Cuando pensamos en el invierno, solemos asociarlo con la necesidad de hidratar la piel o combatir la resequedad que provocan las bajas temperaturas. Sin embargo, esta estación también es considerada por los especialistas como el momento ideal para hablar de renovación cutánea y repensar nuestras rutinas de skincare.
No es casualidad. Así como la naturaleza atraviesa ciclos de transformación y renovación durante el solsticio de invierno, la piel también encuentra en estos meses una oportunidad para incorporar activos que promueven su regeneración de manera más segura y gradual.
Según explican las farmacéuticas especialistas en dermocosmética Marisol Gómez y Raquel Sánchez Aparicio, creadoras de Natceuticals, el invierno suele ser la época elegida para introducir el retinol en las rutinas de cuidado porque la menor exposición solar disminuye el riesgo de irritaciones y sensibilización.
El retinol es uno de los activos más estudiados y recomendados dentro de la dermocosmética. Se trata de un derivado de la vitamina A que actúa sobre uno de los procesos fundamentales de la piel: la renovación celular. Su uso ayuda a mejorar la textura, atenuar líneas finas, unificar el tono, reducir la apariencia de los poros y favorecer una piel de aspecto más luminoso y uniforme.
Sin embargo, las especialistas advierten que durante años este ingrediente fue presentado como una especie de solución milagrosa contra el envejecimiento, sin suficiente información sobre cómo utilizarlo correctamente. El resultado: muchas personas lo incorporaron de manera incorrecta y experimentaron rojeces, irritación o descamación que las llevó a abandonarlo antes de tiempo.
La piel tiene sus tiempos: por qué la paciencia es clave

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A diferencia de otros productos cosméticos que prometen resultados inmediatos, el retinol acompaña el proceso natural de renovación de la piel, que suele completarse aproximadamente cada 28 días. Por eso, los cambios visibles no ocurren de un día para el otro.
Las mejoras en la textura, la luminosidad y la uniformidad suelen comenzar a percibirse entre las ocho y las doce semanas de uso constante. La clave está en la regularidad y en respetar el ritmo de adaptación de cada piel.
Este período de ajuste tiene incluso un nombre: retinización. Se trata de una fase completamente normal en la que pueden aparecer leves señales de sensibilidad, como tirantez, enrojecimiento o una ligera descamación. No todas las personas la atraviesan de la misma manera, pero los especialistas coinciden en que no debe interpretarse como un fracaso del tratamiento.
Para minimizar estas molestias, las expertas recomiendan incorporar el retinol de forma progresiva: comenzar utilizándolo una o dos noches por semana durante las primeras semanas, siempre sobre la piel limpia y seca, y acompañarlo con una buena hidratación. Si la piel responde bien, se puede aumentar la frecuencia de manera gradual.
Además, aconsejan combinarlo con ingredientes que fortalezcan la barrera cutánea, como las ceramidas, la niacinamida, la glicerina o algunos aceites vegetales suaves. En cambio, durante las primeras semanas es mejor evitar la combinación con ácidos exfoliantes fuertes, vitamina C pura, peróxido de benzoilo u otros retinoides, ya que podrían aumentar la sensibilidad.
El paso que nunca te podés saltear
Hay una regla que no admite excepciones: el protector solar. Aunque el invierno tenga menos horas de sol, el uso diario de FPS 50 sigue siendo una parte esencial del cuidado de la piel, especialmente cuando se utilizan activos renovadores.
Los especialistas coinciden en un último punto: la salud de la piel no se construye de manera inmediata ni responde a fórmulas mágicas. La renovación es un proceso gradual que requiere tiempo, constancia y escucha. En invierno, más que buscar resultados instantáneos, la invitación es aprovechar esta etapa para incorporar hábitos de cuidado más conscientes y entender que, muchas veces, las transformaciones más profundas son las que suceden paso a paso.
Belén Sanagua Es periodista, locutora y Licenciada en Comunicación Audiovisual. Se desempeña como subeditora de la web editando moda y beauty aunque, además, escribe para otras secciones.














