El largo del pelo siempre vuelve. No importa cuántas tendencias desfilen por TikTok o Instagram: las melenas extensas, flexibles y llenas de movimiento siguen siendo las preferidas. Celebridades como Sabrina Carpenter, Madison Beer, Dua Lipa o Ariana Grande lo confirman con looks que combinan volumen, brillo y una caída impecable.
Sin embargo, no siempre es fácil que el pelo llegue a ese punto. El 55% de las argentinas preferimos el pelo largo, pero muchas veces el quiebre (22%) y las puntas abiertas (32%) frenan ese objetivo.
“Procedimientos químicos o cosméticos repetidos, como decoloraciones y alisados; el uso de herramientas de calor de altas temperaturas, la exposición a rayos UV, la sal y el cloro son algunos de los factores que pueden degradar el pelo, provocando la pérdida de elasticidad, porosidad y fracturas en la fibra capilar, dejando el pelo opaco, áspero y quebradizo” explica Gimena Gomez Servetto (M.N 162.107), dermatóloga y tricóloga de Garnier. “Incluso, algunos factores internos como las deficiencias nutricionales pueden influir”, concluye.
¿Cómo saber si tu pelo está quebradizo? Hacé este test casero

cuidado_del_pelo_1.jpg - Getty
La elasticidad capilar es la clave para determinar si la fibra está sana o debilitada. Probalo en casa:
Con el pelo húmedo, separá un mechón.
Sujetalo por ambos extremos.
Estiralo suavemente y observá qué hace.
Interpretación:
Se estira y vuelve a su forma original: el pelo está equilibrado y con buena elasticidad.
Se estira mucho y no recupera su forma natural o se parte: necesitás un refuerzo de proteínas.
Se quiebra enseguida o no se estira: necesitás hidratación urgente; puede indicar deshidratación o falta de vitaminas.
Nutrir vs. hidratar

El frizz es uno de los mayores enemigos del pelo los días de humedad. Qué lo causa, cómo evitarlo y por qué el secador puede ser un gran aliado. - Getty
Nutrir el cabello es como alimentarlo: se trata de aportarle lípidos, proteínas y nutrientes esenciales que lo fortalecen desde adentro. Hidratar, en cambio, implica reponer el agua que perdió, devolviéndole elasticidad y movimiento. “Ambos procesos se complementan”, explica Max. “Un pelo sano necesita nutrición e hidratación en equilibrio, según lo que va pidiendo”. Según el especialista, el cabello fino, por ejemplo, puede saturarse con productos muy densos, mientras que el cabello grueso o rizado suele necesitar fórmulas más intensas y nutritivas. Los rulos, en especial, requieren hidratación constante y definición sin peso. "Lo ideal es hacer un diagnóstico personalizado, porque no existe una rutina universal: lo importante es que el producto y la frecuencia se adapten al tipo y estado del cabello", aseguró.
¿Cada cuánto conviene hacer una nutrición profunda?
“Depende del tipo de pelo y del estilo de vida de la persona, pero en general una nutrición profunda cada 15 a 30 días es ideal para mantener el cabello fuerte y saludable”, recomienda. Y suma un consejo importante: “En cabellos muy dañados o tratados químicamente, como los decolorados o alisados, puede ser necesario hacerlo con mayor frecuencia y de forma más intensiva”. El pelo teñido es más poroso y propenso a la sequedad, así que requiere fórmulas reparadoras, antioxidantes, con protección UV y sin arrastre de color. El pelo natural, en cambio, conserva mejor sus aceites y es más resistente, pero también se beneficia de una rutina de nutrición sostenida.












