Durante mucho tiempo, elegir productos para el pelo parecía bastante sencillo: shampoo para cabello seco, máscara para el pelo dañado y algún producto para controlar el frizz. Hoy, la búsqueda es más específica. Las consumidoras empiezan a mirar qué necesita realmente su pelo y, sobre todo, qué ingredientes puede aportar cada fórmula.
La lógica del skincare llegó de lleno al haircare. El cuero cabelludo empezó a ocupar un lugar central y los productos dejaron de pensarse únicamente para mejorar cómo se ve el largo. La idea ahora es trabajar desde la raíz, cuidar la fibra y elegir cada producto según una necesidad concreta.
En ese cambio aparecen activos que ya conocemos del cuidado de la piel, como el ácido salicílico, y otros ingredientes que forman parte de las fórmulas capilares desde hace años, pero que hoy adquieren mayor protagonismo. También ganan lugar los aceites, las proteínas, los aminoácidos, las mantecas y los ingredientes hidratantes.
La pregunta dejó de ser solamente “¿qué producto necesito?” y empezó a ser “¿qué necesita mi pelo hoy?”.
Todo empieza en el cuero cabelludo

Uno de los cambios más importantes está en la manera de elegir el shampoo. Durante años miramos principalmente el largo para decidir qué fórmula comprar: si estaba seco, teñido, dañado o con frizz. Sin embargo, el shampoo está pensado principalmente para limpiar el cuero cabelludo.
Por eso, la primera pregunta debería ser cómo está la raíz. Un cuero cabelludo graso necesita una fórmula diferente a uno seco o sensible, mientras que el largo puede recibir después acondicionador, máscara u otros tratamientos específicos.
Esta mirada también cambia una idea bastante instalada: que hay que espaciar los lavados para no dañar el pelo. La frecuencia depende de cada persona y de las necesidades del cuero cabelludo. Incluso un cuero cabelludo que produce grasa rápidamente puede necesitar lavados frecuentes.
A la hora de aplicarlo, la técnica también importa. El shampoo se coloca principalmente en la raíz, con el cabello bien mojado y una cantidad moderada. El masaje se realiza con las yemas de los dedos, sin frotar agresivamente. Cuando es necesario, un doble lavado puede ayudar a limpiar mejor.
¿Qué ingredientes buscar en un shampoo?
- Cuero cabelludo graso: ingredientes como ácido salicílico o zinc pueden formar parte de fórmulas destinadas a ayudar a controlar el exceso de oleosidad.
- Cuero cabelludo sensible o irritado: se pueden buscar ingredientes con perfil calmante, como aloe vera o avena.
- Cuero cabelludo seco: la prioridad está en fórmulas que aporten hidratación y ayuden a aliviar la sensación de tirantez.
- Las necesidades pueden cambiar: no necesariamente tenemos que usar siempre el mismo shampoo. El estado del cuero cabelludo puede variar según la época del año, los hábitos y otros factores. En verano, por ejemplo, puede sentirse más pesado y necesitar una limpieza diferente, mientras que durante los meses fríos puede agradecer fórmulas más hidratantes.
Aceites capilares: del miedo a lo multitasking

Los aceites capilares durante mucho tiempo tuvieron mala fama. La palabra “aceite” todavía puede generar la sensación de que el pelo va a quedar pesado, grasoso o con aspecto sucio. Las fórmulas actuales, sin embargo, son cada vez más livianas y versátiles.
Bien utilizados, pueden ayudar a controlar el frizz, aportar brillo, suavizar y proteger la fibra. También funcionan como productos multitasking: unas pocas gotas pueden mejorar el aspecto de las puntas secas o ayudar a pulir un peinado.
La clave está justamente en la cantidad. No hace falta saturar el pelo para conseguir el efecto buscado.
¿Cuál elegir según lo que necesita tu pelo?
- Argán: es uno de los aceites más conocidos y se destaca por su capacidad para nutrir, suavizar y aportar brillo sin una sensación pesada.
- Coco: puede ser una alternativa para cabellos secos o dañados que necesitan mayor nutrición.
- Jojoba: por su textura liviana, resulta interesante para cabellos finos o cueros cabelludos con tendencia grasa.
- Ricino: suele aparecer en productos destinados a fortalecer el cabello y mejorar la apariencia de crecimiento.
- Almendras: ayuda a suavizar y controlar el frizz, especialmente cuando las puntas están resecas.
Cómo incorporar un aceite a la rutina
Una de las formas más sencillas es aplicarlo en las puntas húmedas, después del lavado, para acompañar el peinado y controlar el frizz. Sobre el pelo seco puede utilizarse una pequeña cantidad para aportar brillo y acomodar el peinado.
Baños de crema: por qué siguen siendo un básico

El baño de crema tampoco queda afuera de esta nueva manera de entender el cuidado capilar. La diferencia es que ahora podemos elegirlo de acuerdo con lo que realmente necesita la fibra.
A diferencia del acondicionador, que trabaja principalmente sobre la superficie del cabello para facilitar el desenredo y mejorar la manejabilidad, la máscara busca ofrecer un tratamiento más intensivo.
La frecuencia depende del estado del pelo. Cuando está seco, sensibilizado o atravesó procesos químicos, puede incorporarse una o dos veces por semana. En cabellos teñidos, una vez por semana puede ser suficiente. Si el pelo es natural y está equilibrado, cada 10 o 15 días puede alcanzar para mantenerlo en buenas condiciones.
El ingrediente también importa al elegir una máscara
- Para hidratar: ingredientes como glicerina, pantenol o aloe ayudan a aportar hidratación y flexibilidad.
- Para nutrir: los aceites y mantecas son una alternativa cuando el cabello se siente seco u opaco.
- Para fortalecer: las proteínas y aminoácidos pueden ayudar a reforzar la fibra capilar.
- Para suavizar y proteger: las siliconas aportan un efecto sedoso, facilitan el peinado y ayudan a controlar el frizz.
La aplicación también hace la diferencia. La máscara se coloca sobre el cabello húmedo, recién lavado y sin exceso de agua, principalmente de medios a puntas. Después se deja actuar el tiempo indicado por el producto y se enjuaga bien.
El nuevo lujo es entender qué necesita nuestro pelo
Más que sumar productos a una rutina interminable, este cambio propone algo bastante más simple: elegir mejor.
El pelo puede necesitar hidratación en un momento y nutrición en otro. El cuero cabelludo puede requerir una fórmula diferente a la que necesita el largo. Y un producto que funciona muy bien para una persona puede no ser la mejor opción para otra.
Por eso, el nuevo universo del haircare no pasa solamente por tener más productos. Pasa por conocer las fórmulas, entender los ingredientes y aprender a conocer nuestro pelo.
Belén Sanagua Es periodista, locutora y Licenciada en Comunicación Audiovisual. Se desempeña como subeditora de la web editando moda y beauty aunque, además, escribe para otras secciones.





