Durante los últimos años, fue imposible no verlos en restaurantes, recepciones de edificios, locales comerciales y, por supuesto, en los livings de Pinterest e Instagram. Los paneles ripados de madera se convirtieron en uno de los recursos más utilizados de la decoración rápida: aportaban calidez, sombra, textura e intimidad sin necesidad de meterse en una obra húmeda ni romper paredes.
Sin embargo, como pasa con todo fenómeno masivo, empieza a surgir una pregunta inevitable: ¿se está agotando este formato por sobreuso?
Para Constanza Franchini, socia del estudio Alonso Franchini Arquitectura e Interiorismo, la respuesta no está en desechar el recurso, sino en entender lo que desencadena. "Los paneles ripados estuvieron en auge porque son fáciles y nobles. Se colocan rápido, no ensucian, no hay que romper nada y el WPC los hizo accesibles. Para mucha gente fue la primera vez que se animó a tocar una pared que no fuera para pintarla", explica.
El efecto dominó: del varillado al diseño de autor

Lejos de considerar que el varillado quedó obsoleto, en Alonso Franchini lo ven como la chispa que encendió una búsqueda estética mucho más profunda.
"No creemos que se haya agotado. Siguen siendo un gran recurso y los seguimos usando. Lo que pasó es que el ripado abrió una puerta. En el estudio, cuando un cliente llega con un panel ripado como referencia, lo leemos como una señal: está abierto a revestir, a que en su casa pase algo. Ese es el dato que realmente nos importa", señala la interiorista.
Esta apertura a experimentar con los paramentos verticales coincide con las principales ferias de diseño del mundo, como el Salone del Mobile de Milán y los reportes estéticos de Architectural Digest, donde la pared lisa y neutra cedió su protagonismo absoluto en favor de la tridimensionalidad y la riqueza sensorial.

La nueva ola: 6 alternativas para revestir tus paredes con personalidad
Hoy el mercado no busca reemplazar al varillado, sino expandirse hacia un abanico de materiales que combinan la tecnología con diseño artesanal:
- Flat Panels y placas lisas moduladas: aportan una estética contemporánea y limpia, ideal para ocultar puertas embutidas o integrar la televisión dentro de un mismo frente sin saturar la vista.
- Revocos de cal y estucos minerales: la vuelta de los acabados orgánicos y la imperfección estudiada. Los revoques a la cal y arcillas aportan una pátina natural que respira y cambia de matices según la luz del día.
- Piedras con relieve y microtexturas: mármoles acanalados, granitos flameados y cuarcitas aplicadas en piezas con textura.
- Telas y paneles acústicos entelados: una tendencia en alza para dormitorios y salas de estar, que suma confort térmico, absorción acústica y una suavidad táctil inigualable en respaldos de cama o recepciones.
- Madera en piezas de gran formato: módulos de madera natural entablonada o enchapada con vetas marcadas que sustituyen la repetición del listón por la elegancia de la veta continua.
- Luz arquitectónica integrada: la iluminación LED indirecta embutida en buñas y revestimientos, transformando la pared en una fuente luminosa escenográfica.

El valor del diseño local y artesanal
Uno de los puntos más interesantes que destaca Constanza Franchini es la revalorización de la producción nacional para lograr espacios verdaderamente únicos.
"Algo que nos entusiasma especialmente es lo que están desarrollando los artesanos y la industria argentina. Hay muchísimo para descubrir y llevar a las casas. Preferimos trabajar con ellos, porque es lo que hace que un espacio sea único", afirma la experta.

Dónde y cómo aplicarlos en casa
Desde un hall de entrada hasta el respaldo del dormitorio principal, una barra de cocina o un toilette de recepción, las posibilidades son ilimitadas. Sin embargo, antes de lanzarse a comprar un material, los profesionales sugieren frenar a pensar. "La respuesta real sobre dónde usarlo y con qué combinarlo depende de cada ambiente, de cada persona y de lo que esperamos que pase en ese lugar", reflexiona Constanza. Y concluye con una máxima clave para no caer en modas pasajeras: "Lo mejor que se puede hacer es planificarlo con un interiorista. El recurso se elige después, cuando ya sabemos qué queremos contar".
