Dicen quienes la practican que es un viaje de ida. Hacer yoga facial con un enfoque holístico durante unos minutos al día mejora el estado del rostro, favorece la formación de colágeno y elastina de forma natural y combate el acné. Como extra, promueve la densidad y fortaleza del pelo y permite ganar vitalidad y calidad en el sueño. Te contamos qué es y te mostramos algunos ejercicios para que empieces a cuidar tu rostro desde adentro.
¿De qué se trata el yoga facial?
Es una práctica que combina ejercicios, técnicas de relajación muscular, respiración y automasajes que mejoran la salud y apariencia del rostro. Se enfoca en fortalecer los músculos de la cara a través de posturas y movimientos específicos, al igual que el yoga tradicional. Las posturas faciales incluyen movimientos y estiramientos que mejoran la circulación sanguínea, oxigenan la piel, reducen la tensión muscular y el estrés.
Con la práctica constante y trabajando desde el mapeo facial (o sea, qué información nos da cada arruga, mancha o afección de la piel sobre el funcionamiento o estado de nuestro cuerpo, espíritu y mente), se activa y tonifica la musculatura facial, lo que previene la formación de arrugas y mejora el aspecto de las que ya tenés.
Desde la primera práctica, nos permite liberar tensiones, respirar mejor, recuperar una buena postura y armonizar el sistema nervioso y hormonal, lo que mejora nuestra energía y vitalidad. Nos permite además ganar movilidad, simetría facial, mitigar el bruxismo y los malestares que ocasiona, mejora la concentración, la memoria y el estado anímico en general, creando nuevas conexiones músculo-nervio-cerebro, que nos ayudan a fortalecer la autoestima.
3 zonas claves para practicar yoga facial
Para estos ejercicios, nos enfocamos en el método de yoga facial Kaliope Glow. Diseñado por médicos, fisioterapeutas y especialistas en medicina tradicional china, combina el entrenamiento facial con un trabajo más profundo a nivel físico y emocional.
- Combatí ojeras y bolsas de forma natural. Son varias las causas que pueden originar bolsas, ojeras y congestión: genética, hormonas, el ritmo de vida y la falta de sueño, el estrés permanente, la alimentación, el estado emocional, la mala postura y, como consecuencia de todo lo anterior, la tensión muscular en cuello, rostro y cráneo.
- Labios y pómulos divinos (sin rellenos). Esta postura es perfecta para elevar los pómulos, reducir las arrugas nasogenianas, voluminizar los labios y eliminar la tensión del rostro. Además, suaviza y revitaliza la piel de los labios, cuello y escote.
- Frente y entrecejo lisos (¡sin bótox!). El movimiento repetitivo de fruncir el entrecejo (y las emociones subyacentes) deja huellas en la frente. Aquí, tres automasajes sencillos para relajarlo. ¡Atenti! Es importante humectar la frente antes con aceite apto para rostro o crema.
Poner el rostro en movimiento.por Carolina Winograd. (@kaliopeglow) Solo cuando incorporé el yoga facial a mi vida pude advertir el poder de poner nuestro rostro en movimiento. Y no lo digo solo por el beneficio de liberar tensiones, lograr deshacerme de un bruxismo que cargué por más de 38 años, sino también por la posibilidad de revitalizar mis tejidos a diario de una forma sencilla, efectiva, amorosa y natural. Nuestro método de yoga facial Kaliope Glow le dio una nueva dimensión al concepto “fitness facial” porque, si bien su práctica constante y regular previene la formación de arrugas y mejora la apariencia de las ya existentes, su verdadera riqueza reside en su construcción holística que nos ha permitido a miles de mujeres en todo el mundo revitalizar y cuidar nuestra belleza interior y exterior, conectándonos y entendiendo el alcance de nuestras emociones. Nuestro rostro muestra todo y cualquier afección, mancha, impureza o arruga viene a darnos mucha información del estado de todo el cuerpo y de nuestro estilo de vida. Saber interpretarlo nos permite llegar más lejos de lo que una crema permitiría: nos da herramientas para vivir en bienestar permanente, nos empodera y nos libera.
Laura Cedeira Comunicadora Social egresada de la UBA. Desde 2012 es colaboradora de OHLALÁ! También escribió para las revistas Debate, Billiken, Gata Flora, Rumbos, La Agenda, Brando, Tercer Sector, Haciendo Cine y Vice Argentina.














