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De Pinterest al Código Civil: ¿qué implica un matrimonio además de la fiesta y el vestido?

Agus Cabaleiro inicia una serie de columnas en las que nos contará acerca de su elección de casarse con su novia Maki.


Agus Cabaleiro se casa y devela lo que hay que tener en cuenta antes de tomar esta decisión.

Agus Cabaleiro se casa y devela lo que hay que tener en cuenta antes de tomar esta decisión. - Créditos: Agus Cabaleiro



Cuando tenía 17 años y estaba en el colegio, acá en Argentina se armaba un lío bárbaro con la ley de matrimonio igualitario. En ese entonces, no había blanqueado que me gustaban las chicas y tampoco entendía bien qué me pasaba con mi propia identidad, pero me parecía muy tonto tener que andar debatiendo si las parejas del mismo sexo merecían los mismos derechos que las parejas heterosexuales que ya venían casándose de toda la vida. Yo no apoyaba el matrimonio igualitario y la adopción porque me creía futuróloga, sino porque me parecía que no era justo que no todos pudieran tener las mismas chances.

La cuestión era debatida en las clases, repasábamos los pro y los contra, debatíamos sobre las posturas religiosas y las preguntas sobre la adopción. Pero el argumento fuerte era claro: todos merecíamos los mismos derechos, sin importar nuestra identidad. A mis 17 años entendía los mismos derechos como ir de la mano por la calle, hacer una fiesta y llamar esposa a otra mujer. Ojo, esos son derechos reales, pero cuando se trata del casamiento, a veces, los millennials (y también los que no lo somos tanto) nos olvidamos de que es un contrato legal que te banca en mil situaciones.

Ahora, con 29, estoy armando mi boda para el año que viene y caigo en la cuenta de que nosotros los millennials, y los que son un poco más grandes, todavía no entendemos bien qué implica el matrimonio más allá de la joda, el vestido y las flores. Cuando les contamos a nuestras amigas que nos casábamos todas nos felicitaron. Nos preguntaron la fecha, si teníamos pensado el vestido y si siempre habíamos soñado con casarnos.

 

Mi novia ya fantaseaba con casarse a los 10, yo siempre quise hacerlo, aunque sin tanta obsesión por los boards de Pinterest como ella. Ahí se largan las opiniones variadas: unas amigas nos dicen que jamás se casarían si ya están conviviendo en serio, que no les parece, que es solo un papel; que prefieren gastar esa plata en un viaje; que ni siquiera son religiosas; hay hasta quienes se asustan de que casarse pueda terminar arruinando la relación. Entendí la realidad cuando empecé a organizar todo el casamiento y caí en la cuenta de que el matrimonio es mucho más profundo de lo que parece. Y, ahora, cada vez que les explico eso a mis amigas, se quedan con la boca abierta.

Claro, organizar una boda es un re viaje (ya charlaremos de eso más adelante), pero antes de ponerte a buscar wedding planners, el lugar ideal y el ramo perfecto, tenés que tener en claro en qué te estás metiendo. Si no, es como firmar un contrato sin haberlo leído.

El casamiento es una unión legal que te trae beneficios que convivir no te garantiza. Por ejemplo, poder cobrar una pensión si tu compañera fallece y heredar sus bienes, sumarte a su obra social y tomar decisiones en situaciones complicadas de salud.

Agus Cabaleiro se casa y nos cuenta todo en OHLALÁ!

Agus Cabaleiro se casa y nos cuenta todo en OHLALÁ! - Créditos: Gentileza Agus Cabaleiro

Cuando subimos a las redes que esa era la razón número uno para casarnos, la mitad de los mensajes que nos llegaron decían que no tenían idea de esto, que pensaban que el casamiento era solo un papel. La otra mitad compartió historias personales en las que les hubiera venido de diez tener ese "papel". Algunas contaron que tuvieron que casarse rapidísimo porque terminaron en el hospital y querían que dejen entrar a su pareja, en caso de que las cosas se pongan feas. Otras contaron cómo tuvieron que luchar con la obra social para unirse al de su pareja porque no estaban casadas. Un montón de anécdotas que respaldan la decisión de casarse más por seguridad que por las ganas de hacer fiesta.

Elegir si dar el paso y casarte o no es un tema muy personal que va más allá de la joda y los festejos. A los 17, no tenía idea de lo que significaba, pero ahora, a los 29, armando mi propia boda, caigo en cuenta de que hay un montón de aspectos legales y derechos que entran en juego. No todo es el papelito, pero ese papel tiene un peso importante en momentos cruciales. No es solo un vestido, flores y música; es un compromiso legal que brinda protección y seguridad en situaciones que ni imaginamos.

Las opiniones son variadas, pero lo importante es que cada una tome su decisión entendiendo bien qué implica. Así que, si estás pensando en casarte, dale bola a lo que realmente significa este paso, más allá de las modas, las refes de pinterest y las opiniones.

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