Cambio climático: las generaciones más jóvenes se cuestionan si tener hijos

La crisis socioambiental afecta nuestra salud mental, con síntomas físicos y emocionales; sobre todo miedo, ansiedad e inestabilidad respecto de qué esperar del futuro.


Los jóvenes, entre los más afectados por la crisis ambiental

Los jóvenes, entre los más afectados por la crisis ambiental



El peso de la crisis socioambiental en nuestra salud mental se hace cada vez más evidente con síntomas físicos y emocionales que se vuelven difíciles de manejar. Sobre todo miedo, ansiedad e inestabilidad respecto de qué esperar del futuro, principalmente en las generaciones más jóvenes.

Según revelaron estudios mundiales realizados en los últimos años, son las poblaciones más jóvenes las más afectadas y quienes tendrán que enfrentar las consecuencias de la mala gestión ambiental de gobiernos y corporaciones de generaciones anteriores. Fue en 2021 cuando se encuestaron a 10 mil jóvenes entre 16 y 25 años en todo el mundo y se reveló que 4 de cada 10 están dudando en tener hijos debido a la crisis climática.

Caroline Hickman, investigadora de la Universidad de Bath y responsable del informe, detalló a la prensa: “Un 56% de los jóvenes cree que la humanidad ya está condenada. La mayoría de los consultados (65%) piensa que sus gobiernos están fallándoles a los jóvenes al no actuar ante el cambio climático”.

Las nuevas generaciones: las más afectadas por la crisis climática

En junio de este año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) difundió un documento donde demostraba el impacto del cambio climático en la salud mental. El documento presentando en la Conferencia de Estocolmo+50 señaló que el fenómeno genera situaciones que pueden generar en las poblaciones alto grado de angustia emocional, ansiedad, depresión, duelo y tendencias suicidas.

Desde la organización Jóvenes por el Clima, Renata admite a OHLALÁ que “muchos y muchas de nosotros dudamos en tener hijos justamente porque somos las generaciones que más vamos a sufrir los peores impactos de la crisis climática. Y si bien como activistas no perdemos las esperanzas de que se revierta la situación climática actual, no podemos dejar de lado el presente y los riesgos de tener hijos en un futuro cercano”.

 

La salud emocional, condicionada por el cambio climático

María Neira, directora del Departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la OMS expuso en aquel encuentro: “Los impactos del cambio climático son cada vez más parte de nuestra vida diaria, y hay muy poco apoyo dedicado a la salud mental disponible para las personas y las comunidades para hacer frente a los peligros relacionados con el clima y los riesgos a largo plazo”.

Como dice la periodista española Irene Baños, experta en medioambiente y autora del libro Ecoansias, si bien las herramientas individuales no generan el gran cambio global que se requiere, nuestro aporte puede ayudar a bajar la ansiedad y a mitigar algunos efectos provocados por la ecoansiedad. Este término alude a un tipo de ansiedad o culpa por motivos relacionados con la degradación del medio ambiente y la aceleración del cambio climático.

Cómo convivir con la incertidumbre

En conversación con la psicóloga Cecilia Lindner profundizamos acerca de los alcances de la ecoansiedad y le preguntamos algo clave: ¿Qué podemos hacer al respecto?

“En términos generales, en Psicología entendemos que la ansiedad surge cuando percibimos una amenaza que supera nuestros recursos disponibles para hacerle frente. En los casos de ecoansiedad, la reacción emocional de las personas está directamente relacionada a la situación de incertidumbre que genera la crisis climática, y así, el futuro del planeta y de nuestras condiciones de vida".

Entre los indicadores que se observan en relación a la ecoansiedad, Lindner dice que prevalece “el sentimiento de impotencia, indignación, irritabilidad, culpa por no hacer lo suficiente, sentimientos de miedo y preocupación”. Y en el aspecto físico, los síntomas que aparecen son “sensación de falta de aire, tensión, contractura, taquicardia y sudoración, entre otros”.

Ella entiende como experta de la salud que tener consciencia de la crisis climática genera inevitablemente angustia porque es evidente que nos excede y, al mismo tiempo, no tenemos opción más que vivir las consecuencias de las malas decisiones tomadas por los estados. Pero también tiene una mirada esperanzadora que vale la pena compartir: “Soy de las que cree que personas pequeñas en lugares pequeños pueden cambiar el mundo o, por lo menos, mejorarlo”.

Para no caer presas de la ecoansiedad y de otros síntomas producto de la crisis medioambiental, “el punto es poder transitar la incertidumbre: hacer nuestro aporte y soltar el resultado, sabiendo que hay variables que nos exceden y que solamente podemos cambiar lo que está dentro de nuestros márgenes de acción. Y que eso es mucho más que no hacer nada”, finaliza.

“Que la gente se mantenga positiva”

Hace un tiempo, el reconocido científico Owen Gaffney, expresaba algo muy similar a la BBC: “No debemos olvidar que nuestras acciones individuales pueden tener un impacto positivo en el planeta.”

Gaffney trabaja en el Centro de Resiliencia de Estocolmo y el Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam, y es autor de un estudio que detalla pasos concretos que gobiernos, empresas e individuos pueden tomar para combatir el calentamiento global.

Según entiende el experto, la gran clave está en que “la gente se mantenga positiva”

 "Vivimos en una época en que los individuos tienen más poder que nunca antes en la historia. Mira tu esfera de influencia, a tu empleador, tu familia, tus conocidos. No tienes por qué convencerlos a todos, pero si logras convencer al 25% una idea pasa de ser marginal a significativa", detalló al mismo medio. Es un actitud que nosotras también decidimos adoptar.

Compartimos algunas recomendaciones de la Asociación Americana de Psicología:

  • Confiar en la aptitud de resiliencia personal

    Fomentar el optimismo

    Buscar ayuda profesional y encontrar un propósito. El activismo ambiental es un buen canal.

    Asumir algún tipo de compromiso con el planeta para mitigar la angustia y convertirlo en un hábito

    Compartir las preocupaciones con nuestro círculo cercano; sentirnos apoyados puede mejorar la motivación y la capacidad de actuación.

Nos parece importante destacar que, si la ansiedad se torna inmanejable o la angustia nos supera a tal punto que nos impide desarrollar nuestra vida con normalidad, siempre es recomendable consultar con un especialista.

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