos de Gulubú de María Elena. O el ¡Socorro! de Elsa Bornemann. Y se me vienen escenas en donde me dormía al son de esas palabras recitadas por alguna voz amorosa que me arrullaba en historias. ¿Cuáles eran los tuyos?
Ahora imaginate acostada hoy, un día cualquiera. Ahora mismo, quizás estés leyendo esta columna acostada con el celular en la mano. ¿Cuántas veces te pasó de saber que la pantalla del celular es lo último que ves antes de cerrar los ojos? Si te pasa como a mí... ¡uf! Son demasiadas noches. Y me da un poco de bronca que la avidez del scroll muchas veces le gane la pulseada a mi avidez lectora. ¿Por qué si me gusta tanto leer siento que leo cada vez menos? ¿Cómo hago para ganarle al día un rato de placer literario?
¿Estás para arrancar el un finde de cuentos?
Y entre tantas preguntas, les propongo (¡y me propongo, de paso!) un poco de acción. Porque a los hábitos podemos elegirlos y hackearlos, la propuesta es tan simple como "contate un cuento por día". Sí, amiga. Te propongo que hagamos un #cuentochallenge. O algo así como “dame 10 minutos de tu celu y yo te doy un cuento”. El cuento es un género tan maravilloso que nos permite entrar y salir de un mundo en un viaje en subte de apenas algunas estaciones. En un baño de inmersión de una tarde de sábado. En esos 10 minutos que le podés ganar a tu mañana poniendo la alarma un ratito más temprano. En la espera que tenés en el turno de un doc. Yo sé (claro que lo sé) que es mas fácil sacar el celu y ponerte a scrollear en Instagram. Y también sé que en las redes también podemos encontrar textos maravillosos e inspiradores. Pero si sos de las que pusieron en su wishlist de 2023 “quiero leer más”, esta es tu oportunidad. Te propongo para estos próximos días 10 cuentos de escritoras y escritores que disfruto leer, pero también espero que vos me cuentes los tuyos, para retroalimentar nuestras lecturas.
10 cuentos para el #CuentoChallenge
- "El mar no se le desea a nadie"
- “La madre de Ernesto”
- “Pájaros en la boca”
- “Felicidad clandestina”
- “La fiesta”
- “Pan”
- “Best Friends forever”
- “La fiesta ajena”
- “222 patitos”
- “El chico sucio”
Mis libros de cuentos preferidos: ¿cuál es el tuyo?

Te recomendamos estos 6 libros de cuentistas argentinas: Los peligros de fumar en la cama (Mariana Enríquez, Anagrama, $2650), El nervio óptico (María Gainza, Anagrama, $2250), Bebé vampiro (Nadine Lifschitz, Ed. Concreto, $1750), Cuentos completos (Silvina Ocampo, Emecé, $7100), Todas nuestras maldiciones se cumplieron (Tamara Tenenbaum, $2500), Permiso para quererte (Julia Coria, Gárgola Ediciones, $3000)
Euge Castagnino Secretaria de Redacción de OHLALÁ!, guionista cinematográfica especializada en cultura, cine, teatro, televisión y otros medios audiovisuales y gráficos. Es fan de las buenas historias, los libros, el buen comer y los viajes.












