Si cada vez que te bañás encontrás una pequeña bola de pelo en la ducha, probablemente te hayas preguntado si durante el invierno se te está cayendo más el pelo. La caída estacional existe como fenómeno que puede hacerse más visible durante determinados momentos del año, pero no todo pelo que encontramos en la ducha significa que haya un problema capilar. De hecho, la cantidad que vemos también depende de nuestros hábitos de lavado, del cepillado y de cuánto tiempo pasó desde la última vez que nos desenredamos.
Según explica Georgina Buscaglia, especialista en color y cuidado capilar, “perder entre 80 y 100 fibras por día es completamente esperable” dentro de condiciones normales.
Por eso, antes de alarmarnos, hay que entender cómo funciona el ciclo natural del cabello y, sobre todo, aprender a diferenciar la caída de la fibra del quiebre.
¿Por qué sentimos que se nos cae más el pelo?

Una de las claves está en la frecuencia con la que nos lavamos el cabello. Si lo hacemos todos los días, probablemente veamos una menor cantidad de fibras juntas en la ducha. Si, en cambio, dejamos pasar dos o tres días entre lavados, es lógico que encontremos más pelo acumulado.
Como explica Buscaglia: “La ducha no mide la caída, mide la acumulación.”
También puede ocurrir que lo que interpretamos como caída sea, en realidad, quiebre o pérdida mecánica. El roce de la ropa, las bufandas, los gorros, los peinados tirantes o el desenredado brusco pueden favorecer que algunas fibras se quiebren o se desprendan.
Por eso, la especialista recomienda un gesto muy sencillo: cepillar el cabello antes de entrar a la ducha. “Al desenredar en seco evitás tironeos al aplicar el shampoo y reducís esas pérdidas que no son biológicas, sino mecánicas. Este hábito, además, te ayuda a identificar mejor la caída real”, explica.
El frío y los hábitos de invierno también pueden afectar al cabello
Durante los meses de bajas temperaturas modificamos nuestra rutina capilar. Usamos más el secador, nos bañamos con agua más caliente, recurrimos a gorros y bufandas y muchas veces dejamos el pelo húmedo durante más tiempo.
Pero dejar el cabello mojado durante horas o dormir con él húmedo no es una buena manera de cuidarlo. La fibra capilar mojada es más vulnerable y, cuando además existe fricción contra la almohada o se lo mantiene atado, puede aumentar el riesgo de quiebre.
También es importante evitar hacer rodetes o trenzas con el cabello húmedo y dejarlos durante varias horas. La tensión y la humedad pueden generar estrés sobre la fibra y favorecer que se debilite.
Secador: ¿aliado o enemigo?

El secador suele tener mala fama cuando hablamos de cuidado capilar, pero utilizarlo correctamente no necesariamente significa dañar el pelo.
“El secador no es el problema. El problema es cómo lo usamos”, explica Buscaglia.
En invierno, la especialista incluso considera que el secado puede formar parte de una rutina saludable. “En invierno, el secado no es solo una cuestión estética, sino de salud capilar”, señala.
La clave está en la técnica: utilizar una temperatura moderada, mantener el secador aproximadamente a 20 centímetros del cabello, moverlo constantemente y evitar concentrar el calor durante demasiado tiempo en una misma zona.
Además, si utilizás secador, planchita o buclera con frecuencia, incorporar un protector térmico puede ayudar a reducir el impacto del calor sobre la fibra.
Los cuidados que ayudan a mantener el pelo fuerte en invierno

Más allá de la caída estacional, cuidar la fibra durante los meses de frío puede ayudar a prevenir el quiebre y mantener el cabello con mejor aspecto.
Algunos hábitos simples para incorporar son:
- Cepillar el cabello antes de lavarlo, especialmente si suele enredarse.
- Desenredarlo suavemente y evitar tironear cuando aparecen nudos.
- No mantener el pelo atado durante todo el día, especialmente con peinados muy tirantes.
- Evitar dormir con el cabello mojado.
- No hacer trenzas o rodetes durante horas con el pelo húmedo.
- Utilizar el secador a una temperatura moderada y mantenerlo en movimiento.
- Incorporar protector térmico antes de utilizar herramientas de calor.
- Elegir cepillos y peines que no enganchen ni tiren de la fibra.
¿Cuándo la caída deja de ser normal?
Aunque encontrar cabello en la ducha forma parte de la vida cotidiana, hay algunas señales que no conviene ignorar. Una caída que se mantiene durante varias semanas y aumenta progresivamente, una disminución visible de la densidad o la aparición de zonas con menos cabello son motivos para consultar con un profesional.
También hay que prestar atención si la pérdida está acompañada de picazón, ardor, inflamación o cambios en el cuero cabelludo.
La caída puede tener múltiples causas. Entre ellas aparecen factores genéticos, hormonales, estrés, determinadas enfermedades, medicamentos y déficits nutricionales. En algunos casos puede producirse un efluvio telógeno, una caída difusa que puede aparecer después de situaciones de estrés físico o emocional.
Por eso, si la pérdida de cabello realmente aumentó o notás que la densidad cambió, lo recomendable es consultar con un dermatólogo para identificar la causa antes de empezar tratamientos por cuenta propia.
Caída, quiebre y cuidados: no todo es lo mismo

La próxima vez que encuentres pelos, antes de entrar en pánico, mirá el contexto. ¿Hace varios días que no te lavás la cabeza? ¿Lo tuviste atado todo el día? ¿Lo desenredaste con fuerza? ¿Estaba mojado?
Muchas veces, lo que vemos es simplemente la acumulación de fibras que se desprendieron naturalmente durante varios días.
Y durante el invierno, cuando además aumentan el uso del secador, la fricción y el tiempo que pasamos con el cabello húmedo, cuidar la fibra es tan importante como prestar atención a la caída.
La clave está en mantener una rutina suave, evitar tirones y exceso de calor y observar si realmente existe un cambio sostenido en la cantidad o densidad del cabello. Si aparece alguna señal de alerta, la mejor herramienta no es un nuevo producto anticaída: es la consulta con un especialista.
Belén Sanagua Es periodista, locutora y Licenciada en Comunicación Audiovisual. Se desempeña como subeditora de la web editando moda y beauty aunque, además, escribe para otras secciones.




