
Créditos: Ohlalá

Créditos: Iván Resnik. Producción de Julia Kovadloff
Algunas tienen una especie de amor-odio con los exfoliantes. Está bien; al ser arenoso, raspa un poquito, pero cuando te lo sacás, ¡voilà!, te sentís como nueva. Y con el año nuevo, después de unas vacaciones a puro sol, playa y calor, es el momento ideal para arrancar una rutina de exfoliación que elimina células dañadas de la capa externa. Así que ponete las pilas, elegí el producto que más se adapte a tu piel, buscá el momento del día que más te convenga y ¡disfrutalo! Eso sí, tampoco abuses. Los expertos recomiendan hacerlo cada una o dos semanas. ¡No es para todos los días!
Tres pasos
La idea es eliminar las células dañadas de la capa externa (las que hacen que la piel se vea avejentada y con manchas) y mejorar las marcas de acné y quemaduras, además de minimizar arruguitas y poros dilatados. Como el principio fundamental del tratamiento es la abrasión, es fundamental no pasarse de rosca y tomar recaudos para no resecar. Para eso, te pasamos un dato. ¡O mejor, tres! Exfoliá, hidratá y nutrí. Siempre en ese orden.
1. Primero lo primero. Prepará la piel con una higiene profunda: desmaquillante y emulsión de limpieza o jabón líquido, como más te guste. Una vez que termines con eso, ya te podés lanzar de lleno a la exfoliación. Lo ideal es que lo hagas mientras te duchás para que la piel esté húmeda.
2. Después, hidratás para devolverle el agua y los nutrientes a la barrera cutánea. Existen en el mercado muchas cremas con principios activos que favorecen la retención de agua. Las mejores son las que están conformadas a base de vaselina y glicerina.
3. Para el momento de la nutrición, elegí cremas o leches que contengan vitaminas y extractos naturales. Previenen la sequedad y el cambio de color ocasionado por el sol. Un combo ideal para renovar tu piel después del verano, ¿o no?
Exfoliantes caseros
Limón, aceite y azúcar
¿Cómo se hace? Jugo de limón / 2 cucharadas de azúcar / 1 cucharada de aceite de oliva.
¿Para qué sirve? Es ideal para las zonas secas y rugosas: codos, rodillas y pies. Con la piel limpia y humedecida, frotá dando masajes circulares. Enjuagá bien con agua tibia y aplicá una crema hidratante o anticelulítica. Duplicará su potencia.
Miel y canela
¿Cómo se hace? 1 cucharada de miel / ½ cucharada de canela en polvo
¿Para qué sirve? Tiene efectos antisépticos, antiinflamatorios y humectantes para tratar y prevenir el acné. Dejá actuar durante 10 minutos. Masajeá la piel para limpiar los poros. Sacalo con una gasa empapada en agua tibia.
¿Qué usar según tu tipo de piel?
Geles, cremas, jabones, leches, emulsiones, sales y azúcares, máscaras. En el mercado hay tantos productos como te imagines, ¡así que prestá mucha atención cuando vayas a elegir tu exfoliante! Pedí ayuda a un especialista para identificar tu tipo de piel ya que de eso van a depender la textura del producto y la frecuencia con que lo emplees.
Normal. Si sos del grupo de las de piel normal, es bueno que sepas que, generalmente, y sobre todo después de los 30, la tenés que exfoliar una vez a la semana. En cuanto a las cremas, no tenés mucho problema. Casi todas te vienen bien, solo intentá evitar las que sean para piel oleosa porque pueden llegar a resecarte.
Seca. Hay mucho por hacer. Al ponerse áspera e irregular, tiende a acumular una gran cantidad de células muertas, así que es probable que necesites exfoliarla dos veces por semana. Lo ideal a la hora de elegir el producto es que pienses en cremas que, además de exfoliar, suavicen e hidraten.
Sensible. ¡Atenti! La exfoliación se debe realizar con menor periodicidad para evitar lastimar la piel. No lo hagas más de una vez por semana o, incluso, cada 15 días, y elegí emulsiones o cremas de granulado fino.
Oleosa. La piel más grasosa, brillante y con impurezas va a necesitar anteponerle a la rutina una buena limpieza profunda ya que en el tipo graso las células se renuevan de forma muy activa. Entre una y dos veces por semana, usá geles jabonosos con granos gruesos y abrasivos para lograr un mejor efecto, pero tranqui, no te entusiasmes mucho, que las glándulas sebáceas se excitan y puede llegar a ser contraproducente.
Paso a paso
Por Brenda Fontana. Especialista en piel de Kiehl’s.

Créditos: Ilustraciones de Celina Hilbert
* Con la piel del rostro húmeda, tomá una pequeña cantidad de tu producto exfoliante (del tamaño de una moneda).
* Aplicalo sobre el mentón haciendo movimientos circulares (durante un minuto) contrarios a las agujas del reloj. No hagas demasiada presión.
* Andá desplazando el exfoliante hacia los laterales recorriendo el rostro de manera ascendente. Enfocate más en la zona "T": frente, nariz y barbilla.
* Esperá unos minutos y retirá con abundante agua. Evitá el contacto con los ojos. Ayudate con una esponjita para remover los excedentes.
Por Agustina Henrich.
Expertos consultados: Marta Tielas, Médica dermatóloga del Centro Médico Láser AEGYNA. Anabel Manzone, Dermatóloga asesora de Eucerín. Cristina Pascutto, Dermatóloga asesora de Pierre Fabre Dermo-Cosmétique.
Maquilló y peinó Florencia Grosso. Asistente de maquillaje: Sofía Kaspar.
¿Cómo cuidás tu piel diariamente? ¡Contanos! También te mostramos Saludo al sol. Conocé los beneficios que tiene para la salud
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