Los aceites vegetales concentran vitaminas y ácidos grasos esenciales que trabajan en sinergia para cuidar la piel y el cabello. Se aplican puros o mezclados con tu crema preferida, y cada gota se convierte en un verdadero ritual de belleza consciente.
“Son fórmulas botánicas de alto valor cosmético, capaces de integrarse en rutinas básicas o potenciar tratamientos específicos”, explica Lucas Espada, especialista en desarrollo cosmético de Boti-K Puro Vegetal, la marca detrás de la línea OLEUM, elaborada con aceites orgánicos puros.
El aceite ideal para cada necesidad

Cada tipo de aceite tiene propiedades únicas y responde a distintos objetivos de cuidado.
- Rosa Mosqueta: el elixir reparador. Favorece la regeneración celular gracias a la vitamina A. Ayuda a mejorar la apariencia de cicatrices, estrías y manchas, además de aportar un plus antioxidante.
- Jojoba: el equilibrista de la piel. Su composición se asemeja al sebo humano, lo que lo convierte en el aliado perfecto para regular la producción de grasa. Es liviano, se absorbe rápido y no deja efecto oleoso, ideal para pieles grasas, mixtas o delicadas.
- Almendras Dulces: el todoterreno. Hidrata en profundidad y aporta suavidad a pieles secas, descamadas o sensibles. También es perfecto como aceite para masajes y para nutrir el cabello deshidratado.
- Ricino: el fortalecedor específico. Su textura densa lo hace único para zonas localizadas: fortalece pestañas, cejas, uñas y cabello debilitado.
Cuál es el ideal
- Si tenés piel grasa o con tendencia al acné → Jojoba.
- Si buscás mejorar arrugas, estrías, cicatrices o manchas → Rosa Mosqueta.
- Si tu piel o cabello son muy secos o sensibles → Almendras Dulces.
- Si querés fortalecer pestañas, cejas o uñas quebradizas → Ricino.












